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Tina, un carretón de frutas y verduras, y una historia de Quebrada Honda

13 Enero 2020
Tina, un carretón de frutas y verduras, y una historia de Quebrada Honda

Por Álvaro José Rivera

Les contaré una pequeña historia.

Por las calles de Managua siempre vemos esa gente humilde de rasgos indígenas vendiendo verduras y frutas por las calles, o a veces están por alguna esquina de los barrios con sus canastos llenos de sus ventas.

Muchas personas nos encariñamos con estos humildes vendedores; en el caso de nosotros es con Tina, una humilde y cariñosa mujer que viene desde Quebrada Honda, Masaya. Siempre que le compramos nos atiende con una sonrisa contagiosa y nos dice: "¡están riquísimos!".

Hace pocos días nos invitó con tarjeta en mano para que llegáramos al rezo del Santo Rosario en su casa; cada día que le comprábamos nos decía "acuérdense que es el 11 de enero".

Llego el día y nos alistamos para llegar a la casa de Tina. Me imaginé una casa humilde, en algún caserío de esas comarcas de Masaya; lo pobre no importaba, pues lo que nosotros queríamos era cumplir con la invitación de Tina y rezarle a la Virgen.

Al acercarnos a dicho lugar preguntamos a un lugareño y nos dijo más adelante. Así fuimos preguntando, hasta que una mujer nos dijo: "si me llevan, les digo donde queda". Ella iba para el evento religioso.

Llegamos y me quedé perplejo: una propiedad grande, llena de árboles frutales y muchas casas bien construidas y bonitas. Más bien parecía un lugar de ensueño, bien arregladito y con un conjunto musical a todo dar, con un sonido espectacular y un arreglo con un toldo gigantesco, con la tierra bien regada y húmeda.

Yo, con la duda, pregunté nuevamente: ¿aquí vive Tina? "Si –me dijo una mujer bien arreglada con rasgos indígenas– es mi hermana. Siéntense ella ya viene. ¡Guauuu! –dije en mis adentros– ¡esto es más que espectacular!

Llegó Tina donde nos sentamos: bien arreglada, bien linda, con su hija Jessica quien es su ayudante en el negocio; las dos estaban irreconocibles, no andaban con su delantal y su sombrero que las cubre del sol por las calles, andaban con trajes de fiesta.

Tina nos platicó que en la propiedad viven muchas familias, cada quien en su casa pero es algo así como un condominio campesino. Nos dijo que su papá había regalado un pedazo de parcela para cada uno de sus hijos y así es como ellos viven en Quebrada Honda.

La gente comenzó a llegar con muchos regalos a la Virgen, entonces pensé: ¡Aquí en vez que le den a los invitados más bien los invitados traen regalos! Gente humilde, bien vestida y bien arreglada. Me dijo Tina que la mayoría de esa gente es la que vemos por las calles de Managua jalando sus carretones en esos calores infernales.

El rezo fue muy lindo, con música viva y muy alegre. Al terminar el rezo llegó la comida para los invitados: carne en bistecs, nacatamales, arroz con pollo, etc. Llegaron los regalos para toda la gente. Eso fue grandísimo.

Yo me dije: tengo que escribir algo de lo que estas humildes personas hacen. La experiencia fue increíble. ¡Felicidades para estos humildes vendedores!

Cuando usted tenga que comprar verduras y frutas, por favor no vaya a los establecimientos comerciales. ¡Cómprele a estos tayacanes y así estará apoyando una causa justa!

Otra cosa: no les pida rebaja. Ellos salen de sus casas a las 2:00 am para llevar las compras a la puerta de su casa. Trátelos con el respeto que merecen.

Quería compartir esta experiencia del día a día de nuestro pueblo.

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