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Menores indígenas ecuatorianos, ahora más incluidos en la educación básica

Quito. El Telégrafo. | 11 de Octubre de 2013 a las 09:43

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), desde el 2010 hasta la actualidad el rezago de niñas indígenas en la educación formal se ubica en un 5%, lo que significa mayor inclusión en el sistema formativo nacional.

En 2010, la institución indicó que el 14% de niñas que no estudiaban eran indígenas. Sin embargo, en un estudio difundido en las últimas semanas, el INEC sostuvo que el nivel de exclusión se redujo en un 9%.

Hoy, al conmemorarse el segundo año del Día Internacional de la Niña, las instituciones que impulsan la celebración de esta fecha como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) establece que la educación constituye la mejor estrategia para su futuro, especialmente en sectores que han sufrido de racismo y discriminación.

En los centros educativos República de México, Fernando Aguilera, Santiago de Guayaquil, Humberto Moreno, Sultana de los Andes, Tránsito Amaguaña y Dolores Cacuango se educan varias niñas indígenas y acuden a clases con su indumentaria autóctona, como Lidia Valente Chimbolema, de 12 años.

En sectores como Guayaquil, Durán y Samborondón se instruyen 1.550 niñas indígenas en totalElla recuerda que el primer día que asistió a clases vestía su tradicional traje indígena, compuesto por una blusa bordada, anaco, collares y pulseras. "Mis compañeros me hicieron una broma pesada en el recreo; me halaron la falda, se me resbaló y me quedé en short. Me sentí humillada por lo sucedido y nunca más usé el traje típico en la escuela", dice.

Pese a este mal momento, siguió asistiendo a la escuela sin permitir que la segregaran, refiere su progenitora Manuela Chimbolema, de 42 años.

Irene Crespo, profesora de este plantel, puntualiza que la principal preocupación del Estado y de la sociedad debe ser dar protección y atención justa e igualitaria a todas las niñas del país, sin exclusión de ningún tipo, lo que incluye también las nacionalidades o pueblos indígenas de su procedencia.

José Ilvis, profesor y coordinador de educación infantil y familiar de comunidades indígenas, comenta que en sectores como Guayaquil, Durán y Samborondón 1.550 niñas indígenas reciben clases de educación intercultural bilingüe, es decir que hablan su lengua materna, el quechua y el español.

En Ecuador, las pruebas "Aprendo" realizadas en 2007 por Unicef mostraron que las niñas indígenas que estudian en escuelas interculturales bilingües tienen mejores logros en lengua castellana que aquellas estudiantes que asisten a escuelas puramente hispanas. "Esto es una prueba de que la inversión en educación intercultural bilingüe reporta buenos resultados", expresa el también catedrático.

Según Ilvis desde hace dos años -cuando se comenzaron a implementar programas de inclusión- el 40% de menores indígenas ha podido formarse académicamente en Guayas.

El experto manifiesta que esta problemática se debía a factores culturales como su vestimenta étnica, su forma de hablar, el machismo, la falta de recursos económicos, entre otras circunstancias.

David Alvarado, gerente de la ONG Plan Internacional -Ecuador-, dijo que el país y América Latina se caracterizan por tener sociedades muy desintegradas y fragmentadas en lo que respecta a educación inicial en las niñas debido a la persistencia de la pobreza, por lo que muchas menores indígenas se ven obligadas a trabajar. "Sin acceso a la educación, las niñas se ven privadas de los conocimientos y las habilidades necesarias para mejorar su situación. Educando a las niñas, las sociedades se benefician económicamente", añade el funcionario.

La campaña "Por ser niña" destaca que durante su investigación en las menores indígenas procedentes mayormente de Chimborazo, seguidas de las de Cotopaxi e Imbabura encontró que muchas de ellas desean seguir estudiando y dejar atrás las labores del campo en las que generalmente ayudan a sus padres.

Esta problemática se ve reflejada dentro del programa "Cartas de Niñas", donde las menores exponen las inconformidades con su calidad de vida. En general, el promedio de asistencia de niñas a la escuela es inferior al del niño, indica la Unicef.

Una de las principales razones por las que muchas niñas no asisten a la escuela es la carga de trabajo que tienen en el seno de la familia y fuera de ella.

A menudo se retiene a las niñas en el hogar para que ayuden a la familia, porque no se reconoce el valor social y económico de educarlas.


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