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Impune 45 años después del asesinato de universitaria boricua Antonia Martínez

San Juan. Agencia PL. | 4 de Marzo de 2015 a las 12:37

El asesinato de la universitaria Antonia Matínez Lagares en medios de una confrontación entre alumnos de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y la Fuerza de Choque de la Policía permanece impune 45 años después.

La estudiante de último año de Pedagogía de la UPR en Río Piedras fue muerta de un disparo hecho por un policía cuando desde el balcón de su residencia increpó a un grupo de agentes que golpeaban a un joven universitario.

El policía descargó su rabia disparándole a la cabeza, segando así la vida de la futura docente nacida en 1949 en el norteño pueblo de Arecibo.

Inmortalizada por el poeta y cantante Antonio Cabán Vale "El Topo" en la canción homónima, tal como anticipó el pueblo no ha perdonado este crimen ocurrido el 4 de marzo de 1970 que, sin embargo, las autoridades nada han hecho por esclarecer.

La canción de El Topo, uno de los componentes del emblemático grupo de poesía Guajana, se transformó en himno de lucha más allá del campus universitario por la intensidad de su lírica.

"Antonia, tu nombre es una historia/ de un pueblo que se busca/ y se ha de encontrar en ti./ Antonia, tu nombre es como un alba/ los pájaros desatan la luz del porvenir.// Antonia, los pueblos no perdonan,/ un día esa ley se ha de cumplir", cantó en una de sus estrofas el sensible poeta.

La muerte de Martínez Lagares se produjo en medio de un sangriento enfrentamiento iniciado en el campus de Río Piedras de la UPR, donde su entonces rector Jaime Benítez autorizó el ingreso de la Fuerza de Choque en medio de manifestaciones en contra del militarismo y de la guerra de agresión de Estados Unidos a Vietnam.

Los universitarios exigían la salida del ROTC (Cuerpo de Adiestramiento de Oficiales de la Reserva del Ejército) de Estados Unidos del campus, donde no sólo se formaban académica y militarmente, sino que a diario realizaban marchas en formación militar.

La lucha por la desmilitarización de la UPR, contra el servicio militar obligatorio y por la salida de las tropas yanquis de Vietnam eran banderas enarboladas por los estudiantes, nucleados principalmente en la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI) y en la Juventud Indepedentista Universitaria (JIU).

El copresidente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), Julio Muriente, quien estudiaba en la escuela superior en su natal Arecibo cuando ocurrió este crimen, dijo al diario El Nuevo Día que Martínez Lagares, aunque no era militante, provenía de una familia de independentistas.

Refirió que en la UPR se sucedían los enfrentamientos entre los universitarios y los cadetes del ROTC, lo que mantenía crispado el ambiente, máxime cuando el año antes el puertorriqueño Edwin Feliciano Grafals había sido procesado judicialmente por negarse a ingresar al ejército de Estados Unidos.

Muriente lamentó que la muerte de la universitaria permanezca impune, a casi medio siglo de su asesinato por la policía.


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