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Los genes de las doctrinas y del pensamiento

08 Mayo 2019

Por JGM (*) 

Todos predicamos la libertad, pero no hemos aprendido a ser libre. El Maestro Jesús dijo: “la verdad os hará libre”. Un Maestro sabe y enseña, que no puedes serle fiel a nadie que te pide dos cosas antagónicas o contradictorias al mismo tiempo, no puedes predicar y ofrecer libertad, democracia, y prosperidad, si al mismo tiempo, el rumbo que has tomado para alcanzar tus victorias incluye la violencia, el odio, y el engaño. Son dos cosas antagónicas: mientras te ensaña en una, más te distancia de la otra.

Los nicaragüenses hemos atravesado por momentos extremadamente difíciles, desde la conquista y colonización,  que en 100 años sembró el terror y la muerte en los aborígenes hasta llevarlos casi al exterminio total (según Cronistas al momento de la colonización existían más de millón de nativos y un siglo después sólo quedaron 50,000 aproximadamente), hasta, las intervenciones militares, la defensa de la soberanía nacional por A. C. Sandino y su asesinato y la persecución a muerte de los que pertenecieron al Ejercito Defensor de la Soberanía Nacional (más de 3000 asesinados), la dictadura somocista, la guerra de liberación, el accionar de la contrarrevolución y la derrota electoral del FSLN el 5 de noviembre de 1989 y los sucesos que se iniciaron a partir del 18 de abril de 2018.

Ya es el momento que nos preguntemos ¿Queremos más violencias? ¿Queremos más guerras? No tiene sentido decir que no porque no hemos aprendido las lecciones de la historia. Los nicaragüenses, en su casi totalidad, queremos la paz. Desde luego, siempre hay una minoría que si, efectivamente, premeditadamente, desde una perspectiva estratégica –según su visión-, quieren la guerra. Y ¿Por qué quieren la guerra? La primera razón es que son débiles desde una perspectiva electoral y desde el fundamento ideológico y político. Y entonces, las guerras, como método de acción para alcanzar el poder, mientras más diabólicas, sangrientas y terribles sean, mayor pánico y terror generan. Es la moda de estos tiempos sembrar el terror. Ahora, no tienen miedo únicamente los que aterrorizan –porque lo tienen-, sino también, los que tienen que defender su vida y la de su familia, en particular, si ideológicamente, no está preparado, o institucionalizado. En este sentido, lo que tienen miedo son, desde luego, peligrosos, en todos sus extremos. “El que siembra vientos cosechas tempestades”. Excepcionalmente, aquí encontramos los que tienen la determinación de defender su vida y la de su familia sin temor alguno de los guerreristas y violentos.

Es así como el terror está orientado a dividir, a partir, a separar. ¿Quiénes usan el terror? Efectivamente, reafirmamos, los que se sienten débiles políticamente ante la sociedad. Entonces, la pregunta obligada es ¿Son verdaderos demócratas? ¿Qué libertad es esa que pretende dividir a la población mediante la tiranía de la fuerza y del terror? Obviamente, esa crueldad, no puede estar al servicio de la libertad y la democracia. ¿Es que acaso la libertad es venganza y destrucción? Por su naturaleza, esas acciones son crueldad y es locura.

Pero ¿Qué hay detrás o en el fondo de tales expresiones y decisiones? ¿Cuál es la fuente de tanta amargura, odio, y revanchismo? Que nosotros tengamos conocimiento, ningún luchador histórico en contra de la tiranía somocista sintió odio contra la familia Somoza. Era –en su tiempo-, un sistema despiadado y tiránico. Pero en la actualidad, una cosa es suponer que ésta es una dictadura o que se convertirá en una dictadura y, otra es, que lo sea. Estilan odio y agregan más odio. No les importa el dolor de una madre, de una hermana o hermano. Todo indica que la fuente de su demencia es el herido amor propio. Creen que se merecen lo mejor, lo superior, el Poder. El poder por el poder a todo precio, así de simple. Por naturaleza, todo demente es peligroso. Y si en esa amalgama están representados sus intereses materiales y económicos, se potencia la locura.

Desde luego, ante ellos, nosotros aparecemos como anormales – independientemente de ser la mayoría-, y, por ende, dementes. Pero no importa, pues con esta nota, no pretendemos descalificar a nadie, porque nuestro propósito, es quitarle el velo que cubre a la verdad, desnudar la verdad, para encontrar la fuente de cada problema y la posibilidad de colaborar con nuestros hermanos que han desarrollado una cultura destructiva. Seriamos irresponsable si compartiéramos con ellos la idea de que todo se lo merecen por su pasado glorioso en la lucha contra el somocismo. Nadie se merece nada ni nadie le debe nada a nadie. Tampoco es correcto compensar lo bueno con lo malo –lo dijo él Nicolás Maquiavelo-, de manera que le reconocemos su gesta histórica del pasado, pero eso no los autoriza a dictar totalitariamente el presente y el futuro de Nicaragua.

A nuestro parecer estas personas deben revisarse, analizarse, porque están en franca contravía con la democracia y la libertad. No comprenden y no quieren comprender que la destrucción de sus hermanos es su propia destrucción, que la sentencia que dictan en contra del hermano o hermana, caerá sobre ellos mismos, es decir, se la dictan en contra de sí mismos. Es algo así como ser homicida y suicida al mismo tiempo. Esa es la Ley del Talión “ojo por ojo diente por diente”, en el sentido espiritual (no material), es decir, que lo que le hagas a tu hermano ya te lo hiciste a ti mismo. Dale vuelta a este fundamento bíblico, revuélcalo si es tu deseo, pero nunca encontraras la manera de ocultarlo totalmente. Tu sentido común siempre te dirá que es un axioma.

Hermanos y hermanas, mientras piensen en base al Amor Propio por encima de todo, mientras te creas depositario de la verdad absoluta, y, mientras no te des cuenta que esa es una posición demente y autodestrutiva, te tienes por aliado del caos y la destrucción. No pretenda engañarte a ti mismo, ni pretenda engañar a los demás, pues no hay ni habrá en tus pensamientos y acciones Amor, pues, en tus ilusiones y fantasías, sólo hay lugar para tu propia idolatría, eres entonces, como un ídolo de piedra, incapaz de sentir y amar, por mucho aprecio que se le tenga.

Aquí no hay uniformidad de criterios para aplicarlo a todos los segmentos de la población por igual pues, cada uno tiene su propia especificidad que explica su comportamiento político desde el 18 de abril de 2018 a la fecha en particular. Hablaremos entonces de otro segmento poblacional de mucho peso, que por definición, está llamado a la armonía, a la paz y el amor, pero que hizo todo lo contrario, encontrándonos frente a seres humanos que no conocen la piedad ni la misericordia del Creador. Estos –los que se conocen por sus frutos-, odian, desprecian y escarnecen en el nombre de Dios. Todos somos hijos de Dios, hombres y mujeres. No obstante, en el nombre de Dios se asesinó, se torturó, se descuartizó y se quemó vivo en la hoguera a todos (hombres y mujeres) los que no pensaban tan inmaculadamente conforme a su dogma y doctrina, nos referimos a la época de la mal llamada “santa inquisición” de la iglesia católica. Los conquistadores de la época imperial de varias naciones europeas, también, hicieron lo mismo con nuestros nativos o aborígenes. Con el estandarte y espada en mano cristiana seria la muerte. Y así fue.

No es de extrañar entonces, las fuertes reminiscencias del pasado, en quienes dividen y separan a los seres humanos, por sus elecciones, pos sus preferencias, como en los antiguos tiempos entre: cristianismo y herejía. Desde luego, al margen de estos hechos, existen hombre del clero que aman a sus hermanos y hermanas y lo asumen a como cada quien es. Pero hay otro tipo de hombres del clero –se discrimina a la mujer por eso no hay mujeres en el clero-, que pasando por encima del amor, se dan a la tarea de poner la corona de espina, los clavos y crucificar en el nombre de Dios.

En este segmento prevalece, sobre todas las cosas, el dogmatismo fanático, que es una aberración profunda, en este caso, religiosa. Los alterados, realizan sus propias interpretaciones, adulteran la verdad y se convierten en fundamentalistas y, más aún, se creen instrumentos de Dios. En ese estado, son por naturaleza, arrogante, soberbios, padecen de idolatría y ansias de dominio y poder terrenal, y así, quieren hacernos creer que son el camino, la verdad y la vida, que basta una palabra suya para salvarnos, o de lo contrario, arderemos en el fuego del infierno. Este tipo de actitudes y acciones es lo que comúnmente se conoce como el anticristo. Honestamente, lo que se cimienta sobre el temor, no puede ser verdad, ni puede ser de Dios. Se nos ha enseñado que Cristo está en cada uno de nosotros; y según nuestro grado de espiritualidad, algunas veces está despierto, otro dormido, otro encadenado y muchas veces crucificado. Lo que no podemos permitir es que se le atribuya a Dios lo que no es de Dios, precisamente, por esa razón, dijo Jesús: da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Un juicio simple, nos dice, que, si Dios es Amor, no puedes llamarte cristiano y, al mismo tiempo, doblegarte a la maledicencia.

Ahora, con respecto a los que detentan el poder económico, es bueno reconocer la afirmación que per se, no es condenable ser rico, pero que tampoco hay virtud en ser pobre. Jesús nos dejó el mensaje de compartir. Reconocer también, que excepcionalmente en el segmento referido hay hombres y mujeres de buena voluntad. ¿Qué podemos expresar de las élites poderosamente económicas? Muchas cuestiones puntuales, no obstante, es importante señalar que hay una relación estrecha, simbiótica, entre dominio, posesión, riqueza y poder. Es una relación directamente proporcional entre la economía y el poder político. Si no tienen el poder político lo ansían, lo añoran y, por lo general, lo consiguen. Su única lealtad es al dinero y al poder. Para ellos la vida es inconcebible sin el dinero. Nada los desquicia más que concebirse sin dinero. Nada los trastorna más que sentirse sin poder político. El dinero es su Dios y el Poder es su reino aquí en la tierra como en el cielo.  Pero, además, para ellos, sin capitalismo no hay vida. Saben que el sistema no funciona, en lo que respecta, a los aspectos económico, social, político, cultural, religioso y ambiental, pero lo necesitan para la reproducción del capital.

Como consecuencia de lo anterior, podemos afirmar, que en el Altar de los económicamente poderosos, sólo encontrará espacio para la codicia, el dinero y el poder. Desde luego, son arrogantes, soberbios, y egoístas. No les importa sus hijos(as), no les importa los hijos(as) de sus hijos(as). No les importa la miseria, el hambre, y las penurias del pueblo. Nunca lloran, porque sus hijos nunca están al frente de la violencia en la que han participado intelectualmente. Esa es tarea de los desheredados de la tierra, que no tienen, nada más que perder que la vida misma. En síntesis son la expresión de la miseria espiritual humana.

Desde luego, lanzando la visión más allá de nuestras fronteras, hay una diferencia abismal, entre los referidos hermanos nicaragüenses y la élite del imperio. Sus motivaciones y móviles son diferentes. Mientras estos conjugan intereses económicos, políticos, religiosos, culturales (y deseos primitivos de tener amos y, por ende, ser esclavos) –en determinados momentos-, prevalece su dogmatismo, el ego o amor propio lastimado o su codicia o ansiedad por el poder; en tanto, las élites del imperio, aunque tienes muchas de las características y otras que le son propias, prevalece en ellos, el sentido de la codicia, la supremacía global, es decir, el sentido de la tiranía total. Adoran la codicia y poder absoluto ilimitado. Desde su óptica, de ser posible, desean para sí y por sí, ser los amos del mundo. Los dueños y señores de todo lo que es visible e invisible. Un solo gobierno mundial y, por ende, de naturaleza imperialista fascista.  No obstante, para una política de esta naturaleza que aplasta y deforma el orden y las leyes internacionales delincuencialmente, necesita de administradores o gestores delincuentes de cuello blanco, cuya única genialidad es ser verdaderos psicópatas a sueldos.

No obstante, tenemos que afirmar, que todo se consigue con la paz y nada con la violencia. Si quieres paz prepárate para la paz. El que siembra o enseña paz obtiene paz, el que siembra violencia cosecha violencia. El sistema de pensamiento de la paz es uno y el sistema de pensamiento de la guerra es otro, son por naturaleza antagónico. Uno está basado en la cordura y la razón, y el otro, en la demencia y las alucinaciones. Todo plan por muy bien planificado, organizado y estructurado, basado en la violencia, en el terrorismo, en las presiones, está condenado al fracaso, sea en el corto, mediano o largo plazo, porque como ser humano nuestra tendencia natural es a rechazar la guerra. Los que se imponen por la violencia y la opresión solo manifiestan su personalidad tiránica. ¿Quién les ha enseñado que la oscuridad se desvanece con más oscuridad? Y aunque parezca contrario a las enseñanzas del Maestro –pero no lo es-, a priori, nadie abraza al asesino de su hermano y todos somos hermanos. Por tal motivo, en elecciones justas y transparentes siempre serán derrotados por los hombres y mujeres de buena voluntad que rechazan la violencia.

Honestamente, es nuestra convicción, que, del Creador, sólo amor podemos recibir. No puede ser que estén equivocados millones de seres humanos, congregaciones e iglesias, que creen que Dios es Amor. Entonces ¿de dónde procede tanta maldad, tanto odio, tanta violencia en los seres humanos? De Dios no procede. Si no procede de Dios, tenemos que aceptar que procede del Ego, y en particular, del superdesarrollado ego de una exigua parte de la humanidad. Y cuando ese ego conoce solamente la codicia, la avaricia, la arrogancia, la excepcionalidad, la vanidad, la superioridad, la supremacía, y, por ende, cree ser el dueño del poder y la gloria, reina en sus mentes la más terrible confusión que es propia de los autoengañados.

El problema es que los que se han autoengañados en base a un sistema de pensamiento lleno de demencia y falsedades, suelen por naturaleza, ser capaces de las peores atrocidades y crueldades, porque su ideología dominante y predominante, los induce a pensar que sus ataques son legítimos, son Santos, y por ende, todo ataque debe quedar en la impunidad, no importando la magnitud de sus destrozos. De manera que el ejercicio de la violencia, la tortura y el asesinato es purificación, al estilo de la “santa inquisición”, que en determinado momento implantó la iglesia católica.  

No podemos entonces, llamarnos a engaños, la tenebrosa piscología del periodo de la “Santa Inquisición”, no es propia solamente del oscurantismo de la época medieval, sino propia, de los que tienen un evolucionado y superdesarrollado ego, los que practican la codicia, y creen, que todo le está permitido, que todo lo pueden, y más aún, cuando este Ego, se siente lastimado en su amor propio, se torna desquiciado, un verdugo, y, por lo tanto, exige víctimas. Todo aquel o aquella que no comulga con su modo de pensar en un hereje y toda herejía se castiga con la pena de muerte.

Desde el mismo instante en que una mente desquiciada se siente excepcional, superior, desde ese instante, se convierte en Juez y parte, pero más Juez que parte. Es por esta misma lógica, que las élites, se arrogan el derecho de decretar la vida o muerte, según sus instintos naturales o fabricados. Según sus deseos y pasiones, según esté enaltecido su amor propio, su idolatría por el poder, y la codicia.

¿Y cómo se transmite este virus de la destrucción y de la capacidad autodestructiva? Existen muchas vías, desde la que es consecuencia de un modo de vida, en particular, material, hasta la que pasa, por la educación y la cultura. Y de igual forma como cada uno de nosotros somos, en parte, la expresión de los genes heredados de nuestros padres, así también, los genes de las doctrinas y pensamientos, se heredan y prevalecen en los individuos que la asumen. En particular, porque la esencia de su base o infraestructura es la misma. Desde luego, hay variante de un modo de producción medieval a capitalista, pero su esencia, es la constante. “La infraestructura económica es la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política”. En consecuencia, y en su relación dialéctica los genes de la doctrina de la santa inquisición aún están sólidamente presenta en muchos vicarios y seres humanos por doquier. Ningún modo de producción muere completamente en esta vida o sociedad.

Finalmente, la pregunta fundamental es ¿Qué seguridad de democracia y libertad te puede dar quien no la conoce y hace del terrorismo, el miedo y el engaño su arma política? ¿Puedes confiarle tu vida, tu familia, tu paz, a un desquiciado que cree que el amor se logra con palos y no con rosas? ¿Confiarías en quienes te ofrecen libertad y paz mediante la guerra? ¿Confiarías en alguien que es capaz de alzar la espada o la guillotina contra su hermano? Nadie que le rinda culto a los métodos violentos o a la guerra encontrará la Paz. Nadie que tenga odio en su corazón puede representarnos. El sentido común nos dice que no puede ser nunca, jamás, un acertado camino el que te conduce a la penuria, la desolación, la destrucción y a la muerte.

Para bregar por estos caminos señalados hacen falta dos cosas: No tener dignidad ni conocer a Dios. Dios es amor. Tenemos fe que por su infinita misericordia sanará nuestras mentes porque no sabemos lo que hacemos. Que así sea para su honra y gloria. Amen.

Managua, 06 de Mayo de 2019

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