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Emergen vestigios prehispánicos en delegación de capital mexicana

Ciudad de México. Agencia PL. | 16 de Junio de 2016 a las 18:36

Vestigios prehispánicos comienzan a emerger mediante rescates arqueológicos que especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizan este jueves en un terreno ubicado en la delegación Tláhuac, en la Ciudad de México.

Además de huellas arquitectónicas aparecieron entierros humanos y restos de tlacuaches, único marsupial mexicano que sobrevive hasta hoy y que en los relatos indígenas suele aparecer como el dador del fuego, una especie de Prometeo animal, indica en un comunicado el INAH.

Octavio Vargas y Eulogio Gustavo Rangel, ambos arqueólogos, laboran en el predio desde hace un par de meses.

Los expertos de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH registraron evidencias en el 25 por ciento de la superficie que comprende alrededor de 400 metros cuadrados.

A partir de los 90 centímetros de profundidad encontraron restos constructivos de los periodos Azteca I, II y III, que datan del dominio mexica de la Cuenca de México, el cual abarca de 1200 a 1521, cuando Tenochtitlán cayó ante los conquistadores españoles.

También descubrieron parte de la osamenta de un adulto, con varias ofrendas, y dentro de una olla un entierro infantil, mientras que a escasos dos metros la inhumación de un menor de entre cinco y seis años.

En el predio, añadió Vargas, se localizaron piezas de cerámica con la representación de un Xólotl (perro), un sello con la figura de un mono araña y el símbolo de un caracol recortado, distintivo del dios del viento Ehécatl, y agujas hechas con hueso de venado.

Una pequeña representación del dios del Fuego Viejo, Huehuetéotl, un pendiente hecho con parte de un hueso de un cráneo humano, herramientas de molienda y puntas de lanza, entre otros, están entre los hallazgos.

Estos especialistas reportaron, asimismo, materiales de otras regiones de Mesoamérica.

Vargas y Rangel explicaron que Tláhuac, antes de la desecación de los cuerpos de agua de la Ciudad de México -entre los siglos XIX y XX- era una isla enclavada en el Lago de Chalco con solo dos vías de comunicación con tierra firme.

Cuitláhuac, cuyo significado en náhuatl es "excrecencia divina" era el nombre antiguo de Tláhuac.


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