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Olvidar el cólera costaría más vidas haitianas, advierten en ONU

Naciones Unidas. PL. | 16 de Febrero de 2015 a las 10:19

El coordinador principal de Naciones Unidas para la Respuesta al Cólera en Haití, Pedro Medrano, llamó este lunes a no olvidar la epidemia que azota a ese país caribeño, en aras de evitar más pérdidas humanas.

"Una de nuestras mayores preocupaciones es que por la cantidad de emergencias enfrentadas por la humanidad en distintas partes del mundo, se pueda relegar la tragedia que significa el cólera para cientos de miles de personas", señaló aquí en entrevista con Prensa Latina.

Según el diplomático chileno, la situación en el terreno sugiere todo lo contrario, fortalecer la cooperación internacional, traducida en el aporte de recursos y la asistencia médica.

El año pasado, tuvimos alrededor de 28 mil 500 nuevos casos, en cualquier parte del planeta esa cifra sería una tragedia nacional y movilizaría a toda la sociedad, precisó el funcionario, designado en agosto de 2013 para el cargo.

Medrano declaró que si bien la epidemia ha cedido desde su comienzo en 2010, el aún elevado número de nuevos contagios y el peligro de muerte cuando falta el tratamiento requerido, no permiten bajar la guardia.

Datos de Naciones Unidas reflejan más de 700 mil casos y ocho mil 600 fallecidos por el cólera en Haití, donde en 2013 se reportaron 60 mil infectados.

También nos preocupa que se considere un tema resuelto, a partir de los progresos alcanzados; si una persona no recibe la atención necesaria, en apenas 12 horas puede morir, dijo.

Para Medrano, apoyar a la nación caribeña constituye un imperativo moral, al igual que cumplir el compromiso de no dejarla abandonada.

En ese sentido, esperamos que la comunidad internacional y en particular América no olviden al país más pobre de la región, cuyas autoridades realizan un notable esfuerzo para lidiar con el cólera, pero enfrentan un panorama bien complejo, expuso.

La epidemia, la mayor en el hemisferio occidental, golpea a un estado que aún no se recupera del devastador terremoto de enero del propio 2010, presenta severas dificultades en materia de agua y sanidad, y transita por una crisis política.

A propósito de la situación política, el coordinador reconoció su negativo impacto en cuestiones de colaboración internacional.

Sin embargo, no podemos aceptar que la crisis se convierta en una distracción de cara a la obligación moral de ayudar a personas afectadas por una enfermedad asociada a la pobreza, subrayó.


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