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Un 17 a los 17, Ángela salió de San Judas hacia la historia

25 Junio 2019
Un 17 a los 17, Ángela salió de San Judas hacia la historia

Por José Luis Vargas Largaespada

Ángela Largaespada López nació en Matagalpa el 17 de enero de 1962, es la quinta de seis hermanos procreados por José Adán Largaespada Fonseca (ya fallecido) y de Ángela López. Hasta los siete años, Ángela fue criada en Managua por su tía paterna, Luisa Largaespada Fonseca. Posteriormente, vive con sus padres cuando ellos se trasladan a vivir en Managua, en residencial Guadalupe. Estudió primaria y secundaria en el colegio religioso Pureza de María. Alternaba su estadía entre la casa de su tía y la de sus padres.

En septiembre de 1978, Ángela y un grupo de muchachas de su colegio intentan realizar un paro estudiantil en su centro de estudios en apoyo a la insurrección contra la Dictadura Somocista. Las muchachas no pudieron realizar el paro y sufrieron las represalias de la administración del colegio, regentado por monjas. En ese mismo año concluye sus estudios de bachillerato.

En 1979 ingresa a la UCA para estudiar Derecho y Ángela se organiza en una célula del movimiento estudiantil; poco después pasa a la clandestinidad y se incorpora al trabajo del FSLN entre los jóvenes de los barrios Monseñor Lezcano, Santa Ana y Acahualinca. Su trabajo en la comunidad de Acahualinca, en donde prevalece la miseria, la marca de forma particular y reafirma su compromiso con la causa sandinista. Ella vive en carne propia la marginación y la agobiante realidad que sufren los pobladores que solo por el hecho de ser humildes padecen los más bajos y reprochables tratos de la sociedad y sus viles prejuicios, una situación que se contraponía a lo que ella había vivido en su ambiente acomodado.

Posteriormente, el FSLN la traslada al barrio San Judas, en donde acrecienta su responsabilidad, su conciencia y su compromiso con el proceso de liberación. Comprende lo importante que es el deber cumplido y que a pesar del cansancio y enfermedades las obligaciones son primero sabiendo que hay otros bajo su responsabilidad y que la seguridad de ellos está por encima de todo. 

En mayo de 1979, integra una escuadra de combatientes junto al dirigente obrero René Cisneros. Al inicio de la Ofensiva Final en junio de ese año, esa escuadra se encarga de ejecutar protestas callejeras y de levantar barricadas en las inmediaciones de la entrada al antiguo Camino de Bolas, contiguo a la Plaza Julio Martínez, como parte de una estrategia del FSLN para restar presión militar a los combatientes de los barrios orientales que desde junio se habían sublevado contra la Dictadura Somocista.

El 15 de junio el barrio San Judas se insurrecciona y las escuadras sandinistas están a la ofensiva, pero la superioridad bélica de la Guardia Nacional termina imponiéndose y es así que el 17 de junio inicia el Repliegue Táctico hacia la zona de El Crucero, que culmina en la hacienda El Vapor. Todas las unidades de combate inician la retirada

Ángela (Araceli) forma parte del Cuarto Batallón, encargado de resguardar y mantener la retaguardia, librando un combate de tres horas en la entrada del Camino de Bolas, lo que le dio tiempo a las otras unidades y a la población civil para salir del barrio.

En ese combate, un francotirador asesta un certero disparo en el cuerpo de Ángela, cayendo irremediablemente ante la historia el 17 de junio de 1979, a 32 días de la victoria popular y cuando apenas tenía 17 años de edad. En su honor, el FSLN establece la primera estación policial en el campo de béisbol del barrio San Judas con el nombre de Ángela Largaespada, como reconocimiento a su vida, ejemplo, valores y convicción revolucionarios, los que mostró en las filas del FSLN y ofrendando su vida por la liberación de Nicaragua.

Para Ángela

Por Amílcar Meza Soza (*)

 

Yo no sé
y sé que no saben tampoco los demás
cómo aceptar la realidad de tu ausencia y tu vacío,
camarada, compañera.
La ausencia final de tus ojos fijos,
y tu voz gritando las consignas; la ausencia gris
de tu mirada clara
limpia
puesta hoy sobre el nuevo horizonte rojinegro. […]

Porque si no sabemos cómo aceptar la realidad de tu ausencia
y tu vacío
es porque al final también nos enseñaste
que los combatientes nunca mueren,
que los sandinistas nunca caen
y que hoy como ayer y como siempre,
estarás hombro a hombro con nosotros,
camarada, compañera

(*) Compañero de Ángela en el batallón del FSLN en San Judas.

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