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Oligarquía, burguesía y sandinismo

26 Febrero 2020
Oligarquía, burguesía y sandinismo

Por Gilberto Lacayo Bermúdez

Recientemente me llamó un conocido y me hacía una pregunta sencilla: ¿por qué el Sandinismo ha despertado tanto odio en su contra? Y viendo que es una pregunta precisa y que puede dejarnos mucha información sobre nuestra historia, quiero responderla de manera muy breve y lo más simple posible, con la siguiente reflexión tocando un par de puntos muy complejos:

La oligarquía:

Es una casta descendiente de los conquistadores. Se podría decir en realidad que son "los últimos conquistadores" y que se cree y ve a sí misma en un espacio político, económico y social de superioridad y con el derecho a gobernar, siendo lo más parecido al concepto español de Pureza de Sangre (allá por el Siglo XV), teniendo a los Chamorro, Sacasa y Lacayos como las familias más emblemáticas de esta clase dominante. Sin embargo, no necesariamente son el núcleo único de la oligarquía.

Esta casta se ha reproducido de generación en generación compartiendo espacios privados (incluyentes para la casta y excluyentes para el resto de la población), como:

○ Las escuelas religiosas privadas (para su educación exclusiva y excluyente);

○ Los clubes sociales (una extensión del espacio privado de la oligarquía en un espacio público o semipúblico);

○ Las parroquias y ciertos movimientos religiosos (para mantener el control de la espiritualidad y la economía de la salvación de la nación);

○ Las asociaciones de carácter voluntario y empresarial (para mantener la hegemonía social y financiera).

Durante los primeros 150 años de vida independiente nacional, fueron los dueños financieros, sociales y políticos del país. Todo esto en un marco de racismo y clasismo y aunque fenotípicamente son blancoides (mestizos blanqueados), se ven a sí mismos como superiores en la jerarquía racial, lo cual realmente es una construcción artificial basada en un concepto absurdo y muy parecido a la justificación de la nobleza europea, en donde los miembros de la casta minoritaria se creen superiores al resto de la población mayoritaria.

La burguesía:

Durante el boom agro-exportador de finales del Siglo XIX y comienzos del XX, surgió en Nicaragua una clase de agricultores y comerciantes que adquirieron riquezas y quisieron penetrar el espacio de la oligarquía. Sin embargo la oligarquía, en vez de aceptarlos e integrarlos en su círculo, los analizó y describió como advenedizos, mengalos, medio-pelos y/o nuevos ricos; y los trató de manera excluyente, al punto que en muchos casos ni los dejó adquirir membresía en los exclusivos clubes sociales pueblerinos que manejaban con mano de hierro (la membresía en estos clubes sociales era la marca de la identidad "aristócrata" nacional).

Luego la guerra nacional de 1912 surge de este conflicto entre los aristócratas y los nuevos ricos gravitando alrededor de la figura del General Mena (aquél del dicho popular empuñando la guatusa: "¡Esta!, dijo Mena").

Esta nueva clase afluente vino a ser la burguesía: ricos carentes de apellidos coloniales y de pureza de sangre, pero en algunos casos incluso con más dinero que viejos oligarcas, aunque tal vez menos afrancesados.

Pero como siempre, aunque estos grupos tuvieran contradicciones, el dinero y el racismo les proporcionó un espacio común y ambos grupos lograron mantener las riendas financieras, sociales, políticas y culturales del país (a pesar de que esta burguesía era medio-pelo, desde sus inicios imitó a la oligarquía desplegando odio y rechazo hacia las poblaciones indígenas y mestizas, que son la gran mayoría de la población nacional).

Hasta que llegó el FSLN en 1979 y los humilla y desplaza al crear un nuevo sujeto social: el pueblo trabajador–históricamente postergado (en palabras de Sandino), quien a partir de esa fecha adquiere el derecho a cuestionar el proyecto oligárquico-burgués.

El sandinismo:

Los cuadros del FSLN –en su mayoría de las clases populares (indígenas, mestizos, obreros, campesinos, estudiantes– son quienes a partir de 1979 se convierten en la nueva autoridad del país y en los líderes de este nuevo sujeto social que había estado padeciendo 300 y pico de años de colonialismo despiadado y casi 200 de discriminación y exclusión social de parte de la oligarquía-burguesía.

El sandinismo llega entonces a desmantelar todo el andamiaje social, político, económico, militar y cultural que en manos de la oligarquía y la burguesía había estado controlando a Nicaragua por más de 150 años.

La Revolución Popular Sandinista rompe las reglas de este binomio racista y clasista e instaura un nuevo lenguaje político en donde las poblaciones excluidas pasan a ocupar un lugar central en el espacio nacional: el margen se convierte en centro y el centro en margen y así el Sandinismo viene a trastocar la "lógica" de la oligarquía-burguesía.

17 años de neosomocismo

En 1990 el FSLN pierde las elecciones y la oligarquía-burguesía ve la oportunidad para la restauración del orden perdido con la Revolución Sandinista (un orden Libero-Conservador colonialista, racista, clasista e imperialista). Pero esta restauración no logra echar raíces profundas y el FSLN hace un pacto con la burguesía (Arnoldo Alemán) en contra de la oligarquía (Chamorro, Bolaños) y retorna al poder en el 2006, para desplazarlos por segunda vez en una humillación política que todavía le está causando estragos a esas clases históricamente dominantes (es la reacción que vemos con el intento de golpe de abril del 2018 y que hace amagos de seguir en el 2019 de manera mediática y dependiendo de la intervención extranjera).

Preguntas a manera de conclusión:

¿Será esta la razón o una de las razones de tanto odio hacia nosotros?

¿Será posible que si no nos pueden llegar a perdonar, puedan por lo menos coexistir con el poder popular?

¿Será por eso que no cesan en sus intentos de derrocar al Sandinismo cueste lo que cueste? (Aquí se oyen las voces de algunos "demócratas" pidiendo cienes o incluso millones de muertos con tal de derrocarnos. Música de fondo: los hermanos Mejía Godoy).

El sandinismo es el responsable del derrocamiento de una de las dictaduras más sangrientas de América, por lo cual debería de tener la admiración y el agradecimiento nacional y regional, aunque pienso que el "resentimiento social" de la oligarquía-burguesía los ha vuelto ciegos ante esa epopeya incuestionable y su odio de clase prevalece, sabiendo que mientras exista el Sandinismo, su destino es el debilitamiento y posiblemente la extinción.

Ese es su odio.

Para redondear esta reflexión, habría que incluir estas palabras dichas por un lector: falla en el análisis al decir que con la RPS son las clases populares las que se toman el poder, no olvidemos que dentro del FSLN abundaron los apelliditos de esas clases desplazadas solo así se entiende el nacimiento del MRS y de toda la pléyade de traidores que han salido... y los que faltan.

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