Escúchenos en línea

El Asalto al Palacio y la ofensiva insurreccional

Managua. Por Daniel Ortega Saavedra*, Radio La Primerísima. | 23 de Agosto de 2013 a las 08:57
El Asalto al Palacio y la ofensiva insurreccional

Quiero saludar en nombre de nuestro pueblo, al comando, a sus familiares... Aquí tenemos una representación de familiares del comando. Para ellos nuestro reconocimiento, por seguir acompañando a estos Héroes de la Patria, a estos Héroes de la Revolución.

Yo recuerdo que, unos meses antes estuvimos reunidos con ese extraordinario líder de la revolución latinoamericana y mundial, con Fidel. Estuvimos con Fidel en marzo, abril del año 78, estábamos ahí con Edén; y Fidel, con todas las enormes responsabilidades, nos dedicó unas cuentas horas para conocer más a profundidad cómo veníamos desarrollando la lucha Insurreccional en Nicaragua... lucha insurreccional que la habíamos iniciado en el mes de octubre del año 1977, aquel octubre victorioso.

Fue un momento en el que el proceso revolucionario que se vivía en toda América Latina y El Caribe dio un salto histórico aquí en Nicaragua; pasamos de lo que era la guerra de guerrillas tradicionales, en el campo, en las montañas, a la insurrección popular.

Era un desafío, un desafío incluso a lo que eran los principios y las propuestas de los procesos de lucha en América Latina y El Caribe, que partían del principio de un pequeño destacamento de guerrilleros con mucha conciencia, con mucha convicción, con mucha preparación física, con mucha preparación militar, instalándose en la montaña para allí ir creciendo hasta formar aquel ejército, que como el Ejército Rebelde que comandó Fidel allá en las sierras, luego, creciendo en columnas, con la columna de Camilo, con la columna del Che, con la columna de Raúl, bajaron hacia las ciudades, y una a una fueron cayendo las ciudades.

Fue ese un poco el principio que se puso en práctica en América Latina y El Caribe, un tanto arrastrados por la victoria extraordinaria de la revolución cubana; y determinada esa modalidad de lucha revolucionaria por las condiciones que vivían los pueblos latinoamericanos y caribeños.

Eran mayoría los países latinoamericanos dominados por tiranías, por dictaduras sanguinarias, que a la vez eran financiadas, armadas y entrenadas, por los gobernantes norteamericanos; eran instrumentos de dominación del imperio en toda la región.

Y en la mayoría de estos países tenían establecido en las constituciones el principio de prohibir la participación en las elecciones a las fuerzas de izquierda. Es decir, no tenían las fuerzas de izquierda caminos que transitar por la vía pacífica... ¡No existían esas posibilidades! Eso explica por qué las generaciones de esa época, de los 60, de los 70, de los 80, se levantaron en armas en toda América Latina; y ahí en medio de la batalla, el Che dando su vida allá en Bolivia.

Les decía que, conversando con Fidel, Fidel interesado en conocer esta modalidad de lucha... porque para octubre del 77, recuerdo que nos encontrábamos aquí en la clandestinidad varios compañeros de la dirección del Frente y, nos movíamos en la clandestinidad con un propósito, y era reunirnos, que se pudiese reunir la dirección del Frente, para definir una estrategia que nos colocara en el camino de la victoria.

Ya Carlos Fonseca había ingresado al país; Pedro Aráuz se encontraba aquí en Managua; otros compañeros se encontraban en la montaña... Carlos se dirigía hacia los centros de montaña, y nosotros haciendo trabajo político aquí en los barrios de Managua, en Masaya, en los diferentes departamentos del país, pero, a la espera del enlace de la montaña para poder trasladarnos a la montaña, e ir a reunirnos allá. Eduardo Contreras, el Comandante Eduardo Contreras, que fue el Jefe del Comando Juan José Quezada.

No era posible trasladarse a la montaña, las capacidades de contrainsurgencia que habían logrado desarrollar las tropas impuestas por el imperio en toda la región, habían adquirido mucha destreza a costa de asesinar al pueblo. Y venían aplicando aquel principio que era, de quitarle al pez el agua... Un principio establecido por las escuelas contrainsurgentes, que entonces tenían sus bases de adiestramiento aquí mismo en la región centroamericana, en la zona ocupada del Canal de Panamá.

¿Y cuál era el agua de la guerrilla en el campo? La población campesina; entonces, para acabar con el pez, había que asesinar a los campesinos. Eso llevó a masacres de campesinos en las montañas, campesinos indefensos, que no es que se estaban enfrentando a la genocida con las armas, sino que estaban siendo asesinados simplemente por residir, vivir en sus chozas humildes, allá en la zona donde se sabía que estaban las pequeñas columnas guerrilleras.

Esto había llevado a un aislamiento de los núcleos guerrilleros en el campo, y por eso es que Carlos no logra llegar al centro de montaña donde luego nos íbamos a reunir; ni logran salir los correos y los baqueanos, para poder hacer el traslado hacia la montaña. Y en medio de la incomunicación siguen cayendo los compañeros; en medio del aislamiento siguen cayendo los compañeros, y cae Carlos Fonseca.

Carlos Fonseca cayó en el mes de noviembre del año 76. Ya nosotros estábamos aquí en Managua en la clandestinidad, vivíamos con familias que nos daban donde estar, corriendo el riesgo, lógicamente, de que los asesinaran, que los torturaran, que los encarcelaran, ellos y a sus niños. Corrían el riesgo esas familias, familias humildes, familias pobres. Recuerdo unas familias aquí en el barrio La Fuente, que ya a las 3, 4 de la mañana estaban de pie, porque vivían de echar tortillas, estaban preparando ya el fuego para empezar.

Y vivíamos también en pequeñas comunidades rurales allá en Masaya, con familias campesinas que desafiaban el terror que imponía la tiranía somocista. Donde ser joven era el mayor riesgo; porque entre las calificaciones o cualidades para un guerrillero, existiendo siempre las excepciones, era la juventud; o sea, estar en condiciones físicas para poder soportar los rigores de la montaña.

Lógicamente que el que mejor soportaba los rigores de la montaña era el campesino joven, ¿por qué? Porque el campesino dominaba la montaña; porque nacía en ella, crecía en ella, trabajaba en ella. Pero se conocía de la rebeldía de los jóvenes de las ciudades, de la rebeldía de los jóvenes de secundaria, de la rebeldía de los jóvenes universitarios, y de ahí salían luego los guerrilleros. De allí salió Jorge Navarro, Silvio Mayorga. De allí salió Tomás, Carlos; de allí salió Julio Buitrago. De allí salieron decenas, centenares, y finalmente miles de combatientes; entonces la juventud era un objetivo. El agua del pez de la Revolución era la juventud.

Y les decía que, como la concepción establecía el principio de desarrollar un ejército allá en la montaña, esto estaba totalmente congelado, y en proceso de extinción, porque venían liquidando las pequeñas columnas guerrilleras que estaban en la montaña; sobreviviendo algunos compañeros como Francisco Rivera "El Zorro", que venía acompañando a Carlos... iba acompañando a Carlos junto con Claudia Chamorro. Compañeros que luego, ante esa situación de aislamiento, de aniquilación, porque estaban aniquilando las columnas guerrilleras, ya habían aniquilado a Carlos... Carlos cayó en combate, en un combate desigual; pero cayó "con su carabina disparando Auroras", como dice la canción de Carlos Mejía Godoy, con letra de Tomás.

Y fue en esas condiciones, cuando aquí también el día que caía Carlos, en una casa donde nos encontrábamos Eduardo Contreras y yo, Eduardo había salido a unas reuniones aquí en Ciudad Sandino, y allí lo emboscaron, y lo asesinaron. Ya entonces decíamos: Aquí no queda más que trabajar la propuesta, el proyecto insurreccional; incluso decíamos, es la única forma de que el pueblo realmente, fortaleciendo esta lucha, participando en la misma, se sienta sujeto liberador, y no un sujeto dependiente esperando que lo liberen.

Porque un poco la expectativa que había entonces, era que allá en la montaña estaban unos guerrilleros que iban a venir a liberar al pueblo. Y a pesar de que los informes de la guardia decían que todos los días mataban guerrilleros, el pueblo pensaba que los guerrilleros eran invencibles. Y tenían razón, ¿por qué? Porque eran más fuertes el pensamiento, los principios, los compromisos históricos de los guerrilleros, que trascendían a la muerte física, como trascendió Carlos, como trascendió Sandino.

En esas condiciones, bueno, ¿cómo incorporar al pueblo sino a través de la lucha insurreccional? ¿y dónde la insurrección, donde las insurrecciones? Allá donde está el pueblo, en su inmensa mayoría, y el pueblo en su inmensa mayoría, desde esos años ya se encontraba aquí en la zona del Pacífico, en las ciudades del Pacífico y en la zona central de Nicaragua. ¿Y cómo lograr incorporar al pueblo, y armar al pueblo, sino tomando los cuarteles de la Guardia Somocista? De previo entrenando a los combatientes; y luego, los combatientes tomando en sus manos las armas que se rescataran de los comandos de la Guardia somocista. Una estrategia que la aplicamos aquí en nuestra realidad.

Y conversamos con Fidel, y recuerdo que él nos preguntaba: bueno, van a una ofensiva, van a asaltar un cuartel, no logran el éxito total, ¿dónde se van a replegar estas fuerzas? ¿A qué distancia, nos preguntaba Fidel, se encuentra el dintel de la montaña? Lejos, le decíamos nosotros, muy lejos; y le explicábamos que este tipo de iniciativas revolucionarias armadas que se venían desarrollando con pequeños destacamentos en las ciudades, luego de golpear, lo que hacían era ir a protegerse en las casas de la población, o sea, la montaña estaba aquí en los barrios, en el pueblo.

En la medida que había más pueblo comprometido en esa lucha, en la medida que habían más familias comprometidas en esa lucha, en la medida que habían más colaboradores históricos comprometidos en esa lucha, entonces más montaña teníamos para librar esa batalla. Ya era el pueblo convirtiéndose en sujeto histórico, ya el pueblo tomando las armas para liberarse él mismo, no esperando que otro tomara las armas para liberarse.

Todo esto lo conversábamos con Fidel, y él haciendo muchas preguntas, siempre interesado en lo que es la realidad de Nicaragua, de la economía, cuáles eran las condiciones económicas, las condiciones sociales de la época; el analfabetismo, la topografía del país; nos preguntaba por el lago, por el Gran Lago. De todo eso conocía Fidel, y nos preguntaba. Y ya en la última fase de la reunión, ahí con Edén, le explicamos a Fidel que íbamos por el Palacio. Él nos escuchó, nos escuchó con atención, estuvo explicándole Edén, y dándole más información sobre compañeros que ya estaban en lo que era el Frente Interno que venía creciendo y que se convertía en un frente de combate guerrillero insurreccional; y que el Palacio nos iba a permitir liberar a los compañeros que se encontraban en la cárcel.

La verdad histórica es que, yo estaba ahí con Edén porque el que había y venía defendiendo ese principio del Palacio desde hacía mucho tiempo, era Edén. En esa época la audacia del Frente indiscutiblemente llegó en batallas aquí en las ciudades, hasta lo que fue la toma de la casa de un Ministro de Somoza, donde había sido invitado el Embajador de Estados Unidos. Una operación que fue ejecutada por el Comando Juan José Quezada, con Eduardo Contreras al frente, con Germán Pomares al frente del comando; pero ya tomarse el Palacio eso parecía una locura, y cada vez que Edén hablaba del Palacio, decían: Este está loco; pero yo creía en esa locura, y le dije a Edén: vamos al Palacio, ¡claro que vamos al Palacio!

Y hablando con Fidel, recuerdo, explicándole lo del Palacio, él escuchando; luego, ya despidiéndonos de Fidel allá en el Palacio de la Revolución, habíamos conversado en el Palacio de la Revolución, despidiéndonos después de más de cuatro horas, le dice Edén a Fidel: Fidel, en tu nombre, en tu honor, va el asalto al Palacio. Y efectivamente, hay que reconocerle y hay que decirlo... en homenaje al Comandante de la Revolución Cubana, Fidel Castro, se llevó a cabo el asalto al Palacio.

Asalto victorioso, donde destacó una vez más el trabajo profundamente cristiano de Su Eminencia el Cardenal Miguel, una vez más llamado por el Frente Sandinista para que intermediara con el gobierno de Somoza, con el mismo Somoza que intermediara, para que no se produjese un baño de sangre en este Palacio Nacional... Porque hizo planes Somoza con su Estado Mayor, para tomarse el Palacio por asalto, utilizando tanques, utilizando Comandos, utilizando helicópteros. O sea, hicieron planes para tomarse el Palacio, y no estamos hablando de algo extraño... porque algo así aconteció en Colombia frente a un comando guerrillero que se había tomado el Palacio de Justicia allá en Colombia. Irrumpieron luego con tanques, con helicópteros, y aquello fue un baño de sangre, ya hace unos cuantos años.

Entonces estaba ese riesgo, estaba esa amenaza, y el Cardenal Miguel ahí intermediando, y al final se logró garantizar el éxito de la victoria. Y ahí fue determinante, indiscutiblemente, la firmeza del comando, la unidad del comando, la jefatura del comando, el don de mando que tenía Edén para calificar como jefe de una operación como esa.

En todo esto también privó la capacidad de persuasión de Su Eminencia el Cardenal Miguel, para hacerle ver a Somoza que tomarse el Palacio iba a ser un verdadero baño de sangre, y que esa sangre iba a caer sobre Somoza. Finalmente se logró la liberación de los compañeros, a la cabeza de ellos Tomás. Y allá en México, una famosa cantante mexicana hasta un corrido hizo sobre el Palacio, donde habla el corrido de Edén, habla de Tomás, y habla de otros jefes del comando del Palacio.

Se logró la victoria, pero para continuar la lucha... Porque, como bien decía Edén: La Revolución no tiene fin. Es un compromiso permanente de generaciones a generaciones; no es que, porque ya llegamos al gobierno nos vamos a ir a descansar... al contrario, mayores son los desafíos, porque ahora contamos con Instrumentos para transformar económicamente, socialmente y culturalmente a la patria.

¿Y cuál es el principal instrumento? ¿cuál es el mayor instrumento? La conciencia, la participación del pueblo, la participación de la juventud, son elementos determinantes para que se puedan ir produciendo estos cambios, estas transformaciones, donde lo hemos dicho con toda claridad, a erradicar el hambre. Y ahí viene el Programa Hambre Cero avanzando desde el año 2007, que logramos ya gobernar sin guerras.

Y vienen también avanzando en esta nueva etapa los programas de alfabetización... Porque precisamente también para estos días en un mes de agosto, 23, la gran Cruzada Nacional de Alfabetización, que fue el primer reto que lanzó la Revolución. ¿Y quiénes estaban al frente de esa cruzada como alfabetizadores? Muchachos como ustedes, reunidos en las diferentes plazas del país, reunidos en esta Plaza de la Revolución; montándose aquí en los camiones para ir a alfabetizar allá a la montaña, alfabetizar a las comunidades, a las comarcas, a los caseríos, alfabetizar en los barrios. Ahí todos eran jóvenes, muchachos.

Y si se hubiese tratado de realizar esa Cruzada Nacional de Alfabetización solamente con el Ministerio de Educación, no hubiese sido posible, no había suficientes maestros para atender por todos lados las diferentes demandas escolares; pero además, no habría financiamiento, porque esos muchachos que fueron a alfabetizar, fueron a alfabetizar por conciencia, por amor, por solidaridad, por cristianismo, por sandinismo.

No fueron a alfabetizar pensando en un salario, pensando en un ingreso, pensando en una respuesta de orden material; al contrario, fueron a alfabetizar con la decisión y con la vocación de enseñar y de aprender. Porque aprendieron también de las familias campesinas, y las familias campesinas se empeñaron también en darles amor y atenderles.

Hoy estamos conmemorando el 35 aniversario del Asalto al Palacio, 35 años, y aquí está el comando, la mayoría del comando. Del comando que eran 25 compañeros entonces, han fallecido 11, sobreviven 14 compañeros; aquí están 12, faltan 2. Y yo no dudo en reconocer que estos 2 Compañeros en ese momento histórico. Los momentos históricos no se pueden borrar, son hechos que se producen, independientemente del curso que tomen luego quienes participaron en esos hechos históricos.

Así son las revoluciones, no es extraño a las revoluciones el que se presenten ese tipo de situaciones. Así lo fue en la Revolución de Octubre, así lo fue aún antes en la Revolución Francesa, así lo fue en todas las revoluciones que se han producido en el planeta, y no podíamos ser la excepción.

Bueno, del comando 25 Compañeros, 11 fallecidos, 2 que por voluntad política no están con nosotros: la compañera Dora María Téllez, otro compañero, Hugo Torres, que allá por año 94 decidieron formar otro movimiento político; está bien, están en su derecho. Fueron por su lado a las elecciones; después, para las elecciones de 2001 ahí nos encontramos nuevamente, o sea, fueron con el Frente ese año. Bueno, son situaciones que se presentan.

Pero el hecho histórico es ese, y el hecho histórico es que aquí están estos compañeros comandante, todos comandantes... Claro que son comandantes todos, miembros de un comando heroico. Todos ustedes héroes, y así se los reconoce el pueblo, así se los reconoce la patria, compañeros del Comando Rigoberto López Pérez.

¡Que Viva el 35 Aniversario del Asalto al Palacio!

¡Que Viva el Comando Rigoberto López Pérez!

¡Sandino Vive... la Lucha Sigue!

¡Patria Libre o Morir!

(*) Presidente de Nicaragua. Discurso durante el acto por el 35 aniversario del Asalto al Palacio Nacional, el 22 de agosto de 2013.


Descarga la aplicación

en google play en google play