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Capitán Santiago, héroe internacionalista

19 Junio 2019
Capitán Santiago, héroe internacionalista

La vida de Hugo Alfredo Irurzún, el inolvidable Capitán Santiago, es un ejemplo de lucha, coraje, generosidad y de internacionalismo.

Nació en La Banda, en la provincia de Santiago del Estero, en Argentina el 31 de marzo de 1946. Tenía solo 34 años cuando fue asesinado por los esbirros de la dictadura militar uruguaya el 17 de septiembre de 1980.

A finales de los años 60, cuando estudiaba ingeniería en la ciudad de Rosario, ingresó al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y luego a su rama militar, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), con el seudónimo Santiago.

Rápidamente se destacó como cuadro militar, por lo que su partido lo envía al exterior a realizar distintos cursos teóricos militares. A su regreso a Argentina, cuando el PRT crea la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez, el Comité Central lo designa jefe de la misma con el grado de Capitán. A partir de ese momento fue conocido como el Capitán Santiago.

Participa de las acciones más importantes realizadas por el ERP y la Compañía de Monte, destacándose por su gran capacidad, arrojo y valentía. Participa del cerco al cuartel militar de Azul en donde si bien no se logró completar el objetivo de tomarlo, el Cuartel estuvo en manos de los combatientes del ERP por varias horas.

Hugo también fue el encargado de dirigir el cerco militar al Regimiento Aerotransportado de Catamarca, pero dos transeúntes alertan a los militares que la acción está en curso, lo cual generó que las tropas atacaran el autobús en donde se concentraban los combatientes del ERP y la desbandada de los mismos .Hugo logra reorganizar una parte de los compañeros y logra replegarse al monte tucumano, esquivando el cerco represivo

También comandó el ataque del 29 de mayo de 1975 al Puesto de Comando Táctico de Famaillá donde se concentraba la cúpula que comandaba el operativo Independencia. La columna del ERP fue sorprendida por soldados que pintaban la escuela de Manchala y fueron atacados. Enseguida fueron alertadas fuerzas del ejército argentino que reforzaron el ataque contra la Compañía de Monte Perdido. El Capitán Santiago resulta herido en una pierna; decide replegarse, nuevamente logra romper el cerco represivo y vuelve al campamento de la Compañía de Monte. La herida le obliga a dejar el mando de la Compañía.

Ese mismo año, el 23 de diciembre, organiza la Compañía del ERP Juan De Olivera, que se encargaría de las contenciones periféricas durante el cerco al Cuartel de Monte Chingolo. A pesar de estar advertida la acción, el ERP logro retardar eficientemente la llegada de refuerzos, lo que permitió el escape de muchos de los combatientes que habían ingresado al cuartel,

En 1976 debe salir al exterior para esquivar la persecución de la dictadura que estaba produciendo numerosas bajas en el PRT-ERP. En 1979 deja el partido junto a varios compañeros al romper con Mattini y su grupo y al no estar de acuerdo con la orientación que le estaban dando al partido

Junto a Enrique Gorriarán, Roberto Sánchez y otros compañeros deciden continuar su militancia junto a los revolucionarios del Frente Sandinista en Nicaragua

"A fines de mayo del 79 (...) estábamos discutiendo cuestiones del estatuto del Partido y demás, pero languidecía la reunión. Hacemos entonces un cuarto intermedio, y cuando se retoma la reunión se plantea suspenderla y salir para Nicaragua. Ya había contactos con gente de allá y como se veía que por este camino de reconstruir formalmente el PRT no se avanzaba, definimos ir a Nicaragua y ver qué hacer. Me parece que fue una decisión acertada (…). Se hizo una lista de voluntarios, y van primero seis compañeros: el capitán Santiago, el pelado Gorriarán, Manuel Beristain, Martín Massetti, el Gato y el gordo Sánchez. Llegan al Frente sur. De acuerdo a las capacidades y la experiencia son distribuidos en distintos lugares (…). Cuando triunfa la revolución los compañeros entran a Managua con el Frente Sur, algunos van a parar a la contrainteligencia (Gorriarán, el flaco Santiago), Sánchez va a la policía (…) y después vamos llegando el resto. Yo llego en septiembre", cuenta uno de los compañeros.

Santiago brinda sus destacados y valiosos servicios a la Revolución Sandinista durante la Ofensiva Final y tras el triunfo el 19 de julio de 1979, en la construcción del nuevo estado nicaragüense.

El 17 de septiembre de 1980 formó parte del comando que ajusticia al dictador genocida Anastasio Somoza, en Asunción, la capital de Paraguay. Hugo fue quien disparó la bazuca que terminó con la vida dictador que organizaba la contrarrevolución y prolongaba el sufrimiento del pueblo nicaragüense y obstaculizaba el desarrollo de la Revolución Sandinista.

Lamentablemente, ese mismo día, mientras el comando se replegaba para salir de Paraguay, Hugo fue capturado por la policía paraguaya que lo tortura, lo asesina y desaparece sus restos. Nunca fueron encontrados. Cuando cae, Hugo Irurzún estaba casado y tenía un hijo.

Aquel 17 de septiembre

De las manos del Capitán Santiago partía el disparo certero de bazuca que daría fin al dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle en Paraguay. Era septiembre de 1980 y Hugo Irurzúm, parte de un comando revolucionario, certificaba el fin de uno de los tiranos más sanguinarios que padeció Latinoamérica, y particularmente Nicaragua.

Aquel 17 de septiembre, Santiago cumplía con un mandato justiciero en nombre de varias generaciones de compatriotas nicaragüenses oprimidos, de Augusto César Sandino y de cada uno de los caídos del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua.

En la legendaria acción, Irurzúm supo lucir el sombrero y el armamento de Sandino, la decisión del Comandante Santucho y las características que tan claramente describía Carlos Fonseca en su histórico escrito "Qué es un Sandinista", reuniendo en un disparo toda la luz de una vida al servicio de los trabajadores y el pueblo: "Un revolucionario sabe que esté donde esté, siempre que luche por la humanidad, estará cumpliendo con su deber".

En el libro "Conversaciones con Gorriarán Merlo", Enrique Gorriarán Merlo describe Hugo Irurzún, Capitán Santiago, y relata algunas de sus hazañas:

"Toda una vida de combate, sin dudas. Porque Santiago, al igual que una generación entera de revolucionarios y revolucionarias, dio todo por los cambios de fondo, nacionales y socialistas, que precisaban y precisan los países de Latinoamérica. La valentía que tanto lo caracterizaba quedó inmortalizada en un recuerdo de Gorriarán Merlo: "...cuando participó en 1974 en el copamiento (cerco) del cuartel de Azul… Santiago iba armado con un fusil FAL y granadas ENERGA. Con eso prácticamente él solo mantuvo inmovilizada una compañía del Ejército durante el ataque al cuartel".

"Santiago era alguien con características especiales, trascendentes. Fue uno de los mejores guerrilleros del ERP, pero además de sus cualidades en el aspecto militar, tenía una visión política muy profunda. Fue precisamente con él –y también con Claudia y con Roberto- que tuvimos las primeras conversaciones, hicimos los primeros esbozos, de lo que después sería el Movimiento Todos por la Patria –sin llamarlo obviamente MTP porque ni existía. Y Santiago fue uno de los primeros en plantearlo con más claridad, con más determinación.

"El Flaco" Irurzún fue uno de esos compañeros a los que todos recurrían, pero no solo con problemas referentes a la militancia, a lo político, sino sobre todo en el plano humano, personal. Tenía la cualidad de saber escuchar, saber comprender, brindar el apoyo ahí donde hiciera falta. Y esto no solo lo digo yo, es el sentir de todos los compañeros.

La última noche que estuve con él fue el día previo a la acción sobre Somoza. En esa ocasión la compañera que estaba ahí conmigo, Claudia y yo mantuvimos la última conversación ajena al operativo. Y él hablaba de su familia. Tenía consigo una foto, de su hijo Federico, chiquitito, vestido de granadero, con un tamborcito; era de alguna fiesta de la escuela. Yo ya había visto esa fotografía en su casa de Nicaragua; él se la había llevado hasta ahí, a Asunción. Cuando Federico nació, Santiago estaba en la compañía de monte. Había bajado luego de ser herido en la acción de Manchalá, en mayo del ’75, recién ahí conoció a Federico, ya de meses.

Esa noche nos dijo que su principal objetivo, la principal meta próxima de su vida, era volver acá y con Federico, esperar a su compañera –que estaba presa y salió en el ’82 u ’83-, a toda su familia. Sus padres estaban separados; su mamá era maestra y su papá bancario. Ella era una mujer buenísima y nos había ayudado mucho, nos alquilaba casas para que hiciéramos escuelas políticas acá, en Argentina, y nos apoyaba en todo lo que podía.

Durante la cena con Santiago recordábamos, medio nostálgicos, todo ese pasado familiar reciente pero que parecía tan remoto. Apartados de los temas políticos, apartados de la cuestión de Somoza, esa fue la última conversación de carácter personal que tuvimos, nuestra última charla como amigos".

Aquella gesta tuvo como protagonistas a revolucionarios argentinos y al Capitán Santiago. El Capitán Santiago no está olvidado. El espectro victorioso de sus ideas renace con el resurgir de otros cientos de hombres y mujeres dispuestos a honrar su memoria y a pelear por su legado.

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