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Francisco Mercado, un auténtico héroe

13 Abril 2019
Francisco Mercado, un auténtico héroe

Por Reynaldo Ruiz

Hace 40 años, el 13 de abril de 1979, era Viernes Santo. Francisco Mercado Téllez, hermano de mi madre, es visto por última vez en la procesión del viacrucis.

Después de la procesión, él y un grupo de compañeros se dirigieron asaltar y ocupar la hacienda El Porvenir, propiedad de Somoza, ubicada en la carretera entre San Marcos y Jinotepe, cerca de donde hoy es Hertylandia. La hacienda había sido convertida en una base de operaciones de los soldados élite de la Dictadura Somocista, la tenebrosa EEBI.

Según los cálculos de los guerrilleros, por ser Viernes Santo, serían pocos los efectivos de la EEBI que resguardaban la base. Pero cuando inician el ataque, se encuentran con una gran cantidad de perros guardianes.

Los guerrilleros salen en retirada y llegan hasta el barrio Fátima de San Marcos. Ahí son sorprendidos por una banda de paramilitares, miembros de la familia Pavón Aragón, y traban combate.

Uno de los guerrilleros, Manuel Ortiz, es gravemente herido y no puede continuar. Francisco, en vez de huir, regresa por él, lo carga y lo esconde entre las hojas secas para que no sea visto y luego rescatarlo. Cuando sale del paraje, los paramilitares lo machetean, lo capturan y lo llevan al comando de la GN en San Marcos.

En el comando, gravemente herido, es brutalmente torturado. Según relataron los propios guardias, en el momento de las torturas le llamaban ladrón porque llevaba un pañuelo rojo y negro en el rostro. Francisco les gritaba: "yo no soy ladrón. Lo que hago lo hago por mi pueblo. Lucho por una causa justa".

Pese a las crueles torturas, nunca soltó palabra alguna implicando a nadie. Después de muchas horas de tormentos, fue asesinado.

Su familia lo buscó inútilmente día tras día en comandos GN, en hospitales y morgues.

Cinco días después de su captura, el cuerpo de Francisco es encontrado en un barranco a la altura del kilómetro 29 de la Carretera Sur, en la zona de El Crucero. Gracias al clima de la zona, el cuerpo estaba bien conservado.

Tenía huellas de las bestiales torturas que sufrió: sus brazos fracturados, todos los dedos de sus manos sin uñas, morados en todo el cuerpo, le habían arrancado el cuero cabelludo, varios machetazos incluyendo uno en la cabeza, varios balazos en el pecho y abdomen, y un tiro en la frente.

Manuel Ortiz, el compa al que Francisco rescató, sobrevivió.

Por cosas de la vida, que a veces no comprendemos, hoy también se cumple un aniversario de la partida de Eduardo Galeano quien escribiría en su libro "Dicen Las Paredes", esta frase: "Se morirán de nostalgia, pero no volverán".

La frase la tomó de las paredes de una casa de Masatepe... ¡la casa donde vivió Francisco!

Hoy, la calle donde está esa vivienda lleva su nombre.

Hoy nuestra proclama sigue siendo la misma:

¡Se morirán de nostalgia, pero no volverán!

¡Perdono, pero nunca olvido!

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