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El mayor Javier Hidalgo, un militante a carta cabal, el más querido entre sus soldados

10 Julio 2019
El mayor Javier Hidalgo, un militante a carta cabal, el más querido entre sus soldados

Homenaje de Margine Gutiérrez y Silvio Palacio, al mayor Javier Hidalgo, caído en una emboscada el 10 de julio de 1988

 

Un hombre de partido

Por Margine Gutiérrez

Un guerrillero a carta cabal, un militante de la causa, más que un militar aunque fue de los mejores jefes de BLI que tuvo el EPS. Su amor al pueblo nunca fue una declaración teórica sino un modo de vida. Prodigaba amor a la gente humilde y rechazaba a quienes abusaban del poder que otorga el uniforme. Su muerte fue un durísimo golpe no solo para el EPS sino también para las estructuras del FSLN a las que estaba ligado. Porque él también velaba por la imagen de su partido en los territorios en los que combatía. Informaba cuando algo andaba mal, criticaba y recomendada. Era un hombre de partido.

La mañana del domingo en la que él cayó yo estaba en mi casa en Matagalpa cuando llegaron Manuel Salvatierra y Carlos Zamora a darme la noticia y a decirme que me correspondía ir a darle la terrible noticia a Sadie, su esposa, que estaba en el MIDINRA en un taller con el Movimiento Comunal. Inicialmente me negué a hacerlo pero al final no me quedó más remedio que ir a buscarla al lugar del evento que me quedaba a una cuadra. Ni siquiera me acuerdo del trayecto. Solo recuerdo el profundo dolor de Sadie que a gritos se negaba a aceptar la noticia, al tiempo que golpeaba con sus puños la pared.

Ella se fue para su casa a dar la noticia a sus hijos y a su familia. Zamora y Salvatierra le preguntaron si quería ir a traerlo a Juigalpa y con quien iría. Dijo que conmigo. En un camión IFA manejado por Salvatierra salimos de Matagalpa sin decir ni una sola palabra hasta que llegamos al empalme de San Benito, en la carretera hacia Managua. Allí Manuel nos preguntó si queríamos tomar algo y él se bajó a comprarnos unos refrescos que nos tomamos en el camino siempre sin hablar una sola palabra.

Cuando llegamos a la V Región Militar (formada por Boaco y Chontales, con sede en Juigalpa) ya estaba el cuerpo de Javier en una tarima con compañeros haciéndole guardia de honor y una multitud de gente del pueblo. Sadie subió por atrás a la tarima. Yo solo recuerdo que me senté en las sillas de abajo. Nada más.

Cuando veníamos de regreso, Sadie me dijo con una cierta voz de mando "vos me tenés que asegurar que lo lleven directo a mi cuarto porque quiero estar sola con él".

Ya de regreso en Matagalpa, en cuanto llegamos a la ciudad me tiré del IFA para ir a asegurar la orden. El féretro entró directo a su cuarto pero fue imposible detener la avalancha que fue tras él. Centenares de personas, o quizás miles, se habían hecho presente para despedir al legendario guerrillero y a una de los más firmes y aguerridos defensores de la Revolución Popular Sandinista, con una profunda conciencia de clase y una fidelidad a toda prueba a la causa sandinista.

Al día siguiente nos fuimos a Yalí, Jinotega, a su entierro. Sadie quedó destrozada y durante varios años se le hizo imposible superar esa enorme pérdida. Me tocó acompañarla en ese largo duelo que todavía me duele. No se merecía ese agudo y sordo sufrimiento.

Javier Hidalgo vivirá por siempre como un ejemplo de ese hombre nuevo que, con los defectos propios de los seres humanos, alguna vez pensamos que era posible construir y que sigue estando en el centro de nuestras utopías.

Por eso no es casual cómo lo describe Palacio Silvio ni los comentarios que se hacen sobre Javier Hidalgo (algunos aparecen al final de este homenaje).

El mejor de nosotros, el más querido

Por Silvio Palacio, coronel en retiro

El 10 de julio se cumplen 31 años de la heroica caída en combate de nuestro inolvidable hermano Francisco Javier Hidalgo Ruiz (Filimón). Quiero dedicar estas líneas para recordar a ese inmortal compañero. Un saludo muy especial a su madre, doña Leonor, a sus hermanos y a sus hijos que firmemente continúan su legado.

Francisco Javier nació el 13 de noviembre de 1955 en Estelí. Debido a la separación de sus padres, se va a vivir con su mamá doña Leonor Ruiz a Yalí, de donde ella es originaria. En 1971, cuando Filimón tenía 16 años, ingresó a las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional y años después formó parte de la columna guerrillera "Carlos Agüero Echeverria".

Participó en la toma de Jinotega en mayo de 1979 junto a las tropas de la Columna "Oscar Turcios" al mando del Comandante German Pomares Ordoñez.

Al triunfo de la Revolución Popular Sandinista, Filimón quedó acantonado en la Quinta San Martin, en Jinotega. De este lugar salió en 1979 a fundar las Tropas Guarda Fronteras junto a su Estado Mayor. Fundó los puestos fronterizos de la Boca de Wamblán, Somotigne, Wateras, Bolinky, Yakalpanani, Chiminka, Tuburus, San Andrés de Bocay, Aniwás, Raití y Hamacas. Este proceso de formación de las primeras unidades de los puestos fronterizos fue entre 1979 y 1980.

Francisco Javier Hidalgo fue un compañero que trabajaba sin horarios, viajaba de noche y de madrugada. Le gustaba transportar a los campesinos que se dirigían a Jinotega a realizar sus compras. Siempre andaba su uniforme pinto que le daba orgullo portar y de ser Guarda Fronteras. Desfiló en el primer aniversario de la RPS el 19 julio de 1980.

En 1983 fue enviado a la hermana República de Cuba a pasar curso de Tropas Guarda Fronteras. A su regreso en 1983 fundó la Escuela Nacional de TGF ubicada en Somoto. Después fundó y fue el primer jefe del Batallón Ligero de Infantería BLI "Farabundo Martí", en 1984.

Estando en la Quinta Región Militar, fue enviado cómo Jefe de la 54 Brigada de Infantería al asentamiento La Piñuela, hoy municipio El Ayote.

El Mayor Hidalgo muy pronto se dio a querer por el campesinado de la zona por su forma afable sencilla y sincera con que se relacionaba con la gente.

Por esa forma de ser y el trabajo realizado con líderes de la zona, logró que muchos campesinos alzados en armas se desmovilizaran, entre ellos el jefe de la fuerza de tarea Matagalpa, conocido como Alfa Lima. Se puede decir que el Mayor Hidalgo es precursor del inicio y proceso de diálogo para la desmovilización de La Contra.

En el mes de julio de 1988 se celebraría el noveno aniversario de la Revolución Popular Sandinista en Juigalpa departamento de Chontales y todas las unidades estaban desplegadas para brindar la seguridad del acto central.

El día domingo 10 de julio fuimos convocados por el Jefe de Región, Comandante - General Roberto Calderón Meza (qepd) a una reunión de análisis de la situación operativa a efectuarse a las 10 de la mañana en el Estado Mayor de la 52 Brigada de Infantería en Santo Tomás, Chontales.

Estábamos reunidos todos los jefes de pequeñas unidades y miembros del Estado Mayor Regional haciendo bromas y esperando al Mayor Hidalgo, cuando como a eso de las 10:30 nos informan que Filimón había caído en combate en una emboscada entre El Camastro y Agua Zarca, entre Santo Domingo y La Piñuela (El Ayote).

Hubo un silencio sepulcral no sé por cuánto tiempo y todos nos quedamos viendo llenos de dolor y nos abrazamos ante la irreparable pérdida de uno de los mejores jefes de tropas que tuvo el Ejército Popular Sandinista.

Al primer oficial que vi cuando la legendaria camioneta blanca del Mayor Hidalgo venía trasladado su cuerpo, fue al Teniente Primero Juan José Mairena, uno de los oficiales más queridos por Filimón, y le pregunté cómo había sucedido. Me dijo que ellos tenían conocimiento de la presencia enemiga en el sector entre El Camastro y Agua Zarca y al llegar al punto ellos se desplazan y se inició el combate. El mayor Hidalgo estaba dirigiendo su tropa y combatiendo hasta que los desalojaron y al escalar una colina una bala asesina hizo impacto mortal en la humanidad de nuestro querido hermano.

Al momento, de su caída en combate nuestro hermano Filimón ostentaba el grado de Mayor y en reconocimiento por su militancia y méritos en defensa de la Revolución Popular Sandinista, la Dirección Nacional del FSLN le otorgó póstumamente la orden Carlos Fonseca Amador.

Existen muchas anécdotas que podemos escribir sobre la vida de este legendario héroe de la lucha Irregular y fundador de las Tropas Guarda Fronteras.

Honor y Gloria a nuestro hermano compañero y jefe Francisco Javier Hidalgo Ruiz. En el XXXI aniversario de tu heroica caída en combate, tu legado sigue intacto y quienes te conocimos y estuvimos bajo tu mando, juramos defender esta Revolución por la que ofrendaste tu vida.

Hasta la victoria siempre.

 

Así lo recuerdan

Juan José Mairena: "Siempre que platicaba con el mayor me decía que su meta era cambiarle el negocio a doña Leonor (su mamá) en Yalí".

Oscar Navarrete: "Conocí personalmente al mayor Hidalgo, un hombre de pueblo, de campo, sencillo, amable, forjado en la montaña y tuve el privilegio de estar con él en las primeras conversaciones con la contra (que él inició) y en la desmovilización del Jefe contra Alfa Lima y su estado mayor. Ese día fue tan intenso porque era la primera vez que te ibas abrazar y conocer en persona a tu enemigo. Tiempos inolvidables y grande la labor de paz que el mayor Hidalgo venía realizando.

Deglis Lumbí: "Definitivamente el compañero Javier Hidalgo fue un gran ejemplo de la revolución".

Ervin Folker Donayre Espinoza: "En las montañas de Chontales resuena su voz de mando, siempre presente. Aquí en La Libertad lo recordamos siempre los Cachorros de todas las unidades de combate recordamos al jefe".

Plácido Calixto: "Siempre lo recuerdo con mucho cariño ya que él nos trataba de una forma especial. A mí siempre me decía "Misquito". Todos nosotros las tropas nos alegrábamos cuando nos tocaba ir a misión a La Piñuela, ya que nos esperaba un jefe que realmente era fraterno y nos sentíamos como en familia".

Rosario Millón: "Honor y gloria al mayor Hidalgo fue jefe de mis 2 hermanos, uno era permanente y el otro del SMP. Venía a mí casa cada vez que llegaba a Juigalpa a escuchar su canción predilecta "Ingratitud", de Vicente Fernández. Mi mamá se la ponía mientras él se sentaba en una hamaca a esperar su sopa de gallina con albóndigas. Fue como un hijo para mí madre, que en paz descanse; ella lo estimaba mucho por eso lo recordamos con mucho cariño. Mi hermano fue jefe de armamento del FAMA y cada vez que lo recuerda se le ponen sus ojos lagrimosos pues fue un gran jefe, un gran compañero. Por eso estará siempre en nuestros corazones".

Bernardo Ariel Bodán González: "Con el mayor Francisco Javier Hidalgo tuve la oportunidad de compartir momentos de vida y era que a pesar de su bajo nivel cultural, tenía una visión de Revolucionario y Sandinista convencido de que solo el Frente Sandinista, podía sacar de la ignorancia a todo el campesinado y él se identificaba con esa clase. Además de mi jefe, fue mi amigo y consejero; le encantaba leer mucho, era auto didacta. Y siempre que yo bajaba a Juigalpa y subía a la 54 Brigada, me preguntaba si traía libros, los cuales a pesar del stress y la guerra, le dedicaba tiempo a la lectura, sobre conocer todas nuestras luchas. El poblado de El Ayote debería tener por nombre el de Hidalgo, él fue el constructor de ese municipio. Su afán de sacar a los campesinos de las profundidades de las montaña para que la contra no se los llevara, y recuerdo que él junto, a Guillermo Medrano, secretario político del FSLN, no hallaban qué santo celebrar para las fiestas patronales y me hicieron que investigara y yo recurrí al almanaque Bristol y el santo más famoso y cercano era San José, el 19 de marzo. De ahí nace esas fiestas patronales en El Ayote y el ganadero Emiliano Duarte regaló una pareja de novillos para que la población comiera. Darío Montenegro fue el primer presidente de esas fiestas, si no mal recuerdo; entre otros estaba Pedro Tapia conocido cariñosamente como Pedro Bruto".

Sergio José Pérez: "Jefe, compañero, hermano, combatiente, pero sobre todo un gran Militante Sandinista. De ese calibre está formado el Sandinismo Histórico que derrotó la Intervención Norteamericana en los años 80, tal como lo hizo Sandino".

Cristóbal López: "Fue un gran jefe, siempre estuvo a la par de sus cachorros en la primera línea de fuego. Los que fuimos fundadores del BLI FAMA siempre lo recordaremos como aquel jefe humilde, sencillo y de un gran corazón. Que compartió con nosotros los momentos de tristeza y de alegría que nos tocó vivir en las montañas y en el combate. Siempre estará presente en cada uno de los cachorros y oficiales permanente que fuimos parte de ese glorioso BLI FAMA. Honor y gloria para nuestro Héroe, Mayor Francisco Javier Hidalgo".

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