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La industria tabacalera y sus cuentos chinos

09 Enero 2020
La industria tabacalera y sus cuentos chinos

Por Augusto Solís Aguilar

Tiempo atrás, Movicáncer publicaba en su web una nota de reflexión titulada "Tabacaleras en su paraíso"[1]. Ciertamente, la industria tabacalera puede vender en nuestro país cigarrillos de todas las clases y sabores, algo desconocido (por estar prohibido) en muchos países del viejo mundo. Así, aquí los jóvenes consumidores puedan sentirse cómodos, realizados, en su iniciación a la drogodependencia, fumando cigarrillos con aliento a mentol y no a tabaco rancio.

Prodigan sus buenas acciones de "Responsabilidad Social Corporativa" sin atisbo de vergüenza, jactándose British American Tobacco Central America (BATCA) de sus donativos de US$ 7,000 a los bomberos mientras queman los pulmones a sus clientes[2]. Y si en otros países las cajetillas reflejan con realismo el horror de los estragos que producen los cigarrillos sobre el cuerpo de sus consumidores, aquí dedican un mínimo de espacio a las advertencias de salud –¿tal vez un 10 %?– y el resto nos hacen soñar con la provocación y la vida bohemia.

El empaque y sus coloridos mensajes es una de las herramientas clave en el marketing para seducir al público objetivo, especialmente si quieres llegar al más joven. Alegres consumidores de bebidas alcohólicas, para muchos jóvenes el cigarrillo es un complemento al que resulta difícil no recurrir, siempre a la expectativa de todo acto de transgresión. Y el precio, como el empaque, es importante. Tiene que ser accesible.

Ya habrá tiempo de rentabilizar la dependencia con el pasar de los años de aquellos que por sus circunstancias personales no sean capaces de escaparse de las garras de la industria tabacalera y la nicotina expertamente dosificada. Y para eso, la industria necesita que los impuestos sean "razonables". Tan "razonables" como sea posible.

Hasta febrero de 2019 no cabe duda de que el impuesto pagado por paquete de cigarrillos en Nicaragua era sumamente razonable, tanto que era uno de los más bajos de toda América continental, sólo por detrás del Estado Plurinacional de Bolivia, Honduras, Guayana y Paraguay[3]. En consecuencia, el precio estaba entre los más bajos de todo el continente, siendo el segundo más bajo de Mesoamérica, detrás de Belice[4].

BATCA ha discutido este hecho indiscutible argumentando que la economía nicaragüense no es como las demás[5]. Que somos pobres y subdesarrollados y que no podemos aspirar a las políticas de control del tabaco basadas en evidencia, esas que suben hasta el 70 % el peso de los impuestos sobre el precio final[6]. Pero fíjense, Nicaragua es el segundo país de Mesoamérica donde más fuman los adolescentes: uno de cada cinco chavalos de entre 13 y 15 años fuman en nuestro país. Sólo México supera esa estadística en nuestra región. Si el tabaco es tan poco asequible, ¿cómo es posible que tantos menores sin capacidad de pago puedan fumarlo? Frente a los discursos de humo de la industria tabacalera, la evidencia y las estadísticas nos hablan de la verdad.

Es conocido que la inmensa mayoría de las personas adultas drogodependientes –consumidoras habituales de nicotina, alcohol o marihuana, entre otras drogas– iniciaron su dependencia durante la adolescencia. Y la nicotina no es precisamente la más inofensiva. Siendo la tercera droga más adictiva (sólo detrás de la cocaína y la heroína)[7], la nicotina mantiene cautivas a la mayor parte de las personas fumadoras: la inmensa mayoría quieren dejarlo[8], están hartas de la esclavitud del tabaco, pero no pueden. Están hartas de experimentar como se encoje su capacidad pulmonar, poco a poco. Están hartas del desperdicio diario de recursos. Del olor. De tener que someterse a las restricciones vinculadas a su dependencia. La mayoría de las personas fumadoras quiere abandonar el consumo de tabaco, pero no pueden: la fórmula, calculada con precisión por la industria tabacalera, no les deja. No es rentable vender cigarrillos no adictivos.

Tras la reforma tributaria del pasado mes de febrero, hoy es un poco más difícil iniciarse en esta pesadilla, aunque no lo bastante. Estudios realizados a finales de la pasada década permitieron establecer en el 70 % el peso mínimo de impuestos específicos sobre el precio de venta final, necesario para revertir el curso de la epidemia[9], la que en nuestro país causó la muerte de 22 personas por semana en 2016[10].

Actualmente, en Las Américas cumplen este estándar mínimo de impuestos los gobiernos de Argentina (71 %) y Cuba (70 %), y se aproximan República Bolivariana De Venezuela (68 %) y Chile (66 %)[11]. Con 40 córdobas por paquete de cigarrillos pagados en Impuesto Específico al Consumo de Cigarrillos y Otros Productos de Tabaco (IECT), Nicaragua apenas roza al 42 %.

Sin duda, el empuje de la reforma tributaria de febrero del 2019 ha sido determinante para avanzar en la política de control del tabaco, pues antes de febrero el IECT estaba en 13 córdobas por paquete, alcanzado un peso del 23 % sobre el precio final. En 2021 –cuando el IECT por paquete de 20 cigarrillos alcance los 69 córdobas– estaremos más cerca de alcanzar el estándar de política.

Como era de esperar, a BATCA esta expresión de soberanía patria no le ha gustado nada. Cansados están de advertirnos de los peligros del contrabando desatado –según ellos– a raíz de la reforma tributaria. Ellos y sus amigos de la Asociación de Distribuidores de Productos de Consumo de Nicaragua (ADIPROCNIC) y de la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua (CCSN). A su carro se han subido La Prensa y El Confidencial, y los acostumbrados expertos en materia económica, siempre dispuestos para atacar el Gobierno sandinista con los más inverosímiles argumentos.

En esta ocasión –¡quién lo iba a decir!– abogando por nuestra salud. Porque siempre es preferible (dicen) fumarse un cigarrillo cargado de carcinógenos producido legalmente, que fumarse otro igual pero producido ilegalmente. Lo cierto es que ambos son nocivos y generan un verdadero drenaje de recursos para la nación entre gastos de salud, mermas en la productividad laboral y pérdidas de ingresos actuales y futuros por morbilidad y mortalidad prematura, costándonos al menos el 0.5 % del PIB[12]. Si alguien pudiera llegar a afirmar que el tabaquismo genera algún tipo de beneficio social –como han llegado a defender BATCA y sus adeptos–, o está muy mal informado o es un embaucador. Sufrimiento, muerte y pobreza, eso es lo único que nos deja. Lo recaudado en impuestos al tabaco no llega a cubrir ni la mitad de los gastos de salud que genera el consumo de tabaco[13], y es el Estado –o sea todos nosotros– el que pone la otra mitad.

Contrariamente a lo expresado por BATCA y sus amigos en los medios de prensa en obvia expresión de sus intereses capitalistas, el Banco Mundial ha advertido repetidamente que el contrabando no se soluciona bajando impuestos. Antes bien, la experiencia de Brasil, Uruguay, Canadá y Georgia dice que bajar los impuestos no sirve para nada más que para perder ingresos públicos[14]. Ningún país ha experimentado un descenso en el contrabando tras una rebaja de impuestos, porque abordar el contrabando requiere otro tipo de medidas[15], las que no abordaré aquí, pero que son de necesaria aplicación para hacer frente a la epidemia del tabaquismo.

Por tanto, sépanlo, tanta palabrería barata en La Prensa y El Confidencial y tanta megapancarta con hashtag en las principales vías de Managua, sólo tiene un fin: interferir en nuestra política tributaria y de salud para lograr una reducción de impuestos en el 2020. O sea, como no podía ser de otra manera en una transnacional, anteponer los beneficios del capital a la salud y la vida de las personas. Concretamente, son más de 1,000 nicaragüenses los que pierden la vida cada año por el consumo de tabaco[16]. Desde los años 50 del pasado siglo, la industria tabacalera conoce su letalidad, y desde entonces ha hecho todo lo posible para seguir engrosando sus cuentas de resultados sin importarle mínimamente la salud, la vida o la ética, interfiriendo en la soberanía de los Estados y boicoteando las políticas de control al tabaco inescrupulosamente[17]. Y para ello, han mentido a lo descosido siempre que han podido. Todo está escrito, sólo hay que rascar un poquito, sólo un poquito, sobre la superficie.

Notas

[1] https://www.movicancer.org/tabacaleras–en–su–paraiso/.
[2] Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua (CCSN). "British American Tobacco entrega Donativo Benemérito Cuerpo Bomberos", Revista Comercio 97, p. 11, 2018.
[3] Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Panorama Fiscal de América Latina
y el Caribe, 2019, Santiago de Chile, 2019, p. 93.
[4] Organización Mundial de la Salud (OMS), WHO report on the global tobacco epidemic 2019: offering help to quit tobacco use, Ginebra, 2019, https://www.who.int/tobacco/global_report/en/.
[5] Mabel Calero, "Hemos encontrado heces de animales" en cigarros de contrabando y el Estado perderá C$800 millones en impuestos, La Prensa, 5 de noviembre, https://www.laprensa.com.ni/2019/11/05/economia/2607808–contrabando–de–cigarrillos–puede–generar–un–problema–mayor–en–la–salud–publica.
[6] OMS, WHO technical manual on tobacco tax administration, Ginebra, 2010, p. 53.
[7] David Nutt et al. "Development of a rational scale to assess the harm of drugs of potential misuse", The Lancet 369 (9566), 2007, p. 1047–53.
[8] National Institue in Drug Abuse, Adicción al tabaco ¿Es adictiva la nicotina?, 1 de marzo 2010, https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/serie–de–reportes/adiccion–al–tabaco/es–adictiva–la–nicotina.
[9] Ver nota 6.
[10] American Cancer Society, Inc. and Vital Strategies, "Nicaragua", The Tobacco Atlas, 2019. https://tobaccoatlas.org/country/nicaragua/.
[11] Ver nota 4.
[12] Goodchild, Mark, Nigar Nargis, and Edouard Tursan d’Espaignet, "Global economic Cost smoking–attributable diseases", Tobacco Control 27(1): 58–64, 2018. Ver suplemento 1.
[13] Pichon–Riviere, Andrés et al., "Impacto económico del tabaquismo en los sistemas salud América Latina. Un estudio en siete países y su extrapolación nivel regional", Rev Panam Salud Pública 40(4): 213–21, 2016.
[14] Banco Mundial, Confronting Illicit Tobacco Trade  Global Review Country Experiences, Washington D.C., 2019, pág. XVII; Iglesias RM, "Increasing excise taxes in the presence of an illegal cigarette market: the 2011 Brazil tobacco tax reform", Rev Panam Salud Pública, 2016, 40(4):243–9; IARC Handbooks of Cancer Prevention, Tobacco Control, Vol. 14: Effectiveness of Tax and Price Policies for Tobacco Control, Lyon (France), 2011, p. 79.
[15] Banco Mundial, Confronting Illicit Tobacco Trade, p. 629–38 (cap. 22).
[16] Ver nota 6.
[17] Nadia Collot, Tabaco, la conspiración, Kuiv Productions, Francia, 2006. Disponible en español en: https://www.youtube.com/watch?v=STWrdp–d–gI

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