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Develadas pruebas de razones defendidas por Cuba

La Habana. Prensa Latina | 29 de Septiembre de 2010 a las 00:00
El programa especial La ruta del terror señaló en su segunda parte que este año se ejecutó la mayor campaña mediática que se haya conocido contra Cuba. Esa operación fue promovida por la llamada gran prensa occidental y sus medios, controlados por Estados Unidos, una manera de acompañar el programa de acciones terroristas contra la Isla y una prueba irrefutable de las razones que Cuba defiende, destaca el material fílmico. En febrero de este año la organización Alpha-66 celebró su congreso anual, en el cual aprobó la continuidad de la lucha violenta, como forma de combatir al gobierno cubano. Entre los invitados se encontraban conocidos personajes de este mundo del terror, Luis Posada Carriles, Osvaldo Mitat, Orlando Gutiérrez y Silvia Iriondo, señaló la segunda parte del documental proyectado esta noche por la Televisión Cubana. "Días después y coincidentemente, en marzo de 2010, en horas de la madrugada, fue atacada la residencia del embajador de Cuba en Guatemala, con proyectiles explosivos disparados por un lanzagranadas que causó daños materiales", reflejó el audiovisual. Igualmente, en el capítulo se explicó que en junio de 2010 el congresista republicano Lincoln Díaz-Balart, reivindicó la validez de las ideas de su padre, Rafael Díaz-Balart, a fin de reactivar la organización contrarrevolucionaria La Rosa Blanca. Se recordó que en 1959 fue fundada en Nueva York esta agrupación contrarrevolucionaria compuesta por esbirros de la dictadura de Fulgencio Batista, que huyeron de Cuba por sus abusos y crímenes. Desde el principio se aliaron la Agencia Central de inteligencia (CIA) y al dictador dominicano, Rafael Leónidas Trujillo, para organizar un levantamiento en el Escambray, en la región central de Cuba. A partir de 1959 quemaron escuelas, campos de caña, viviendas y textileras, con un saldo de numerosos cubanos heridos y mutilados, así como daños económicos de consideración, resaltó el documental. Entre las declaraciones de Francisco Chávez Abarca, terrorista de origen salvadoreño detenido en Cuba, este puntualizó que Luis Posada Carriles le advirtió que la colocación de bombas no podía parar. Además, confesó los planes de atentado que concibió Posada Carriles ante una eventual visita del líder de la Revolución cubana Fidel Castro a Guatemala, así como los preparativos del magnicidio en noviembre del 2000 en Panamá. Posada Carriles pretendía colocar en el paraninfo universitario 34,44 libras del explosivo C-4, con un radio de acción altamente destructivo en 200 metros perimetrales con el objetivo de consumar la eliminación física de Fidel, quien asistiría a la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. La oportuna denuncia de la delegación cubana desarticuló los planes de Posada y sus cómplices, que fueron apresados y luego compraron su indulto a la entonces presidenta panameña Mireya Moscoso. Según las confesiones de Chávez Abarca recogidas en el último capítulo La ruta del terror, el dinero del indulto llegó en el mismo avión en que los terroristas abandonaron Panamá.

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