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Mafiosos explotan a miles de menores hondureños

San Pedro Sula, Honduras. La Prensa.hn | 9 de Marzo de 2015 a las 11:25
Mafiosos explotan a miles de menores hondureños

El rostro triste de un niño pidiendo limosna es la máscara de un rufián. Un desalmado que puede estar protegido por los tentáculos de autoridades corruptas.

Cada vez que usted pone un lempira en la mano extendida de un pequeño, víctima de la mendicidad, está contribuyendo con los adultos escondidos en las sombras de las redes de tráfico de drogas, explotación sexual comercial, trata de personas o maltrato infantil.

En Tegucigalpa, un solo niño puede captar entre 6,000 y 12,000 lempiras mensuales provenientes de esta actividad.

Si a eso se suma que Casa Alianza encontró 8,000 pequeños en la calle solo en Tegucigalpa y San Pedro Sula, y al menos el 50% de ellos podrían ser víctimas de esta forma de explotación, se puede inferir que la mafia movería millones de lempiras cada año recolectados por los menores.

Cómo operan

La coordinadora de la Fiscalía Especial de la Niñez, Marisol Rodríguez, confirmó que la mendicidad expone a los menores a una infinidad de peligros como la trata, pornografía infantil, abuso sexual y explotación económica.

Son vulnerables al abuso, daños a su integridad física, redes de proxenetas o pueden ser víctimas de muchos delitos y de adultos que se benefician del dinero que captan por este medio.

“De lempira en lempira hay niños que recogen hasta 400 diarios. Usted multiplique 400 lempiras por 30 días. Si estos niños están colocados de 6:00 de la mañana hasta altas horas de la noche debajo de un semáforo, ¿cuánto será el sueldo que se puede hacer esta persona por medio de la exposición de niños en una jornada larga?”, preguntó la fiscal.

Recordó que en la Fiscalía hubo un caso en el que se recuperaron dos niños que pedían en un semáforo en las cercanías de un reconocido hotel en una zona turística de la capital.

En las investigaciones se pudo establecer que cada uno recogía entre 300 y 400 lempiras diarios y el dinero se lo entregaban a su hermano mayor. Es decir, que sus hermanos pequeños le daban a este joven entre 18,000 y 24,000 lempiras mensuales.

“Al llevar a los niños a evaluación física, también se pudo determinar que la niña sufrió abuso sexual de parte de la persona que la estaba explotando económicamente por medio de la mendicidad, que era su hermano”.

El Código Penal establece que exponer los niños a la mendicidad es un delito, explicó.

Crimen organizado

Según la nueva Ley de Trata de Personas, la mendicidad es un tipo de explotación económica, y la trata de personas, un delito de crimen organizado.

Son redes que captan a niños y los están utilizando para tener un beneficio, planteó la acusadora pública.

De acuerdo con Rodríguez, muchos son utilizados por sus familias, sus padres o particulares para la mendicidad.

Para contrarrestar estas situaciones se han hecho operativos con la Dirección Nacional de Niñez y Familia (Dinaf).

Honduras tiene tres millones de menores de edad en esta condición, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

El director de Casa Alianza, Guadalupe Ruelas, explicó que el último estudio reveló que solo en Tegucigalpa y San Pedro Sula hay 8,000 menores en situación de calle.

Di a conocer que muchos de los niños rescatados en sus testimonios revelan casos de adolescentes y pequeños prestados o alquilados por sus padres para este tipo de negocio. “Los niños piden por encargo para otras personas adultas”, aseveró.

“En San Pedro Sula, por ponerle un ejemplo, nos hemos encontrado niños que al día logran recolectar 200 lempiras, por lo que en cinco días de la semana recaudan 1,000 lempiras y en cuatro semanas 4,000 lempiras”.

“Cuando les preguntamos sobre esos 200 lempiras, ellos nos comentan que de esta cantidad que recogen alrededor de L180 tienen que entregarlos al encargado de la esquina”, apuntó.

En esa esquina, no se quedan los 180 lempiras porque también tienen que darle 140 o 120 al encargado de la zona, que es una especie de persona que les da permiso para operar o que los obliga porque es más fuerte o está protegido.

Complicidad. Según algunos testimonios, en la explotación habría complicidad de policías municipales y preventivos que reciben dinero de los encargados de zona para hacerse de la vista gorda, denunció Ruelas. Pero esta información solo se ha captado por testimonios de muchachos con miedo que no se atreven a dar nombres por temor a sus vidas.

Este negocio mueve mucho dinero, condena a los niños a un ciclo de explotación y la gente contribuye de buena fe sin saber el monstruo que alimenta. El fenómeno tiene diferentes causas y efectos, ligados a pobreza extrema y a la falta de oportunidades; pero también hay causas estructurales como la falta de empleo, un sistema de precariedad, un deficiente sistema de seguridad y compensación social que solo favorece a miembros de determinado partido político.


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