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Fidel, Tomás y la conquista de la unidad

13 Agosto 2020
Fidel, Tomás y la conquista de la unidad

Por Luis Varese, escritor y político peruano

Fidel y Tomás, por aquellas mágicas telarañas de Dios, cumplen años el mismo día, el 13 de agosto. Fidel, sólido ejemplo en la batalla de las ideas y en la práctica. Gracias a su ética y firmeza, Cuba es nuestra roca y trinchera. Tomás Borge, artífice de cien batallas por la unidad sigue apoyando la mano firme de Daniel en Nicaragua.

La unidad, como la libertad, es una conquista, no es un regalo. Y cuando uno cree firmemente en ello pueden ocurrir dos cosas, la primera es creer que conquistar es avasallar; la segunda es entrelazar coincidencias históricas, entregarse a un proyecto de país y multiplicarse en la Unidad, esa es la verdadera conquista.

La derecha se une. Finalmente el Dios Dinero, la codicia, su único credo verdadero, los lleva al reencuentro. Si no funciona a nivel nacional, recibe con placer las órdenes de los patronos internacionales y juegan el papel que les asignan. La Patria no les importa ni medio comino. A las pruebas me remito, setenta mil millones de dólares de los oligarquetes ecuatorianos, están fuera del país en los infiernos fiscales.

En la izquierda padecemos de la dispersión, muchas veces disfrazada de grandes frases u otras de reales discrepancias políticas e incluso ideológicas. La mayoría de las veces nuestra dispersión se debe solamente a las ambiciones personales que van desde el sueño del partido propio, hasta el deseo irrefrenable de una curul parlamentaria o simplemente porque algunos delincuentes disfrazados, piensan en el Estado como botín, desde el pequeño alcalde hasta el Ministro de Estado.

Los mejores hijos del pueblo pueden ser seducidos por estas ambiciones, y lo vemos a diario en los y las asambleístas en los diversos países, en los dirigentes de movimientos populares, pero, y sobre todo, en la pequeña y mediana burguesía desesperada por alcanzar movilidad social que le dé estatus y prestigio. Es la ideología dominante y ante ella hemos sucumbido tirios y troyanos. El amor a la Patria (el conjunto de seres humanos que componen el espacio territorial donde vivimos) es un eufemismo en la mayoría de los casos, y la soberanía una molestia. El sueño de los próceres, un lindo recuerdo de las efemérides y la espada de Bolívar o el grito de Túpac Amaru, está bien para los ingenuos.

 Pero, la historia se hace con luchas y los pueblos no se detienen en ese camino de querer construir su propio destino. De querer tener el derecho a vivir. A comer, a educarse, a tener un techo, un trabajo digno y una salud pública de calidad. A todo ello, que parece elemental y que hoy se mira cada vez más lejano, como si fuera una utopía.

"No tenemos otra alternativa que soñar, seguir soñando y soñar, además, con la esperanza de que ese mundo mejor tenga que ser realidad, y será realidad si luchamos por él. El hombre no puede renunciar nunca a los sueños. El hombre no puede renunciar nunca a las utopías. Es que luchar por una utopía es en parte construirla" (Fidel Castro Ruz, Conversando con Tomás Borge, Un grano de Maíz, pp257, Edición Peruana-Nicaragüense).

Hoy más que nunca, para esas conquistas elementales es fundamental la unidad, porque el fascismo está en una ofensiva despiadada. La unidad se concreta entonces, aceptando lo que es prioritario poniendo por encima los intereses nacionales, antes que los intereses partidistas y por supuesto, de aquellos personales.

Entonces pasa:

Primero por construir un programa mínimo nacional y Regional capaz de involucrar al conjunto de sectores patrióticos orientados al servicio de los más pobres y desposeídos del país, a preservar la naturaleza y defender los recursos y la Soberanía. Esto que parece evidente, no lo es en la práctica. En Ecuador, Perú o Bolivia por ejemplo, son elementos de separación y dispersión y no de unidad.

Segundo pasa por entender que el enemigo principal es uno solo, hoy el neoliberalismo que nos está llevando a la destrucción del mundo conocemos.

"El neoliberalismo es la ideología del imperialismo, en su fase de hegemonía mundial…" (Fidel Castro Ruz, op.cit. pp74) y hoy día, en plena pandemia y en plena crisis económica mundial impuesta, nos exige crear nuevas propuestas y estas propuestas deben hacerse de manera obligatoria con todos los actores políticos, sociales y culturales de este lado de la trinchera. Es decir todos aquellos que estén contra el neoliberalismo por un programa anti oligárquico nacional. La conciliación con propuestas anteriores desarrollistas, nos va a llevar a perennizar el modelo insostenible que hoy existe. Es indispensable cambiar ese modelo de desarrollo y es extremadamente difícil, pero debe hacerse. No es negociable, es la supervivencia. Debe incorporarse plenamente el Sumak Kawsay, el Buen Vivir, las culturas ancestrales y el entendimiento de que un manejo de la minería y el petróleo en el marco del respeto a los derechos de la naturaleza y los pueblos, es la única forma de dar una nueva visión del futuro.

Tercero, la unidad en la acción. Hoy parece imposible sentarse en la misma mesa con fulano, mengano o sultana. En los procesos revolucionarios, en los acuerdos al término de las guerras centroamericanas, en la misma mesa se sentaron quienes antes habían estado matándose entre sí. Con las armas aún calientes y en búsqueda de la paz, estuvieron en la misma mesa quienes semanas atrás se disparaban o acababan de matar a un hermano, a un tío, a un pariente. La paz lo exigía, la voluntad popular lo demandaba.

Hoy la resistencia y lucha contra el fascismo lo exige. El hecho de que hayan cambiado de táctica y se hayan vuelto más eficientes en el uso de métodos diferentes (falsa justicia, falsas noticias, corrupción, o golpes de estado menos brutales y traiciones). Esta guerra exige sentarnos a la mesa y negociar para unirnos.

En el Ecuador sabemos que una alianza entre sectores de Pachakutyk, CONAIE, con la Revolución Ciudadana y otros movimientos progresistas de la costa y la sierra, sería prácticamente una alianza ganadora en el proceso electoral de 2021. ¿Tan disparatado sería ver a Leónidas Iza sentado con Rafael Correa (en algún país amigo), Paola Pabón, Silvia Salgado, Pabel Muñoz o Rafael Quintero o Jaime Vargas? ¿Mauro Torres, Nancy Guamba o Humberto Cholango, Guillermo Churruchumbi, Carlos Rabascall o Xavier Lasso? Menciono nombres de compañeras y compañeros que conocemos y sabemos que son patriotas. Para ello hay que ser transparentes y poner por delante la Bandera Nacional y sobre la mesa las espadas de Bolívar y Sucre. Si luego de hacer el esfuerzo no es posible llegar al entendimiento, habrá que continuar para el futuro cercano, que igual será de lucha.

Quiero traer dos ejemplos cercanos, de gente amiga y admirada. Myrna Cunningham Kain, médica miskita del pueblo de Waspam, frontera con Honduras. En 1981, fue secuestrada y violada por la contra, por el grupo Mitsurasata. Seis años después hubo de sentarse con el jefe de aquel grupo a negociar la paz y la autonomía, en el Atlántico de Nicaragua. Si hay algo difícil de superar y perdonar, debe ser este hecho atroz. Sin embargo el amor a la patria y a la paz lo exigían, así como su militancia revolucionaria, en el FSLN. Hoy la doctora Cunningham es un referente para los pueblos indígenas del Mundo y representante en los más altos foros de las Naciones Unidas.

El otro ejemplo lo recojo del libro La Paciente Impaciencia de Tomás Borge. Dice Tomás "…un día me expresé en términos duros sobre otros compañeros..." Juan José Úbeda me preguntó: ¿Pedro Antonio es contrarrevolucionario? – Se refería a Daniel Ortega. "No, por supuesto que no. –le respondí. Entonces hay que tratarlo como a un hermano, aunque esté equivocado y a lo mejor no lo está. Desde aquí no es posible apreciar el tamaño de la realidad. Eso lo dirá el futuro". (La Paciente Impaciencia pp. 356. Edición 2001 Managua, Nicaragua).

Tremendas lecciones y tremenda visión histórica. Los únicos beneficiarios de estas divisiones son el imperio y sus pequeñas oligarquías serviles y beneficiarias del hambre de nuestros pueblos.

Tal vez con suerte, humildad y dedicación podamos ver sentados a la misma mesa a los dirigentes históricos y a los nuevos y jóvenes en Ecuador y en Perú o Chile teniendo claro que el futuro de la patria, de nosotros como pueblos y de la humanidad, depende de nuestra unidad. Depende de mujeres y hombres capaces de sentarnos a la mesa, compartir el pan y el vino o la chicha y la tortilla y el masato, y decir este es el programa y vamos juntos a la batalla por la unidad, la fraternidad y la sororidad.

La hegemonía no se impone, se conquista con sabiduría y desprendimiento. Se gana en las calles, en la construcción de la Patria que queremos y en las elecciones, en las urnas. Aprendamos de Argentina, aprendamos de Uruguay, aprendamos de otras experiencias. En los procesos electorales, 20 más 3, no da 23. Puede dar 36 o 50%. La suma de voluntades no es matemática es geométrica y esa suma de voluntades es lo que nos exige la construcción de la Patria Grande.

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