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Auge de crimen Venezuela, amenaza política para Chávez

Caracas. Reuters. | 4 de Septiembre de 2010 a las 00:00
Unos niños corretean en una polvorienta cancha de fútbol que hasta hace semanas era usada como campo de tiro por bandas de narcotraficantes, un signo de que la nueva policía está generando un cambio en una de las barriadas más peligrosas de Venezuela. Siguiendo un sistema de la Policía de Irlanda del Norte, los uniformados ahora patrullan los enrevesados callejones de la barriada de Catia, día y noche, utilizando técnicas policiales orientadas a la comunidad para reunir datos acerca de los delincuentes que amenazan a los residentes. "Esto a las seis de la tarde ya era zona roja (...) tenías toque de queda", dijo Rocío Barrios, de 40 años, en esta zona del oeste de Caracas. "Esto no pasaba, niños a esta hora jugando. Pero ahorita de verdad no nos sentimos que estamos en peligro", agregó. Enclavado en la ladera de una montaña cerca de la costa caribeña, Catia y sus alrededores acogen a unas 400.000 personas en uno de los barrios más sacudidos por la ola de crimen que azota a Caracas. Los partidos de oposición han convertido el auge de los asesinatos durante el mandato del presidente Hugo Chávez en el corazón de su campaña para las elecciones legislativas del 26 de septiembre, en las que esperan reducir la mayoría parlamentaria del socialismo. Con uno de los índices de homicidios más altos del mundo, la violencia criminal se ha convertido en la principal preocupación de los venezolanos, según las encuestas. El Gobierno no ha publicado datos oficiales de homicidios en varios años. Sin embargo, las organizaciones no gubernamentales, citando datos filtrados por la policía y medios de comunicación, dicen que entre 13.000 y 16.000 personas fueron asesinadas el año pasado. Chávez negó el jueves que Venezuela fuera uno de los países más peligrosos del mundo, como indican varios organismos internacionales y expertos, pero no ofreció ninguna estadística para rebatir los datos extraoficiales. La oposición espera repetir el éxito logrado hace dos años en Petare, cuando arrebató la alcaldía de esta pobre barriada al aspirante respaldado por Chávez en unos comicios locales en los que la alta inseguridad de la zona jugó un papel importante. La campaña empezó en agosto con una grotesca fotografía de cadáveres apilados en una morgue de la ciudad de Caracas, publicada en la primera página del periódico opositor El Nacional. Más tarde, un tribunal ordenó al diario abstenerse de publicar más imágenes sangrientas. El Gobierno dice que el nuevo proyecto de la Policía Nacional echa por tierra las acusaciones de la oposición que indican que Chávez y sus diputados no han hecho nada para combatir el crimen. Según Luis Fernández, director de la nueva policía, los medios privados han creado una percepción de violencia que supera con creces la realidad. "Se ha sobredimensionado el tema y han tomado la inseguridad como una bandera política durante un proceso electoral", dijo Fernández a periodistas la semana pasada durante una visita a Catia. El funcionario agregó que la tasa de homicidios en la barriada se ha reducido en más de la mitad a 17,6 por cada 100.000 habitantes, en relación a los 49,6 anteriores, desde que la nueva fuerza llegó a las calles. Como otros oficiales, Fernández dijo que no podía ofrecer otras estadísticas nacionales de criminalidad. "Digo con alegría, hemos logrado estos resultados sin que nosotros hayamos disparado ni una sola bala. Aspiramos llevar estos resultados al resto de los sectores de Caracas y al resto de los sectores de Venezuela", agregó. Aunque la fuerza parece estar bien diseñada, por ahora está limitada a la parroquia Catia y al sistema de metro de la ciudad. No cubrirá toda Caracas hasta el año que viene, muy tarde para beneficiar a Chávez en estas elecciones, pero a lo mejor a tiempo para las presidenciales del 2012. "Veo a la Policía Nacional como un punto brillante en un panorama generalmente sombrío", dijo David Smilde, sociólogo de la Universidad de Georgia, en Estados Unidos. Aun así, Smilde añadió que es muy pronto para decir si se mantendrá la voluntad política para llevar a cabo el proyecto. "Todo el proyecto podría descarrilarse por un sinfín de razones", señaló el experto. Barrios relata que dejó de enviar a su hija adolescente a la escuela durante semanas por el miedo a que fuera alcanzada por una bala perdida antes de que la policía nacional llegara a su vecindario el mes pasado. "No es lo ideal que esta niña esté encerrada en su casa y ella me decía: 'me quiero mudar de aquí'. Y yo no tengo para donde sacarla", agregó. Ahora, los policías son bastante visibles y la gente se ve relajada, hablando por la noche sentada en las puertas de sus casas. Hasta ahora la mayor parte de los patrulleros son ex miembros de la Policía Metropolitana (PM), cuerpo asociado por los venezolanos con maltrato y corrupción. Para cambiarse a la Policía Nacional -mejor pagada, equipada y formada- los solicitantes deben someterse a tres meses de re-entrenamiento, en parte ofrecidos por defensores de los derechos humanos en una nueva universidad de seguridad, dirigida por una activista contraria a la brutalidad policial. "Fue difícil al principio", dijo un alto funcionario, que pidió no ser identificado por no estar autorizado a declarar. "Es otra manera de hacer las cosas", añadió. Una quinta parte de todos los crímenes en Venezuela son cometidos por los cuerpos de seguridad del Estado, según reconoció el ministro del Interior y Justicia, Tareck El Aissami, quien dio el mandato a la nueva fuerza de modificar esta situación. Los nuevos reclutas no pueden ingresar al cuerpo hasta completar un curso de adiestramiento de tres años, a fin de que tengan formación de nivel universitario.

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