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El origen de las fiestas de Santo Domingo de Guzmán

Managua. Por Clemente Guido*, Revista Nuestra Identidad. | 1 de Agosto de 2013 a las 08:48
El origen de las fiestas de Santo Domingo de Guzmán

Cuando niño (nací en 1962), era tradición en mi familia, ir a pernoctar los 31 de Julio a Las Sierras de Managua, a 8 kilómetros del centro de la ciudad, para amanecer velando a la venerada imagen de Santo Domingo de Guzmán, que el primero de agosto de cada año, "baja" a Managua, para estar durante diez días de visita en la capital de Nicaragua, y "sube" nuevamente a Las Sierras el 10 de agosto.

Mi tía Olga María Chávez (q.e.p.d.), era la encargada de llevarnos y cuidarnos durante esta romería católica. Algunas veces, nuestro padre el Dr. Clemente Guido (1930-2004), nos llevaba a La Mora, que estaba ubicada en el cruce de caminos de Las Sierras y la Carretera a Masaya (costado Oeste de la Colonia Centro América y costado Este del Centro Comercial Camino de Oriente), para ser testigos de la triunfal entrada del "Santito" a la Capital, aunque el momento más festivo es cuando llega y sube a su Barco en el "Gancho de Caminos", el punto de acceso sur-oeste del Mercado Oriental de Managua, flanqueado por una Estación de Policía y una Gasolinera y es la antigua entrada a Managua, donde se entrecruzaban los caminos de Masaya, Las Jagüitas y Managua.

Miles de personas desfilan delante, debajo y atrás de la venerada imagen, la cual es cargada en hombros por dos Comités de Cargadores Tradicionales, el Comité de Managua y el Comité de Las Sierras de Santo Domingo. Entre ambos suman más de 200 hombres y mujeres que se caracterizan por sus cotonas y gorras especialmente escogidas para la ocasión.

Música de bandas filarmónicas –conocidas popularmente como Chicheros–, marimbas acompañadas de guitarras, promesantes vestidos de indios, diablos rojos o negros, caciques, vaquitas, danzantes folclóricos, vendedores de gaseosas, reliquias religiosas, "lechita" (guaro en bolsas plásticas), políticos oportunistas, personajes populares, homosexuales y lesbianas expresando sus inclinaciones con libertad, travestís, "baratas" (vehículos automotores con altavoces para anunciar productos o dar mensajes por la ocasión festiva), periodistas, policías, cruzrojistas, bomberos, ladrones mezclados con los devotos, para robar a los devotos; jinetes en caballos cholencos (flacos y débiles, usados por carretoneros y campesinos pobres) y jinetes en caballos de raza, el cura de las Sierras y los curas de la Iglesia de Santo Domingo en Managua, con los mayordomos de Managua y de las Sierras. Los hípicos dejaron de celebrar las fiestas junto a la procesión popular después del terremoto de 1972, argumentando daños a sus caballos de parte de los vagos y borrachos. Desde entonces lo celebran en el desfile hípico, separado de la romería.

La imagen es una pequeña estatuilla de Santo Domingo de Guzmán, que sostiene una vara con flores, un rosario, un libro (probablemente La Biblia) y a su diestra, le acompaña un pequeño perrito sosteniendo en su boca una lengua de fuego. Muestra un aura florida, denotando su santidad. Su traje tradicional de la Orden de Predicadores, mejor conocidos como "Dominicos". En su cabeza, una rajadura. Debajo de su pecho y hasta el nivel de los pies, el traje muestra una iconografía cruciforme. El padre Ignacio Pinedo, en su libro que cito a continuación, publicó una fotografía del "Santito" correspondiente a los años 60, donde se nota con bastante facilidad esta característica en su uniforme. Denota una iconografía indígena que vale la pena estudiar.

Las Fiestas se dicen "las del Santo Patrón", aunque en el derecho canónico, no lo son. Pero indiscutiblemente son las más notorias y populares de la Ciudad Capital. En el año 2001, me correspondió la honra de ser designado por el Obispo de la Arquidiócesis de Managua, Cardenal Miguel Obando Bravo, con el cargo de Mayordomo de Managua.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por supuesto que el Comité de Cargadores Tradicionales de Managua, me postularon, sino difícilmente hubiera podido llegar al cargo. Este ensayo es el inicio de una promesa que estoy pagando a "Minguito".

Siendo las fiestas religiosas más populares de Managua, no se tiene conocimiento exacto de su origen y fecha verdadera de su inicio. Hay varias versiones sobre este origen y cronología, y vale la pena pasar revista a todas estas.

La Tradición Oral:

1.- La versión de "El Mocho" (1949)

La tradición oral fue rescatada por el Mayordomo de las Fiestas Don Nicolás Estrada ("El Mocho"), quien ocupó la Mayordomía entre 1931 y 1949. La versión del Mocho fue publicada en el libro "Religiosidad Popular: Su problemática y anécdota" (Ignacio F. Pinedo S.J. Ediciones Mensajero, Bilbao, España. 1977. Páginas 189 a 191). Según esta versión, los datos fueron trasmitidos a él, por una "anciana", de nombre Juana Francisca Lara, "descendiente de las primeras familias que encontraron el Santo". Doña Juana dice que "sus padres le contaron cómo fue encontrado el santito en ese lugar".

"En ese mismo sitio vivía su hijo casado. Al pie de un palo de jícaro tenían su rancho. Y ese hombre en tiempo de preparar la siembra salió en ese entonces a rozar el monte y cuando sintió un sonido del machete que había tropezado cuando iba rosando le llamó la atención. Y busqué qué sería. Y encontré a ese que teneis presente. Con un ligero machetazo en la cabeza".

"Entonces se lo llevó a su esposa que lo guardara, porque se lo iba a llevar al cura de la iglesia de Vera Cruz, hoy parque Darío, y se lo entregué y le conté donde lo había hallado y el cura lo guardó en la iglesia en una repisa que es un palo parado y encima una tabla. Y el labriego se fue. Tenían la costumbre de esos tiempos de venir a traer el agua a la playa, como le llamaban al que hoy es el lago de Managua; y ellos venían pero este que encontró al santo se fue en la mañana a su tarea. Cuál fue su sorpresa encontrar al Santo en el tronco que lo había hallado. Y dijo: El Padre me lo volvió a traer se lo voy a volver a llevar. Llegó donde el cura y le dijo: Señor, por qué me llevó el Santito; lo he hallado en el mismo lugar. No, le dijo el cura; usted vio donde lo alcé; vamos a la iglesia. Abrió, buscó el santo y no lo encontró. Ese caso se repitió tres veces. Entonces le dijo el cura al hombre que se encontró el santo que se llevara al Señor; que iba a una misión a Nagarote; que en el camino que traficaran lo limpiara; y que el primero de agosto le trajeran alegres con sus músicas típicas de aquellos remotos tiempos; y que él los iba a estar esperando en la iglesia. Así lo hicieron y ya el 4 de agosto viene a misa de este Santo que usted no sabe cómo se llama: este Santo Domingo de Guzmán. El 10 de agosto se lo llevan a su sitio porque él allí quiere estar con ustedes. Lo llevan alegre como le trajeron le hacen sitio en el lugar donde le encontraron; y lo veneran con respeto y cariño. El nombre del cura no se sabe. El mismo cura ordenó que después de la misa del cuatro saliera en procesión alrededor de la plaza. Llaman a dicha procesión el Carro. Estos son los primeros datos. Esto hace dos siglos 49 años".

De esta tradición oral escrita por "El Mocho" (el texto original escrito está en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA), podemos destacar algunos aspectos:

• No se da nombre al descubridor de la imagen.

• El descubridor estaba rozando con un machete, la imagen presentaba un ligero machetazo en la cabeza, asumiendo la versión que él se lo propinó.

• La Iglesia donde fue llevado tiene por nombre "Veracruz" (hoy Parque Rubén Darío, 1949).

• La imagen fue guardada en una repisa de la Iglesia.

• No se sabe el nombre del cura que dio instrucciones para iniciar la tradición, pero le atribuye a un Sacerdote el inicio de la tradición, ante la insistencia de la imagen de regresar a Las Sierras.

• El cura dijo que lo llevaran con "música típica de aquellos remotos tiempos".

• El Mocho da una cronología de la tradición oral: "Esto hase dos siglos 49 años".

En conclusión "El Mocho" ubica el inicio de la tradición en el Siglo XVIII, aproximadamente en el año 1700 d.C. en plena época Colonial.

2.- La Versión de Julián García (1968).

18 años después de que el padre Ignacio Pinedo recopiló la versión de "El Mocho", otro "Sierreño" le dio una segunda versión, que por haber sido acogida por el padre Pinedo como la verdadera, se ha convertido en la más popular divulgada por los medios de comunicación social después de 1967, aunque evidentemente errada.

Julián García Lara, llegó donde el padre Pinedo en 1967, para dar su versión. También la dejó escrita, con fecha 6 de agosto de 1968 (el texto original también está en el IHNCA).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este segundo "testigo", afirma que él tenía 10 años de edad cuando la imagen fue descubierta, y siendo que en la fecha de su testimonio contaba con 93 años, entonces la conclusión del padre Pinedo es que la imagen fue hallada en 1885. Pero repasemos la versión de García Lara:

"Yo era niño de 10 años cuando empezó esta tradición. La casa de mis padres estaba a menos de cien varas de donde vivía el carbonero Vicente Aburto que halló la imagen del Santo en el hueco de un madero negro que estaba cortando para hacer carbón con su leña. Y vi levantarse la primera capilla de paja para el Santo. En mi casa se hospedaban los padres que llegan a decir misa en ella: don Pedro Sánchez, don José A. Villalta, don Pedro Abelardo Obregón, Monseñor Jerez, don Jesús M. Lara, monseñor José Antonio Lezcano y Ortega, don Pedro Arias, don Francisco García, Monseñor J. Manuel Argüello, etc. Yo ayudaba en las misas en aquella capillita y en la que se levantó años después a lo largo de cuarenta años".

De su testimonio escrito de Don Julián García, cito lo siguiente:

"Vecino de la finca vivía un señor con su esposa con nombres de él se llamó Vicente Aburto y la señora de nombre Cirila García de edad más de cuarenta años; yo no les conocí nada de familia, él era un poco sordo. Usted le preguntaba una cosa y él le contestaba otra; su profesión era hacer carbón para vender; un día se fue con su calabazo con agua su hacha y su machete cuando caminó como mil quinientas varas miró hacia el norte y vio un número bastante de palos de toda clase, se fue y le gustó uno que tenía nombre madero negro, que es propio para carbón; cuando ya dispuso cortarlo puso el machete y el calabazo y luego tomó el hacha pero a poco que principió, sintió que el hacha había tropezado con algo extraño. Entonces siguió sacando cospepequeño; y al momento vio que ya podía meter la mano la parte. A mediación del palo tocó un objeto, entonces lo sacó. Lo primero que vio fue la herida que tenía a un lado del rostro que hizo el hacha; lo tomó y no supo qué era ni quién era. Por la tarde que se fue del trabajo a la casa de su esposa, lo agarró y lo puso en una repisa; al día siguiente se vuelve a seguir el trabajo; cuando llegó lo primero que ve al muñeco encima del tronco del palo donde lo halló. Se dice él solo: si ayer me lo llevé. Se puso a trabajar por la tarde se lo volvió a llevar. Al tercer día se vuelve a su mismo trabajo, cuando llega y halla en el mismo tronco. Entonces dispuso irse temprano del trabajo y se fue a Managua y buscó al Cura y cuando lo encontró le contó lo que había hecho. Entonces le aconsejó éste; le dijo: Este es Santo Domingo de Guzmán; le dijo: Vele el rosario; ahora yo te voy a ordenar: lo vas a poner en el mismo tronco, hacés un poco de chicha y cuando ya estés listo buscas unas latas viejas; y en seguida les avisas al pueblo para que se lo lleven cantando y con el ruido de las latas. Vamos a ver así queda en la repisa. Así lo hizo, y ya no se fue".

De esta versión de García destaco los siguientes aspectos:

• Da el nombre de la persona que supuestamente descubrió la venerada imagen: Vicente Aburto y por rigor científico, debo buscar en Las Sierras, la evidencia de la existencia de Vicente Aburto.

• Ubica el descubrimiento cuando él tenía 10 años de edad, lo que establece una fecha exacta, 1885.

• Atribuye al Hacha, "la herida" de la imagen.

• Y ubica "la herida" en el rostro, no en la cabeza.

• La repisa donde lo puso, fue en su casa.

• El cura dice que lo lleven "con latas viejas", le hicieron ruido y cantaron.

Comparando las dos versiones

Es notorio que entre la versión de "El Mocho" y la de Julián García, hay serias contradicciones:

• El Mocho no da el nombre del descubridor; Lara dice que fue un carbonero de nombre "Vicente Aburto".

• El Mocho dice que la "herida" fue producida por un machete; Lara dice que fue con un hacha.

• El Mocho ubica la herida en la cabeza; Lara dice que fue en el rostro.

• El Mocho dice que el cura ordenó que lo llevaran con música tradicional de aquellos tiempos; Lara dice que el cura ordenó que lo llevaran con "latas viejas" y canciones.

• El Mocho dice que "la repisa" estaba en la Iglesia de Veracruz en Managua; Lara dice que la repisa estaba en la casa de Vicente Aburto, y no menciona haberlo trasladado a Managua.

• El Mocho dice que "tres veces" sucedió el retorno de la imagen a las Sierras; Lara dice que "tres veces" sucedió el retorno de la imagen de la casa de Aburto al campo sembrado.

De todas estas contradicciones, debo destacar dos, tal vez las más determinantes:

• La imagen de Santo Domingo, presenta la herida en la cabeza, no en el rostro.

• Hay pruebas documentales de que las Fiestas de Santo Domingo son anteriores a 1885, por lo que el hallazgo no pudo ser cuando Lara tenía 10 años de edad. Sobre estas pruebas escribo más adelante en este ensayo.

Sin embargo, en el libro publicado por el padre Pinedo en 1977, en España, él llegó a la conclusión personal de que: "Nadie hasta la fecha, ha podido rebatir fundadamente las diversas señalaciones detalladas por don Julián, repetidas por la prensa local y por los demás medios de comunicación social. Queda pues, como válida la fecha de 1885 como el año en que tuvieron lugar los diversos acontecimientos que dieron origen a esta tradición religiosa-popular Nicaragüense".

El padre Pinedo, desestimó el testimonio del Mayordomo de las Fiestas (1931-1949), Don Nicolás Estrada ("El Mocho"), quien le dijo que las fiestas se celebraban desde hace "dos siglos y 49 años". Al respecto el P. Pinedo argumentaba que "me parece inexplicable que, de ser cierta esta pretendida antigüedad, no se conserve ningún documento escrito, ninguna referencia concreta, ningún templo o capilla que atestigüen esa pretendida antigüedad".

Y por esto durante años, por lo menos desde 1968 hasta la fecha, todos los medios de comunicación social y los mismos Promesantes, hacen eco unísono de la versión del hallazgo ofrecida por Julián García Lara, sin que hasta la fecha se haya tomado en cuenta estas contradicciones de su testimonio, ni las pruebas documentales que han surgido posteriormente.

A continuación presento las pruebas documentales que el padre Pinedo quería, pero nunca tuvo la oportunidad de conocer. Lamentablemente él ya falleció, así que será en el Cielo Cristiano que recibirá esta nota del autor.

El hallazgo de Jorge Eduardo Arellano

Años después que el P. Pinedo postulara su tesis, el doctor Jorge Eduardo Arellano, reconocido historiador, descubrió una carta de Mateo Mayorga a su pariente José Joaquín Quadra, con fecha 5 de agosto de 1853 (32 años antes de 1885), en la cual le expresa textualmente: "Todas las Managuas están bravas porque quedaste mal no viniendo a pasar las fiestas de Santo Domingo como me ofreciste..." (Revista Conservadora Núm. 33, Octubre de 1963). Aunque podría argumentarse que la referencia no es muy clara... pues podría tratarse de una fiesta dedicada a Santo Domingo en un contexto muy diferente al que conocemos como "las fiestas" del Santo Patrono de Managua, es poco probable que se trate de "otra" fiesta diferente a la que todos conocemos.

Los siguientes documentos refuerzan el hallazgo del doctor Arellano.

El hallazgo documental de Edgar Zúñiga C.

Por su parte, el doctor Edgar Zúñiga C, reconocido historiador eclesiástico, en su obra "Historia Eclesiástica de Nicaragua", publicada en 1996 con prólogo del Cardenal Miguel Obando Bravo, Arzobispo de Managua, nos informa del hallazgo documental que prueba que las fiestas de Santo Domingo de Guzmán son más antiguas que 1885.

Zúñiga cita una carta de la Junta encargada de la construcción de la torre y fachada de "La Parroquia", ubicada donde actualmente están las ruinas de la Catedral de Managua, dirigida al Obispo Don Manuel Ulloa y Calvo, con fecha 27 de diciembre de 1870, en la cual solicitan que se destinen fondos de la Iglesia de Santo Domingo para concluir la obra de la Parroquia.

"Una solución sería autorizar la venta que queda de la inconclusa Iglesia de Santo Domingo. Esta era la iglesia favorita de los habitantes de la ciudad pero el templo no se podía concluir debido a una situación curiosa. Existía la creencia entre la población de que quien procurara continuar la construcción del templo, moriría por determinación del Santo. La Junta le dice al obispo que tal preocupación es infundada pero en realidad existe y es la causa de la paralización de la construcción".

Concluye el historiador Eclesiástico: "Era evidente que ya para esta época los habitantes de Managua habían perdido la devoción por su patrono Santiago y el santo al que le rendían culto en la ciudad ya era Santo Domingo de Guzmán. Por lo que esta devoción de los managüenses es más antigua de lo que mucha gente cree". El documento completo está en el Archivo Diocesano de León.

Mi propio hallazgo documental

En mis recientes investigaciones personales, descubrí varios documentos que prueban con claridad meridiana, que las Fiestas de Santo Domingo de Guzmán se celebraban por lo menos 17 años antes de la pretendida fecha del inicio en 1885.

Son cinco documentos, publicados en La Gaceta de Nicaragua, Número 35 del año III, correspondiente al 5 de agosto de 1865; 30, 32 y 33, del Año VI, correspondientes al 25 de Julio, 8 y 15 de agosto del año 1868, durante el Gobierno de Don Fernando Guzmán. Y la última, corresponde a la Gaceta No. 32, Año XV, del sábado 4 de agosto de 1877.

El primer documento es de un autor anónimo, criticando tantas fiestas religiosas que hay en Nicaragua, dice así:

"Artículo de Costumbres. Fiestas y más fiestas. Caballos y más caballos": "Nos hallamos en el vértigo de las fiestas medio aturdidos por las carreras de los caballos y de los toros y de los latigazos y gritos de los bailantes. ¡Paciencia!. Ya sabemos que las fiestas son muy pocas, unas 365 al año; pero en esto días de Junio a Agosto como que se agolpan o las agolpan de intento, y así sucede que las carreras de San Juan se unen a las de San Pedro, las de San Pedro a las de San Pablo, las de San Pablo a las de Santiago, las de Santiago a la de Santa Ana y las de Santa Ana a las de Santo Domingo". (1865).

Luego, presento tres documentos en fila, todos correspondientes a una misma fiesta, la del año 1868:

"El vecindario de esta capital se prepara a celebrar las fiestas de Santo Domingo, que comienzan el 1ª del próximo agosto. Parece que serán mui brillantes, no obstante que la ciudad acaba de salir del azote de la fiebre amarilla. Los que concurran podrán estar seguros de pasar diez días agradabilísimos. La presencia del Supremo Gobierno, que para ese tiempo habrá regresado de Granada, contribuirá a hacerlas aun más lucidas". (La Gaceta de Nicaragua Número 30, del sábado 25 de Julio de 1868).

"Revista de Noticias. Centro América. Interior de la República: En la capital, las fiestas de Santo Domingo se están celebrando con mucha alegría; a tal punto que no parece, que hace tan solo algunos días, la muerte se cernía sobre ella, bajo el aspecto de la terrible fiebre amarilla". (La Gaceta de Nicaragua, Número 32, del 8 de agosto de 1868).

"El lunes concluyeron las fiestas de Santo Domingo, con el acostumbrado i alegre paseo a las sierras, de los devotos que acompañan a la imagen del santo a la hermita, en donde queda lo restante del año. Las fiestas tuvieron mucho brillo, i hubo en ellas grande concurrencia de los pueblos vecinos. Se ha notado con satisfacción, que durante todas ellas, no hubo que deplorar ningún acontecimiento desagradable, reinando siempre el mejor orden, aunque en medio de la mayor alegría". (La Gaceta de Nicaragua, Número 33, del 15 de agosto de 1868).

Y para concluir, presento un documento correspondiente al año 1877, y por medio del cual queda más confirmado el hecho de la anterioridad de las fiestas al año 1885.

"El canónigo Arcediano, Dr. D. Rafael Jerez. La capital se siente honrada con la presencia de esta ilustrado dignatario de la Iglesia nicaragüense. Mañana predicará en honor de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, a quien el pueblo de la capital consagra la larga y animada fiesta de los primeros días de agosto. Sea agradable la permanencia entre nosotros de nuestro distinguido amigo el Dr. Jeréz". (La Gaceta de Nicaragua, Número 32, del sábado 4 de agosto de 1877).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De la lectura de los textos anteriores, resulta evidente que las Fiestas de Santo Domingo ya eran una tradición en y antes de 1877 (8 años antes de 1885), 1868 (17 años antes de 1885)... ¿y cuánto tiempo antes realmente? El documento descubierto por el doctor Arellano, nos hace pensar que también en 1853, y según la tradición oral, tendríamos que buscar la verdadera fecha del hallazgo durante la época Colonial. Sin embargo, en estricto apego a las pruebas documentales, al menos sabemos que entre 1853 y 1877 ya era una realidad y que "el acostumbrado i alegre paseo a las sierras", ya era una tradición para esas décadas.

Con estas pruebas documentales queda descartada la versión de Julián García y se confirma la versión de "El Mocho", sobre la antigüedad de las fiestas. En este breve trabajo, no tengo todavía una propuesta sobre el origen verdadero y la fecha verdadera de inicio de esta rica y hermosa tradición católica de los Managua, pero mi compromiso con "el Santito" es seguir investigando hasta encontrar las pruebas documentales necesarias que de una vez determinen con certeza la respuesta aquí planteada.

Algo tengo claro: mi búsqueda no puede alejarse mucho de las cofradías de Santo Domingo, pues no hay reportada ninguna Cofradía de Santo Domingo en la Managua del Siglo XVIII  Este dato es muy significativo, pues difícilmente podía haber una fiesta popular tan importante como la de Santo Domingo en Managua, sin su Cofradía. Tampoco puedo alejarme de la Orden de Predicadores, quienes tuvieron al menos cuatro Obispos en la historia de la Diócesis de León, siendo uno de ellos el Obispo Nicolás García y Jerez, quien abandonó León para enrumbarse a Managua en los primeros años de la Independencia, y luego se fue de Nicaragua.

Queda pendiente la conclusión de este trabajo de investigación. Hoy, al menos puedo asegurar que las fiestas de Santo Domingo, no se originaron en 1885, sino antes de 1853, por lo tanto toda la versión de su hallazgo que la tradición ha tejido y traído hasta nuestros días, podría estar inmersa en muchas equivocaciones, que resulta necesario corregir por el bien de nuestra fe.

El hecho de que la devoción a Santo Domingo sea más antigua que lo erradamente aceptado, no afecta en lo más mínimo la Fe de nuestro pueblo, sino por el contrario soy de la opinión que esta certeza de su antigüedad, aunque todavía no podemos precisar la fecha, fortalece la espiritualidad de un pueblo católico e indígena, capaz de conservar sus creencias religiosas a través del tiempo, pese a todas las dificultades que le toca vivir en su historia política, la que nunca en sus diferentes períodos y etapas, ha dejado de estar unida a sus creencias religiosas. Fe y Política en Nicaragua, son una realidad indisoluble, desde los tiempos más remotos.

(*) Historiador. Director de Cultura y Patrimonio Histórico, Alcaldía de Managua. Artículo publicado en 2009.




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