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Hace 21 años el Comandante Chávez salió de Yare

San Francisco de Yare. AVN. | 26 de Marzo de 2015 a las 09:48

Este jueves 26 de marzo se conmemoran 21 años de la salida del líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, de la cárcel de San Francisco de Yare, en el municipio Simón Bolívar del estado Miranda, donde estuvo preso por dos años por liderar la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992, junto a un grupo de oficiales patriotas, en la cuarta república.

Los jóvenes militares se alzaron para intentar derrocar el gobierno de derecha neoliberal de Carlos Andrés Pérez, fecha en que pronunció su imborrable consigna "Por Ahora", frase que resumió la esperanza de millones de venezolanos y hoy día sigue vigente en el corazón del pueblo venezolano.

A propósito de esta importante fecha para la Revolución Bolivariana, la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) conversó con un grupo de habitantes de la parroquia Yare, quienes tuvieron el privilegio de formar parte de la vida del comandante Chávez, durante su reclusión en Yare, ubicado en el sector Puente Carrera de la localidad mirandina, desde donde se comprometió en ir al reencuentro con el pueblo para llevar adelante los cambios que entonces demandaba el país.

"Hugo Chávez Frías, nunca perdió su humildad ni su esencia como ser humano, siempre fue un hombre espontáneo, directo y con una clara visión de país que quería construir para el bienestar del pueblo venezolano", con estas palabras el entonces párroco de Yare, Carlos González, describió al líder de la revolución y presidente eterno de Venezuela.

"Lo conocí hace 22 años durante una visita a la cárcel de Yare, en octubre de 1993 y desde ese entonces hasta su salida del recinto, el 26 de marzo de 1994, consolidamos una estrecha amistad, cada tres días compartíamos amenas y profundas conversaciones sobre sus puntos de vista de diversos temas de interés nacional," comentó.

El ahora párroco de la parroquia Santa Lucía, municipio Paz Castillo, estado Miranda, manifestó que Chávez fue un hombre de alta vocación de servicio y de una profunda fe en Dios Todopoderoso, quien con amor dignificó a los desposeídos, excluidos y olvidados. "Chávez fue el presidente más cristiano que ha tenido Venezuela: fe, visión y acción, ese era él".

"Más que un presidente, un líder político, él fue un gran hombre, un excelente amigo que a pesar de ser el presidente de la República, donde te veía te reconocía y te manifestaba su cariño. Nunca cambió su personalidad", sentenció.

Comentó que después de su salida del penal, se reencontró en San Francisco de Yare con el entonces presidente Chávez, en marzo de 1999, cuando le dijo con lágrimas en los ojos: "Carlitos llévame a la celda donde estuve recluso por dos años, para recordar lo que allí viví, ahora que estoy en libertad. Este sitio fue mi retiro espiritual y de largas horas de lectura".

La señora Eva Hernández de Mirabal, estilista de larga trayectoria en la parroquia San Francisco de Yare, quien tuvo la responsabilidad de prestar el servicio de corte de cabello al comandante Chávez durante su reclusión en el penal de Yare, cuenta que nunca olvidará el día en que tres jeeps de la Fuerza Armada Nacional llegaron a su local a buscarla para afeitar al grupo de "insurrectos de la intentona golpista del 92".

La estilista recordó con agrado que una de las cosas que le gustaba al comandante Chávez era cantar las canciones de Alí Primera, y hablar sobre lo mucho que quería a Venezuela, mientras ella lo afeitaba. "De Hugo tengo una tarjeta firmada donde escribió Por ahora".

Hernández de Mirabal destacó que en la prisión Chávez era un hombre de temple, pero humilde. "Después que salió de la cárcel lo volví a ver cuando estaba en campaña, y aunque no pude llegar hasta él, lo ví desde lejos con el mismo carisma y amor hacia su pueblo".

La misma visión la compartió, Isabel Gudiño de Hinojosa, una humilde yarense quien tuvo la responsabilidad de cocinar por dos años para el Gigante. "Hugo Chávez fue un privilegiado de Dios, vino a cumplir una misión en el mundo para llenarlo de paz y amor. Fue un hombre maravilloso que se hizo querer por el mundo entero".

En cuanto a los gustos gastronómicos del comandante, Gudiño contó que "a Chávez le gustaba como le preparaba su bistec a la plancha, arepitas con afrecho, quesito llanero, avenita, y su cafecito llanero, recién cola'o".

Comentó su anécdota con el comandante Chávez cuando le dijo "gracias viejita por no dejarme envenenar", él era demasiado "echador de broma", dijo entre risas.

"El me regaló una foto suya y atrás escribió su consigna Por Ahora, pero se me perdió de mi casa, de tanto esconderla, porque imagínate en esa época tener contacto con ellos (los militares del 4F) estaba prohibido, estábamos mal vistos. Yo lo quiero como si fuera parte de mi familia y bendigo a toda su familia", comentó.

Durante sus dos años de presidio Chávez cultivó su espíritu, fortaleció su fe, su esperanza, humildad y convicción de que saldría de allí para adentrarse en las entrañas del pueblo venezolano para juntos romper con las cadenas del imperialismo, la injusticia social, la maldad y el odio inoculado por la derecha por más de 40 años, para convertir a Venezuela en el país próspero, digno, libre y soberano que dejó el padre de la Patria Simón Bolívar.


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