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Perverso, fariseo y demoníaco

20 Junio 2019
Perverso, fariseo y demoníaco

Por Danilo Urtecho Lacayo (*)

Si tuviste la curiosidad de escuchar atentamente los famosos audios del obispo Báez, te darás cuenta el tipo de personaje que se esconde detrás del hábito y del discurso "ético" que pretende enarbolar: narcisista, soberbio, engreído, arrogante, desmesurado e inexperto conspirador; además, grosero por la forma como se burla de las características físicas de otro ser humano.

Dice tener la conciencia tranquila. Claro que, si la tiene desde su perspectiva, porque se sabe coherente con su pensamiento, con el verbo que utiliza sibilinamente y con la hipocresía obispal que lo caracteriza. Pensamiento, palabra y acción en la síntesis que representa la corriente mundial de pensamiento más conservadora y reaccionaria que pueda tener el Vaticano, en términos teológicos y políticos.

Antagónico visceral de la teología de la liberación, se encuentra en las antípodas de todo lo que significa cambio y transformación de la sociedad. Además de la vanidad y la arrogancia, se rescata una múltiple perversidad que lo delata en su tono de voz y lenguaje corporal:

a) El mérito de haber sido uno de los actores principales en haber provocado una profunda fractura en la sociedad y a lo interno del catolicismo, irrespetando los millares de católicos que no comulgan con el uso de la violencia para derrocar al gobierno. La reacción a su salida del país refleja la polarización en que se encuentra la sociedad. Mientras unos lloran todavía a moco tendido, otros celebraron la concreción de su partida.

b) El hecho de glorificar a los tranques y denominarlos como "una invención extraordinaria" lo sitúa como cómplice y artífice intelectual de los horrores que se vivieron en ese mundo surreal y alucinante de zombis que controlaban los tranques, verdadera causa de la perdida de los puestos de trabajo y del shock severo que se produjo a la economía.

c) A pesar de ser un eje importante de su discurso la crítica al dios dinero y a la idolatría, anteponiendo la "dignidad humana en primer lugar". No podría decir si es sarcasmo, cinismo o manipulación, esta definición antropocéntrica barnizada por un lenguaje "divino" y doctrinal, y por lo tanto supuestamente irrebatible e incuestionable desde el punto de vista de la moral hipócrita.

Pero de lo que, si podría estar seguro es de que esta militancia política revestida de una jerga sibilina y subliminal, bien articulada y con poses y lenguaje corporal de mártir, contrasta con una arenga develada en el audio llamando a aliarse con el propio demonio encarnado en los narcotraficantes, movimientos pro aborto y con cualquiera que sirva al objetivo de derrocar y por la violencia a la autoridad constituida.

Por eso, al interpretar la conducta política y religiosa, así como el pensamiento y narrativa de este varón irredento y megalómano, nos lleva a la siguiente conclusión: como pastor segregó al rebaño, lo polarizó, lo confrontó, por tanto, su palabra no puede ser profética ni mucho menos sus predicciones son producto de la inspiración "divina".

Más bien es producto de una visión ultramontana, reaccionaria y farisaica, aliado del gran capital oligárquico, y lo que es más tenebroso, en sintonía con los intereses de Estados Unidos. La hermenéutica bíblica, así como la sapiencia teologal y su conocimiento de las lenguas antiguas le servirán de mucha reflexión al momento de doblar el lomo sobre el sembradío de lechugas del claustro monástico en el Vaticano.

(*) Publicado el 30 de abril en muro de Facebook

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