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El combate de Julio Buitrago

15 Julio 2020
El combate de Julio Buitrago

Por Margine Gutiérrez

El Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, como homenaje póstumo (…) eleva al rango de Comandante al compañero Julio C. Buitrago U., miembro de su Dirección Nacional…
Carlos Fonseca

A las tres de la tarde del 15 de julio de 1969 Doris Tijerino, quien se encuentra clandestina en la casa de Las Delicias del Volga, acaba de terminar un comunicado de denuncia de la violación de un estudiante universitario por parte de un alto funcionario somocista y se dirige hacia donde el Jefe de la Resistencia Urbana –el responsable clandestino del FSLN– Julio Buitrago, a hacerle una consulta.

Julio está de espaldas a una ventana y ella, situada al frente, logra ver algo que pasó muy rápido. Inmediatamente se escucha un golpe seco. Eran unos culatazos contra la puerta.

En la casa también vivía Gloria Campos Traña con sus dos hijos Jairo y Martha Lorente Campos. Gloria, que era la esposa de Enrique Lorente, hacía vida legal y se encargaba de salir a hacer las compras y algunas labores de correo.

Cuando se escuchan los primeros culatazos en la puerta, Julio y Doris se dirigen al fondo de la casa buscando como subir al segundo piso porque allí tienen una M3. Ambos portan sus armas de reglamento. Él una pistola 9mm o 45 y ella un revólver 38.

Cuando van hacia la planta alta de la casa en busca del arma de mayor poder de fuego la Marthita, que entonces tenía 2 o 3 años, se va detrás de ellos. Jairo anda en la escuela. Julio le ordena a Doris que se regrese a proteger a la niña mientras él iba en busca de la M3.

Ya a esas alturas la guardia está dentro de la casa disparando. Doris sacó a la niña al patio y se la entregó a su madre Gloria Campos, con la orientación de buscar cómo salirse de la casa, pero Gloria es capturada con su hijita. No había manera de zafarse de allí porque la casa estaba rodeada por centenares de guardia.

Cuando Doris regresa a la casa se encuentra con Julio Buitrago de espalda sobre la escalera. Casi enseguida entraron unos agentes de seguridad y Julio logra herir al que actuaba como jefe. Al verlo herido, los guardias salen corriendo y lo dejan solo. El guardia herido empieza a trastabillar, se agarra de Doris y ya no la suelta. Julio aprovecha ese momento y logra subir al segundo piso.

Cuando la guardia entra a sacar al agente herido, capturan a Doris y la colocan frente a la casa. Este guardia herido murió momentos después.

A la hora y media de iniciado el combate la quitaron de allí y la subieron a un vehículo de la seguridad. El combate duró dos horas y media descomunales. La guardia estaba como descontrolada, corrían de un lado a otro, gritaban. Llevaron una tanqueta y varias avionetas disparaban sobre la casa.

Mientras eso ocurría en la casa de las Delicias del Volga, las radios somocistas comunican que en esos momentos se está dando un combate entre soldados de la guardia y miembros del FSLN. Informan que los sandinistas se encuentran parapetados en una casa de dos pisos y que una gran cantidad de alistados y patrullas han cerrado las calles y todos los accesos hacia la casa, mientras el grueso de la tropa trata de tomar por asalto "el reducto comunista".

La guardia pensaba que adentro había más de una persona porque no concebían que un solo hombre –Julio Buitrago– mantuviera a raya a unos 300 o 400 guardias durante dos horas y media. Hay quienes dicen que Julio Buitrago disparaba desde el segundo piso luego corría hacia el primer piso para seguir disparando, regresaba a la planta alta a seguir disparando y eso fue lo que hizo creer a la genocida que adentro había muchos sandinistas.

La guardia solo pudo entrar a la casa hasta que Julio murió después de casi tres horas de combate. Se lanzó a la calle metralleta en mano y fue levantado en el aire por los centenares de rifles de los cuatrocientos guardias que se necesitaron para acallar a un solo HOMBRE. Luego, ya muerto, siguieron disparando sus balas asesinas contra el cuerpo de Julio, hasta dejarlo agujereado, pero no lo pudieron matar porque a partir de ese momento Julio se creció en la conciencia del pueblo y se convirtió en el ejemplo de lo que es un sandinista. Por eso, la guardia no quiso entregar su cadáver porque aún muerto le tuvieron miedo.

Julio antes de morir gritó "Viva Sandino" y cantó algunas estrofas del Himno del FSLN.

"Raras veces se dio en la historia tanto heroísmo desafiando semejante superioridad material" expresó el Jefe de la Revolución Carlos Fonseca en el mensaje del FSLN del 15 de agosto de 1969.

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