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Las diferencias entre los sandinistas y la oposición

14 Agosto 2020
Las diferencias entre los sandinistas y la oposición

Por Alfonsa Goicoechea

Soy nicaragüense y acostumbro a observar y analizar los sucesos de nuestro país, en especial lo que viene ocurriendo desde 2007.

Sin necesidad de escudriñar en las estadísticas económicas del país, es evidente como nunca antes en la historia patria que en este periodo la situación nacional ha mejorado en todos los campos; eso se puede comprobar en la expresión más tranquila de las personas, confiadas en el porvenir, se nota en la creciente disponibilidad de los servicios públicos, en la infraestructura nueva que tenemos en todo el país, instalaciones que nunca antes tuvimos, en los emprendimientos de la gente que quiere producir, aportar y mejorar su situación, etc.

Consulto también los medios de comunicación, incluidos los de la oposición. En estos, últimamente solamente veo insultos, ataques, descalificaciones, manipulaciones y mentiras sin pudor ni rubor. Les falta verdad y argumentos para defender su posición. ¡Qué feo vocabulario usan muchas veces! Jamás he visto un análisis serio y sin apasionamiento. Jamás han expuesto un proyecto económico para igualar o mejorar lo que está haciendo el gobierno. En el parlamento se oponen a toda iniciativa de ley para mejorar el país. Jamás he visto llamados a la concordia de los conciudadanos, de todos los nicaragüenses. Apenas alguien de su lado levanta la cabeza y habla con ponderación, inmediatamente lo atacan y lo apartan.

Opositores que destruyen

Durante 2018 y desde entonces, todas sus marchas y movilizaciones terminaron en ataques a edificios, incendios, destrucción, apaleados y baleados en auto ataques. Vimos los sabotajes en los hospitales, centros de salud y ambulancias, que sirven a los asalariados, los empobrecidos y marginados, porque los otros corren a Miami, no van a nuestros nuevos y magníficos hospitales públicos, los que nunca antes tuvimos.

Las consignas y canciones que ellos usaron las crearon los sandinistas hace no menos de cuarenta años, ¿por qué será que no elaboran las suyas?

En cambio, las concentraciones de las fuerzas que respaldan al Gobierno están llenas de bailes, música, colorido y orgullo patrio. Sin importar las distancias que recorren, los sandinistas siempre llegan a su punto de encuentro a cantar y bailar alegremente, y lanzan llamados a la paz y la unidad.

Durante el conflicto de 2018, los opositores inmediatamente instalaron tranques que nos dañaron a todos de muy diversas maneras, incluso a ellos, pero cuando se les advirtió el problema dijeron que la economía no importaba.

Cuando el gobierno reformó el presupuesto del 2018 para resolver los daños del golpe, supuestos expertos en economía contrarios dijeron que no se debieron posponer los proyectos suspendidos, sino que se debió despedir trabajadores para bajar costos de operación del Estado, así como lo hicieron los grandes empresarios.

Fíjese, querido lector, el desempleo masivo no solamente daña económica y sicológicamente al trabajador cesante y su familia, sino que contrae el consumo, la producción de bienes, servicios, la recaudación de impuestos y daña a la empresa que pierde mano de obra para cumplir sus metas y compromisos, entre muchos otros elementos de la vida económica de un país. En mi opinión era más importante garantizar el funcionamiento de los programas y funciones del gobierno y de la pequeña y mediana empresa privada, como en efecto sucedió. ¿Qué hubiera ocurrido si la pandemia nos encuentra con un tercio menos del personal y las unidades de salud que no se hubieran construido y equipado?

Veo a los funcionarios de gobierno a nivel nacional y municipal trabajando incansables y unidos al pueblo para recuperar la tranquilidad, para elevar la producción, la productividad, las exportaciones y la economía. No queda el menor bache en las calles, el suministro de energía, alimentos y todo tipo de bienes y mercancías se restableció, el tráfico en calles y carreteras es normal. De esos esfuerzos los opositores también se benefician, pero insisten en atacar, mentir y destruir. Además ya se mandó a reparar todos los destrozos que ellos causaron mientras se siguen construyendo grandes obras y se garantizan los programas y funciones del gobierno.

Veo a los pequeños y medianos empresarios trabajando normalmente, aprovechan la asistencia del gobierno y la reconstrucción de la infraestructura dañada. Pero los grandes empresarios y sus medios de comunicación siguen despidiendo gente, muchos de ellos no han logrado reabrir sus negocios. Ya no se diga los empresarios opositores que cerraron y abandonaron sus negocios y sus casas.

Yo vi rótulos ofreciendo la venta de casas de habitación incluida hasta la última cuchara porque sus dueños apoyaron el conflicto y decidieron abandonar el país. Para nada me alegra su situación. ¿Qué pasaría en Nicaragua si los sandinistas fueran vengativos, violentos y revanchistas? La ley de amnistía aprobada en el parlamento demuestra la vocación del sandinismo por la paz.

Vocación de filibusteros

Igual que muchas veces antes en la historia de Nicaragua, ellos insisten en que vengan los extranjeros a decirnos lo que debemos y no debemos hacer. Promueven que embajadores de otros países, contra ley expresa, opinen y exijan que se hagan y no se hagan determinadas cosas, como si tuvieran autoridad alguna para dictar. Procónsules se les llamó durante el Imperio Romano, pero Nicaragua no es colonia ni provincia de ningún territorio extranjero.

En 1934 los sandinistas expulsaron la ocupación militar de turno y desde entonces se defiende la soberanía, la independencia y la autodeterminación.

Recuerdo que en mayo de 2018 una señora en funciones diplomáticas exigió al gobierno nicaragüense la devolución de unas donaciones, y las recibió sin sonrojarse. Antaño acostumbrábamos a decir "lo que se regala no se quita porque se va a la puerta del infierno"; incluso los niños sabíamos eso, es de mal gusto y una grave falta diplomática.

Insisten en pedir la sesgada y parcializada intervención de la OEA y a la ONU que carece de fundamento legal nacional e internacional.

Fueron más numerosas las ausencias de la oposición que sus asistencias al fallido diálogo, dijeron que era un método de presión para imponer sus posiciones. Abandonaron irremediablemente una valiosa oportunidad para recuperar la paz, eso es falta de seriedad y de voluntad para resolver los problemas, no es así que se negocia.

Pasado largo tiempo insisten en volver a un diálogo que no fue diálogo, sino teatro arreglado para capitulación, artera emboscada intentando forzar deshonrosamente la rendición del contrario. Se burlaron de los delegados de gobierno por presentarse solitarios y con mucha paciencia durante varias semanas al lugar de reunión, hasta que hubo que cancelar el esfuerzo.

Obispos de bajas pasiones

Los opositores insisten en que la conferencia episcopal retome la mediación y garantía del diálogo que ellos decapitaron. ¿Qué retomarían si nunca asumieron? Traicionaron tan crucial papel histórico por la paz de la nación. Al contrario, algunos obispos fueron garantes para impulsar el golpe de Estado escudados en su investidura eclesiástica, ellos lo confesaron públicamente. ¡Cuántas muertes y daños pudieron haberse evitado si hubieran asumido un papel pastoral! Hombres al fin de carne y hueso se dejaron arrastrar por las bajas pasiones.

La oposición impulsa a cometer todo tipo de delitos contra todas las leyes, y aunque ellos mismos proporcionaron muchísimas grabaciones de los hechos sucedidos insisten en que son protestas pacíficas. En todos los países del mundo la policía tiene por ley la obligación de guardar el orden y tuvo que salir a proteger a la colectividad deteniendo el vandalismo.

Durante el conflicto los protestantes demandaban la liberación de los destructores detenidos para poder seguir asolando, como en efecto sucedió. También llamaron a la OEA y la ONU para que certifiquen su inocencia e indefensión. Ahora, cuando ellos mismos aportaron las pruebas de sus crímenes por los cuales son detenidos y enjuiciados, entonces afirman que son torturados y aislados, aunque no muestran ni un solo moretón. Siguen llamando a los organismos de derechos humanos para que los defiendan. Cuando el gobierno presenta imágenes de las verdaderas condiciones respetuosas de los derechos humanos que gozan y de las visitas familiares que reciben, dicen que son manipuladas.

Aunque no les cierren sus medios de comunicación y se tolera toda índole de publicación contraria, alegan que no hay libertad de expresión. ¡Qué tipo más raro de dictadura se dice que oprime en Nicaragua!

La oposición se dice respetuosa de las leyes y la democracia, pero irrespetando esas mismas leyes inventaron de la nada un conflicto artificial para intentar desalojar anticipadamente al gobierno, en lugar de esperar el tiempo determinado legalmente para las elecciones. ¿En qué quedamos?

Elecciones siempre ha habido, en ellas participan partidos de todo color y tamaño que llenan los requisitos usuales desde hace décadas. En Nicaragua todo mundo tiene el derecho constitucional, sin más restricciones que los requisitos de ley, a proponer y proponerse libremente candidaturas para el cargo que sea y a votar por quien quiera, pero los que se autocalifican de demócratas quieren introducir limitantes a su medida en la ley electoral. Intentan engañar haciendo creer que no hemos tenido elecciones libres y somos víctimas de una dictadura.

Es responsabilidad de la oposición sus carencias de líderes con autoridad moral, de una organización eficiente y de un proyecto de nación que movilice a sus simpatizantes para conseguir sus propósitos. Si no tienen suficientes votantes que crean en ellos y los impulsen con sus votos, francamente eso es asunto suyo. ¿Será por eso que necesitan tomar un atajo para llegar al gobierno?

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