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A los golpistas se les enfrenta con argumentos, no con posiciones reaccionarias

21 Noviembre 2019
A los golpistas se les enfrenta con argumentos, no con posiciones reaccionarias

Por Margine Gutiérrez (*)

Yo no soy pro aborto, mucho menos abortista, porque el aborto no es un deporte al que las mujeres van alegres y contentas a mutilarse su cuerpo y su corazón como si de comerse un caramelo se tratara. Las mujeres que se ven obligadas a hacerse un aborto lo hacen porque el ESTADO no las protege ni tiene como una prioridad efectiva, más allá del discurso, su sexualidad reproductiva, ni les ha brindado las oportunidades ni condiciones necesarias para una vida plena, feliz, con educación de calidad de por medio. Ya se sabe que las mujeres son las más pobres de entre los pobres.
 
Quienes para atacar a las golpistas las llaman abortistas lo único que demuestran es que no tienen argumentos para enfrentarlas como lo que son: mercenarias pro imperialistas, que se sumaron a los oligarcas patriarcales en contra del pueblo. La falta de argumentos, su escasa formación política, los obliga a usar el mismo lenguaje de Silvio Báez. 
 
Las mujeres se hacen un aborto por su extrema pobreza o por la irresponsabilidad paterna tan extendida y poco atacada por quienes tienen la obligación de hacerlo.
 
Las mujeres que abortan quedan con traumas y lesiones sicológicas de por vida.
 
Las mujeres que se ven obligadas a abortar lo hacen porque están bajo la influencia de la más terrible ideología patriarcal y reaccionaria que les obliga a tener los hijos que dios les da, que les prohíbe la planificación familiar pero que no les provee de los recursos para sostener una prole numerosa. Cuando estas mujeres se dan cuenta que no es cierto que "cada niño trae un pan debajo del brazo" les surge la disyuntiva de que se mueran de hambre todos o no tener al recién concebido. Porque un aborto es antes de las 12 semanas. Después ya no lo es pero los manipuladores reaccionarios y oscurantistas hacen creer a sus ciegos seguidores que quien aborta mata un feto. Eso es un crimen y nunca nadie, ningún movimiento, ha abogado por ello.
 
En otras ocasiones la mujer es abandonada por el irresponsable que la embarazó tras darse cuenta que está encinta. La deja con una "charpa de hijos" y la mujer nuevamente es colocada frente a la difícil elección de procurar la sobrevivencia de los nacidos o morirse todos de hambre. Es muy dolorosa la decisión.
 
Hay situaciones en que la mujer es de alto riesgo obstétrico. Su vida corre peligro y ante el temor de dejar huérfanos a sus hijos, opta por el aborto. Precisamente por eso es que se llama aborto terapéutico aunque los manipuladores oscurantistas, los reaccionarios ocultos en verborrea revolucionaria, llamen a quienes están por la defensa de la vida de la mujer, abortistas.
 
No conozco a nadie que sea abortista. Muy distinto es que existan grupos que hicieron del aborto un modus vivendi o una bandera para ganar adeptos que les permitirían construir una base social que, puesta al servicio del imperialismo, incrementaría los financiamientos externos y otra que quienes estamos por el derecho de las mujeres a decidir, seamos abortistas. A las golpistas hay que enfrentarlas en su condición de mercenarias, porque la igualdad de género y la defensa de la vida de la mujer, es una bandera legítima y no cuestionarlas en cuanto al derecho de las mujeres a decidir. Eso nos compete a todos y todas las que luchamos por un mundo más justo. 
 
Porque finalmente de lo que se trata es del derecho de las mujeres a decidir. A decidir sobre sus vidas, su dinero, su destino y también sobre su cuerpo. Nadie puede obligar a una mujer a tener los hijos que no quiere tener. Ni la iglesia, ni el Estado y, peor aún, el partido, salvo el Partido Conservador.
 
Ese término peyorativo "abortistas" profundamente reaccionario, manipula y pretende ocultar la terrible realidad de que son las mujeres pobres las que más exponen sus vidas al tener que realizarse un aborto sin la protección que el Estado debe procurarle en un acto estrechamente relacionado con su salud y sobrevivencia.
 
Y por si fuera poco meten en el mismo saco del menosprecio, la discriminación y el estigma a quienes no tenemos religión pero sí respetamos las creencias de quienes las tienen. ¿Desde cuando en el socialismo se discrimina, estigmatiza y excluye a quienes están por el derecho de las mujeres a decidir y quienes haciendo uso del derecho constitucional que establece la libertad de culto no tenemos creencias religiosas? Al menos no en el socialismo científico. Este discursito reaccionario es complementado por posiciones homofóbicas, misóginas, clasistas y racistas que a diario  exhiben en Facebook muchos que dicen estar a la izquierda.
 
¿O me van a decir que no es clasismo y racismo escribir?:
 
- es indio y negro pero sacó a los Bolivianos de la pobreza
- el indígena ha hecho más que los blancos
- el bachiller ha hecho más carreteras, escuelas, centros de salud, parques, pasos a desnivel que los ingenieros y licenciados.
Y esto es apenas una muestra.
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