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Crimen sacude conciencias

Managua. Agencias. | 18 de Agosto de 2013 a las 16:55
Crimen sacude conciencias

El doble asesinato cometido por una abogada y su pareja, en el que usaron cuchillos, un bate de béisbol y disparos para matar a una mujer, viuda de un narcotraficante, y a uno de sus hijos para robarle 13.500 dólares, estremece a todo el país, en el que no son comunes este tipo de crímenes.

El asesinato de Yolanda Jiménez, de 51 años, y su hijo Arles Ortega, de 24, perpetrado el pasado miércoles, se mantiene hoy como el principal tema de conversación entre las familias nicaragüenses, mientras en las redes sociales los ciudadanos han manifestado su rechazo al crimen, en un país que ha afirmado ser "el más seguro de Centroamérica".

Según la versión policial, la abogada Verónica Cruz, de 30 años, en complicidad con su pareja, Maynor Ponce Urbina, de 25 años, son autores confesos del doble crimen.

El doble crimen, que casi se convierte en triple si el otro hijo de la mujer asesinada, un adolescente, no simula estar muerto, tuvo como primer escenario el propio despacho de la abogada, en un barrio tradicional de Managua, adonde la víctima, con sus dos hijos, llegó a reclamar una escritura de una propiedad.

El pasado miércoles, la mujer y sus hijos llegaron al despacho de la abogada a retirar una escritura de una propiedad que tenían hipotecada luego de haber saldado, hace un mes, una deuda por 13.500 dólares con Danilo Carvajal, quien se encuentra en prisión por robo de vehículo. La escritura estaba en manos de Verónica Cruz, a quien Carvajal le otorgó el poder para tramitar el pago.

Allí, en vez de recibir la escritura, son brutalmente agredidos.

Mediante entrevistas de testigos y el sobreviviente, el equipo de investigación de la Policía conformado por detectives, investigadores y peritos del Laboratorio de Criminalística, inspeccionaron las dos escenas del crimen, en la búsqueda elementos de prueba y convicción, que determinaran en esclarecimiento del doble asesinato.

La jefa de la Policía Nacional, Primera Comisionada Aminta Granera, ofreció un relato de lo que ocurrió el día del crimen, sobre la base del testimonio del único sobreviviente y otras pruebas recabadas.

El 14 de agosto del corriente, en horas de la mañana, la abogada Cruz junto a su compañero de vida Maynor Ponce Urbina, se dirigieron a la vivienda de las víctimas ubicada en la residencia Satélite de Asososca, jurisdicción del municipio de Ciudad Sandino, pero al no encontrarlos los citaron a las cinco de la tarde en la oficina y casa de habitación de Cruz, en el barrio Campo Bruce de Managua.

La primera escena del crimen, ocurrió la vivienda de Verónica Cruz, en donde también tenía su despacho de abogada. Juana Jiménez Báez, de 51 años de edad, y su hijo Samuel Barraza Báez de 16 años, ocupan el sofá. El otro hijo, Arles Ortega Jiménez de 24 años, se sienta en un sillón.

De pronto, en la sala ingresa Ponce Urbina armado de un bate de béisbol de aluminio, golpea en la cabeza a Arles y luego a Samuel y su madre. Juana pelea con la abogada Cruz, reclamando por lo que está ocurriendo.

Después de usar el bate, Ponce Urbina se arma de un puñal y se los clava uno por uno a las tres víctimas. Luego los introducen en bolsas negras de plástico, depositan a los varones en la cajuela de su propio vehículo y a la mujer en el asiento trasero, y después de medianoche se dirigen fuera de Managua a abandonar los cadáveres.

La segunda escena de crimen, se ubicó en el sector conocido como la Vuelta la U, comarca El Pochote, municipio de Niquinohomo, departamento de Masaya, hasta donde fueron traslados los cuerpos y rematados con arma de fuego.

Ponce Urbina le dispara dos veces en la cabeza a Arles, el hijo mayor, y una vez a Samuel. Uno de los disparos no impactó en la cabeza a Samuel sino en su garganta y el joven simuló estar muerto. La abogada Cruz, con otra pistola, remata a Juana Jiménez.

Samuel este logra salir de la cajuela del carro y avanza hasta un kilometro sobre el camino, en donde es encontrado por el señor Adonis Ariel Sánchez Gaitán, jornalero de la zona quien lo ayuda y da aviso inmediatamente a la Policía Nacional.

Granera asegura que esta forma sorpresiva y violenta con que son agredidos "ha sido conformada por la entrevista al sobreviviente, la entrevista a la abogada que ya reconoce su culpabilidad, y la inspección ocular que es lo más importante para nosotros, mediante la prueba de luminol (…) dio positiva en aquellos lugares exactamente, donde el sobreviviente nos dijo que habían caído y dónde la misma abogada fue relatándonos como habían sucedido los hechos".

"De acuerdo a los antecedentes y las pruebas que tenemos hasta el momento, porque las investigaciones no se cierran, el móvil es el robo de los 13 mil 500 dólares que la abogada no entrega a quien hizo el préstamo sino que se queda con ese dinero, sin embargo estamos profundizando porque no queremos ser categóricos", manifestó Granera.

Los dos señalados, quienes tienen antecedentes policiales, fueron puestos a la orden del Ministerio Público por el delito de asesinato y lesiones gravísimas, sin embargo, la Jefa Policial manifestó que las investigaciones continúan.

El caso, resuelto en menos de 24 horas por las autoridades, ha conmovido a los nicaragüenses y ha generado el rechazo de la misma Policía Nacional.

Tras conocerse el hecho, en las redes sociales los nicaragüenses expresaron su rechazo y repudio: "Matar a dos personas, casi tres, por 13 mil dólares, Diooooos qué es eso? no me cabe en mi cabeza, que mal andamos", afirmó Jenny Muñoz en un mensaje.

La mujer asesinada era viuda de Wilfredo Barraza, un hombre que había sido procesado por tener vínculos con el narcotráfico y que fue asesinado en octubre de 2010 por presuntos miembros de un cartel hondureño, de acuerdo con los expedientes policiales.

Ese año Yolanda Jiménez había advertido a los periodistas su temor de morir en las mismas circunstancias de su marido: en su propio carro, en una zona rural, junto a otras dos personas.

Según la Policía, Verónica Cruz y Maynor Ponce planificaron el doble asesinato para hacer creer que era otra pasada de cuenta del narcotráfico.

Yolanda Jiménez y Wilfredo Barraza fueron condenados en 2007 a diez años de prisión por narcotráfico y tres años después fueron indultados a petición del exdiputado Salvador Talavera, dirigente de la antigua "Contra".

Meses después Barraza fue secuestrado en un estación de gasolina de Managua y apareció después colgado de un árbol al lado de su auto en el municipio de Cárdenas, departamento de Rivas.


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