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La Iglesia no es un partido ni es solo los curas: Francisco

Ciudad Vaticano. Agencias. | 11 de Septiembre de 2013 a las 09:17
La Iglesia no es un partido ni es solo los curas: Francisco

El Papa Francisco advirtió el miércoles que formar parte de la Iglesia católica no es como estar afiliado a una organización cualquiera o a un partido político, sino que se trata de una pertenencia vital.

Durante la audiencia general de los miércoles, que encabezó ante varios miles de personas en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el Papa recordó el papel íntimo de la creencia cristiana.

"Nuestro ser parte de la Iglesia no es un hecho exterior o formal, sino interior y vital, no se pertenece a la Iglesia como se es parte de una sociedad, un partido o cualquier otra organización. El vínculo es como con la propia madre", dijo.

Jorge Mario Bergoglio recordó que la fe es un acto personal pero ésta, a final de cuentas, se recibe de otros, en una familia o en una comunidad que enseña a decir: "yo creo, nosotros creemos".

"¡Un cristiano no es una isla! Nosotros no nos convertimos en cristianos de laboratorio, solos y con nuestras fuerzas, sino que la fe es un don de Dios que nos viene dado en la Iglesia y a través de la Iglesia", insistió.

Aseguró que como madre la Iglesia sabe también corregir, perdonar, comprender, sabe estar cercana en la enfermedad y en el sufrimiento.

En una palabra, una buena madre que ayuda a los hijos a salir de sí mismos, a no permanecer cómodamente bajo las alas maternas, como una un grupo de pollitos que está bajo las alas de mamá gallina, ilustró.

El papa Francisco afirmó en su catequesis durante la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro que "no tiene sentido afirmar, como algunos dicen, creo en Dios, pero no en la Iglesia".

"La Iglesia no son sólo los curas. La Iglesia somos todos y si dices que crees en Dios y no en la Iglesia estás diciendo que no crees en ti mismo", explicó el papa a los cerca 50.000 fieles que asistieron a la audiencia de hoy.

Agregó que la Iglesia "no es algo diferente a nosotros mismos, hay que considerarla como la totalidad de los creyentes. Yo, tú, todos nosotros formamos parte de la Iglesia".

En su mensaje, centrado en la visión de la Iglesia como madre, Jorge Bergoglio indicó que "la Iglesia es nuestra madre en la fe. Es como una madre que da a luz, acompaña a sus hijos, compartiendo con ellos las alegrías y los dolores, los fracasos y los éxitos, las caídas y las victorias. Sabe corregir, perdonar y comprender".

Después preguntó: "¿Cuántos cristianos recuerdan la fecha de su bautismo?" e invitó a los fieles a "hacer deberes en casa" y buscar el día en el que fueron bautizados para poder celebrarlo como se hace con los cumpleaños.

"No somos cristianos hechos en laboratorio o solo con nuestras fuerzas, es un don que nos da en la Iglesia y al que llegamos a través de la Iglesia", añadió

Los conventos no son para hacer negocios

Más tarde, el Papa hizo una visita el Centro Astalli –concebida como una continuación de la que hizo a la isla de Lampedusa, donde viven miles de inmigrantes especialmente norafricanos– la cual coincidió con el momento en el cual unas 400 personas se acercan al lugar para almorzar. Este comedor popular en el cual los jesuitas acogen a refugiados está ubicado en pleno centro de Roma.

Francisco llegó hasta allí sin escolta, contiguo a la Iglesia de Jesús, donde está enterrado el fundador de los jesuitas, San Ignacio de Loyola, en un auto conducido por el jefe de la Gendarmería vaticana, Domenico Giani. En el lugar, lo esperaba el gobernador de la región del Lacio, Nicola Zingaretti. Y una multitud lo esperaba en la vereda para saludarlo y ovacionarlo.

"Queridos religiosos y religiosas: los conventos vacíos no deben servir a la Iglesia para transformarlos en alojamientos y ganar dinero. Los conventos vacíos no son nuestros, son para la carne de Cristo, que son los refugiados", predicó Francisco.

La Iglesia católica italiana es la mayor casera de la República. Entre conventos, templos y centros educativos o sanitarios posee entre el 20% y el 30% del patrimonio inmobiliario del país, en la mayoría de los casos exento de pagar impuestos. Determinadas órdenes han convertido algunos sus edificios en establecimientos hosteleros muy rentables.

"Quizás hemos sido llamados a hacer más, acogiendo y compartiendo con decisión aquello que la providencia nos ha dado. El Señor llama a vivir con generosidad y coraje la acogida en los conventos vacíos. Cada día, aquí y en otros centros, muchas personas, sobre todo jóvenes, se ponen en fila para una comida caliente. Estas personas recuerdan el sufrimiento y el drama de la humanidad. Pero esa fila nos dice también que hay que hacer algo, ahora, todos… ¡Es posible! Basta con llamar a la puerta y decir: estoy aquí, ¿cómo puedo ayudar?".

En el interior del lugar, el Papa bendijo a todos y en particular a una mujer encinta.

Tras visitar el comedor en el que cada día se atiende a unas 500 personas, Jorge Mario Bergoglio se dirigió a los refugiados: "Muchos de ustedes son musulmanes, de otras religiones; vienen de diferentes países, de situaciones distintas. No debemos tener miedo de las diferencias. La fraternidad nos hace descubrir que ellas son una riqueza, un don para todos", predicó.

También tuvo palabras para quienes, por causa de esta crisis o de crisis más viejas y profundas, tienen que acercarse cada día a pedir un poco de pan para ellos o sus hijos: "Vuestra fragilidad desenmascara nuestros egoísmos, nuestras falsas seguridades, nuestros pretextos de autosuficiencia".

El papa argentino también tuvo un recado para las autoridades: "La misericordia requiere justicia. Solo a través de la justicia se puede lograr que el pobre encuentre el camino para no serlo más. La Iglesia, la ciudad de Roma, las instituciones tienen que unirse para que nadie tenga más necesidad de un comedor social, de un alojamiento, de un servicio de asistencia legal para ver reconocido el propio derecho a vivir y trabajar, a ser plenamente persona".

Antes de marcharse, Bergoglio hizo suya una frase que unos momentos antes le habían confiado algunos refugiados: "¡La integración es un derecho!".

También calificó como "bello" el hecho de que, "trabajando para los refugiados, junto con los jesuitas, haya hombres y mujeres cristianos pero también no creyentes o de otras religiones, unidos en nombre del bien común".

Papa recibirá a fundador de Teología de la Liberación

El Papa Francisco se reunirá en breve con el padre Gustavo Gutiérrez, sacerdote peruano considerado "fundador –creador" de la teología de la liberación.  El anuncio lo hizo el Prefecto para la Doctrina de la Fe, de la Santa Sede, Monseñor Gerhard Ludwig Müller.

Según publica el sitio Vaticaninsider, el obispo Müller "parece empeñado en lograr una "rehabilitación" definitiva para el teólogo sudamericano, tras décadas de polarización en torno a su figura y pensamiento.

Gutiérrez se encuentra en Italia, donde presentó el domingo pasado su libro "De la parte de los pobres. Teología de la liberación, teología de la Iglesia" (Ed. San Paolo–Emi) en la Basílica de Santa Bárbara de Mantova. El texto, escrito a cuatro manos con el propio Müller, fue publicado por primera vez en Alemania en el año 2004 y ahora salió a la venta en Italia.

Con esta ocasión, el diario del Vaticano, L'Osservatore Romano, dedicó al volumen varias páginas de su edición del 4 de septiembre. Reprodujo dos artículos de los autores y un comentario del franciscano Ugo Sartorio. Este último artículo sugirió que la llegada de Jorge Mario Bergoglio al papado debe marcar forzosamente un "rescate" de la teología de la liberación.

Los esfuerzos del Prefecto Müller por destacar la propuesta de Gutiérrez fueron interpretados como un intento por "rehabilitar" a su amigo. Es verdad que el religioso peruano nunca fue "condenado" por El Vaticano, pero sí es cierto que su pensamiento original provocó "ciertos abusos pastorales" producto de una "teología de la liberación mal entendida", como lo constató la Congregación para la Doctrina de la Fe el 27 de octubre de 1995.

Roma pidió al autor corregir varios de los errores en sus obras con un artículo titulado "La Koinonía eclesial", que se envió a Roma en 1998, pero se publicó en 2004. Con esa reproducción El Vaticano dio por terminado el caso.

Carta sin precedentes

El papa Francisco llamó a un diálogo abierto basado en la fe, en una carta sin precedentes publicada este miércoles en el diario de izquierda La Repubblica con la que responde a las preguntas planteadas por el cofundador del diario, un ateo declarado.

La carta responde larga y detalladamente a las preguntas que el intelectual de izquierda y editorialista de la Repubblica, Eugenio Scalfari, formuló en julio y agosto al papa argentino sobre las relaciones entre la religión y el hombre y sobre la sociedad moderna.

Francisco le responde en las cuatro primeras páginas del diario. "La cultura moderna fundada en el siglo de las luces" acusa a menudo a "la Iglesia y a la cultura de inspiración cristiana" de representar "el oscurantismo de la superstición que se opone a la luz de la razón".

"Ha llegado la hora (...) de un diálogo abierto y sin prejuicios que puede reabrir la puerta a un reencuentro serio y fructífero", añade el papa que califica este diálogo de "valioso y merecido".

"Me siento a gusto escuchando sus preguntas y buscando con usted las vías por los cuales puede que podamos comenzar a hacer un tramo de camino juntos", añade Francisco en esta respuesta.

A la pregunta de si "el Dios de los cristianos perdona a los que no creen y no buscan la fe", el papa responde afirmativamente y considera que "el pecado, incluso para aquellos que no tienen fe, es ir en contra de su propia conciencia. Hay que tener en cuenta –y es algo fundamental– que la misericordia de Dios no tiene límites si se le dirige con el corazón sincero y arrepentido, la cuestión para quien no cree en Dios es obedecer a su propia conciencia".

"Escuchar y obedecer (a la conciencia) –explica Jorge Bergoglio– significa decidir ante lo que se percibe como el bien o como el mal. Y sobre esta decisión se juega la bondad o la maldad de como actuamos".

El papa argentino responde a otros temas presentado por Scalfari como si "es pecado o un error" creer que no existe "un absoluto" y sobre ello expresa que tampoco para quien cree se puede hablar de "verdad absoluta" , pues "la verdad, según la fe cristiana, es el amor de Dios por nosotros en Jesucristo y por tanto la verdad es una relación".

"Cada uno recibe la verdad y la expresa a partir de si mismo, de su historia, de su cultura y de la situación en dónde vive", añade.

Sobre si "con la desaparición del hombre de la tierra, desaparecerá también el "pensamiento capaz de pensar en Dios", Francisco responde que "la grandeza del hombre es poder pensar en Dios", pero que "Dios no depende de nuestro pensamiento" y cuando termine la vida del hombre sobre la tierra "el hombre no terminará de existir y, en un modo que no sabemos, tampoco el universo creado con él".

El papa explica que "sin la Iglesia" nunca habría encontrado a Jesús y agrega que "el inmenso don de la fe está conservado en recipientes de arcilla de nuestra humanidad".

En un párrafo dedicado a los judíos, el papa escribe que "en las terribles pruebas sufridas a lo largo de los siglos", estos últimos "conservaron su fe en Dios y, por ello, nunca les estaremos lo suficientemente agradecidos, como Iglesia pero también como humanidad".

El papa Francisco termina su carta asegurando que "la Iglesia, a pesar de toda su lentitud, las infidelidades, los errores y los pecados que puede haber cometido y que puede todavía cometer a través de aquellos que la componen, no tiene otro sentido que el de vivir y dar testimonio de Jesús".


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