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Repudiar lo ocurrido en Catedral, sin precipitarse a señalar y juzgar

02 Agosto 2020
Repudiar lo ocurrido en Catedral, sin precipitarse a señalar y juzgar

Por Francisco Javier Bautista Lara

A creyentes y no creyentes de buena voluntad:

1.- El hecho lamentable ocurrido –el incendio en la capilla de la Sangre de Cristo, en la catedral de Managua, el 31 de julio pasado– nos consterna a todos, daña un símbolo de devoción popular nicaragüense y una imagen histórica venerada por más de ciento cincuenta años. Es afectación a la fe católica, a la tradición y al antiguo valor cultural que representa. Lo ocurrido debe ser investigado a profundidad por las instancias gubernamentales competentes, con el apoyo responsable y beligerante de las autoridades eclesiales. Ellos y nosotros debemos actuar y expresar mensajes públicos con prudencia, porque lo que se diga y haga puede ayudar o provocar mayor afectación y será contrario al deber institucional, cristiano, cívico y patriótico.

2.- Las causas, motivos y circunstancias del lamentable incidente deben ser determinadas. Apresurarse a anunciarlas, calificar y juzgar evidencia mala intención e interés manipulador y oportunista. Sorprende cómo hay quienes, desde ciertos grupos de reconocida identidad política disidente, se anticipan en señalar origen, y pueden arrastrar a algunas autoridades religiosas para caer en la trampa de plegarse a la ligera a tales especulaciones. No debemos alentar dichas posiciones y comentarios, todo lo contrario, debemos desestimarlas. La sensatez cívica de líderes, ciudadanos, creyentes y personas de buena voluntad obliga a hacer y expresarse con moderación, a no abonar a la desconfianza ni al odio, a no asumir como cierta la especulación ni prestarse a divulgarla. Estamos obligados a asumir una "palabra impecable", cuidar lo que decimos, la palabra tiene poder, sepamos usarla, como enseña la sabiduría tolteca, en todo tiempo y creencia, y desde el Evangelio de Juan.

3.- Las causas más comunes de incendios en templos religiosos han sido: fuego iniciado por candelas o velas que devotos encienden y fallas en el sistema eléctrico. No es casual que muchos templos han habilitado sistemas automatizados para que los promesantes enciendan luces eléctricas y evitar las candelas (ej. Nuestra Señora de los Ángeles, Cartago, Costa Rica). Dos incendios generales recientes (más graves) fueron: en Notre Dame (París, 15.4.2019), ocurrió de manera accidental cuando realizaban reparaciones y el de la catedral de Nantes (Francia, 18.7.2020), cuyas causas aún no han sido determinadas, ambos afectaron el patrimonio histórico de estos legendarios edificios católicos.

4.- Los posibles orígenes concretos del hecho ocurrido en Managua obligan a formular, comprobar y descartar a partir de la evidencia científico-técnica-testimonial todas las hipótesis. Desde la pertinencia del sistema eléctrico y las medidas de prevención en lugares públicos que deben ser cuidadas por propietarios o encargados, la falla en el sistema eléctrico, fuego a partir de candelas, fósforo, cigarro o sustancias inflamables, por descuido de visitantes o devotos, la acción irracional de un loco, la acción criminal intencional de delincuentes por diversas razones (espontáneo o planeado), pagado, incitado o impulsado por odio, para generar conflicto o discordia y, en tal caso, es pertinente identificar quién o quiénes se benefician o tratan de aprovecharse del mal causado para "acarrear agua a su molino".

5.- Si Dios existe –como creo– Él nos facultó con el intelecto, de tal forma que lo instintivo y emocional, que también es parte de nosotros y obra de la creación-evolución, ha sido completado por la razón, para que seamos, como el Creador quiso en su inmensa misericordia, "a su imagen y semejanza". Por lo tanto, nosotros los seres humanos y los creyentes en particular, debemos usar la razón como don divino, como facultad para discernir y no ser arrastrados por el instinto impulsivo y la emoción desbordada que pueden ser activados con mentira, manipulación de imágenes, símbolos, mensajes y hechos distorsionados que pretenden socavar o anular la razón y provocar comportamientos irracionales que se oponen al mandamiento del amor porque destruyen, siembran pánico, odio y desesperanza.

6.- La fe católica que profeso desde mi imperfección humana y la iglesia de la que me siento parte, deben dar muestras, a través del liderazgo eclesial y sus pastores, que como congregación de todos los creyentes, unidos en el bautismo y el amor, promovemos la inclusión en la diversidad política, social y cultural; no puede ser una iglesia parcializada o excluyente, no es partido político, club de pudientes o bandera proselitista. Todos somos parte de ella, retomemos el camino esencial del evangelio de Cristo, el mandamiento nuevo, contribuyamos a la convivencia y a la paz, seamos parte de la solución y del entendimiento entre hermanos, seamos efectivos instrumentos de paz.

7.- Cristo, desde la cruz, desde el sufrimiento y la esperanza de todos los fieles e infieles, hijos de Dios –aunque algunos no lo reconozcan ni acepten– nos pide, nos implora, que volvamos a lo esencial y permanezcamos en él.

Solo el amor salva, solo el amor nos hace libres.

Paz y bien.

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