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Exjuez Sérgio Moro, de cazador a presa

Brasilia. Prensa Latina | 21 de Junio de 2019 a las 11:29
Exjuez Sérgio Moro, de cazador a presa

Una mentira nunca vive hasta hacerse vieja, afirmó el poeta griego Sófocles y el cuestionado exjuez y ministro de Justicia y Seguridad Pública de Brasil, Sérgio Moro, resulta unos de los mejores ejemplos.

Pretéritos y comprometedores mensajes del exmagistrado salieron a la luz pública y avalan una vez más el cinismo, así como ponen en duda su cacareada imparcialidad en el proceso que, con más carácter político que jurídico, inició para condenar al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Desde hace semanas, el sitio digital The Intercept, del periodista y abogado estadounidense Glenn Greenwald, divulga diálogos ilegales que corroboran el papel ejercido por Moro y el fiscal Deltan Dallagnol, coordinador de la operación anticorrupción Lava Jato, durante las investigaciones contra Lula.

En sus primeras publicaciones, The Intercept denuncia que 'las conversaciones entre Moro y Dallagnol demuestran que el ministro se ha entrometido en el trabajo del Ministerio Público -lo que está prohibido - y fue bien recibido, actuando de manera informal como un auxiliar de la acusación'.

Precisa que la actuación regulada 'entre el exjuez y el Ministerio Público por fuera de audiencias y autos (es decir, de las reuniones y documentos oficiales que componen un proceso) hiere el principio de imparcialidad previsto en la Constitución y el Código de Ética de la Magistratura, además de desmentir la narrativa de los actores de la Lava Jato de que la operación trató a acusadores y acusados con igualdad'.

Moro y Dallagnol siempre fueron acusados de operar juntos y confabulados en la Lava Jato, pero no había pruebas explícitas de esa actuación conjunta hasta ahora, remarca el portal.

'Este es solo el comienzo de lo que pretendemos hacer: una investigación periodística continua de las acciones de Moro, del procurador Deltan Dallagnol y de la fuerza de tarea de la Lava Jato, además de la conducta de innumerables individuos que aún tienen un enorme poder político y económico dentro y fuera de Brasil', señaló un primer editorial firmado por periodistas de The Intercept.

Por las filtraciones de las inéditas pláticas queda confirmado que los fiscales de Lava Jato conversaban abiertamente y de manera insolente sobre su voluntad de impedir el triunfo del Partido de los Trabajadores (PT) en la última elección presidencial en octubre.

Y para alcanzar tal objetivo asumieron acciones y adoptaron medidas. Moro colaboró de manera clandestina y antiética, con los fiscales de la operación, para estructurar una acusación e incriminar al exdirigente obrero.

A las claras, el exmagistrado lideró el proceso contra Lula mientras fingía ser un juez neutral. Su papel de jefe de la fuerza de tarea era tan evidente que Dallagnol se disculpó cuando aplazó la obediencia a las órdenes de Moro.

Los intercambios de correos entre ellos revelan una colaboración prohibida y sin medir consecuencias el extogado dio consejos estratégicos y pistas informales de la investigación.

Es decir, elaboraba una lista del orden de los elementos de la indagación, de las personas a interrogar y áreas a explorar, para después él mismo juzgar al exmetalúrgico.

Disfrazado en esas indebidas maniobras y sin pruebas confirmadas, Moro condenó en 2017 a Lula a nueve años y seis meses de prisión por supuestamente haber recibido un apartamento de lujo en una playa de Sao Paulo, a cambio de favores políticos a la constructora OAS. El exgobernante niega todas las acusaciones.

Presionado por el escándalo, el fanfarroneado cazador de la corrupción en Brasil intentó explicar y justificar en el Senado las irregularidades que cometió y que quedan al desnudo en sus chats con agentes públicos, difundidas por The Intercept.

Tras su presentación en el Senado el 19 de junio, el PT consideró que Moro actuó con esquivas y ataques a la prensa.

'Discurso ensayado, evasivas y memoria selectiva: ese fue el guión del testimonio del ministro de Justicia, Sérgio Moro, quien asistió a la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) del Senado, para tratar las denuncias del sitio web The Intercept Brasil', indicó la organización política.

Refirió que 'blindado por la base bolsonarista (del presidente Jair Bolsonaro), Moro dejó sin respuesta las preguntas inconvenientes formuladas por los senadores que pretendían aclarar las acusaciones traídas a la luz por The Intercept -mensajes intercambiados entre el entonces juez, quien debía juzgar los procesos de la Lava Jato, y una de las partes en estos casos, los responsables de la acusación, lo que constituiría colusión'.

Según el senador Humberto Costa, del PT, 'usted (Moro) engañó a millones de brasileños... Pida disculpas y tenga la humildad de pedir su cese en el cargo, pues no cabe a una persona con todas esas acusaciones graves ser jefe de la Policía Federal'.

'Miente de forma tan descarada que no consigue dar coherencia al propio discurso', estimó Costa.

Comentaristas políticos aseguran que ahora Moro empieza a zamparse la mentira que lo halaga y bebe gota a gota la verdad que lo atormenta y puede aguijonearlo hasta la renuncia.

*Corresponsal de Prensa Latina en Brasil.


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