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Sandino, América resiste

Buenos Aires. aimdigital.com.ar | 11 de Mayo de 2015 a las 04:43
Sandino, América resiste

El 12 de mayo de 1926, el patriota americano Augusto C. Sandino inició su lucha contra el prolongado saqueo de Nicaragua, su país, debido a que tras la retirada de las tropas norteamericanas tras una invasión de 13 años, los conservadores en el poder no cumplieron ninguna de sus promesas.

Sandino nació el 18 de mayo de 1895 en Niquinohomo, hijo de una familia de pequeños propietarios rurales de la región montañosa de Las Segovias. De niño recogió café con su madre en las plantaciones de la costa del Océano Pacífico.

En Octubre de 1909 una insurrección apoyada por Estados Unidos provocó la renuncia del presidente José Santos Zelaya. Asumió el cargo José Madriz, pero en febrero de 1910, tropas norteamericanas desembarcaron en Corito y provocan también su renuncia. Luego de múltiples maniobras tomó el poder Adolfo Díaz, pero su mal gobierno provocó el estallido de una sublevación en julio de 1912.

Benjamín Zeledón enfrentó tropas norteamericanas ante la inminente invasión, y murió en batalla el 4 de octubre. Sandino tenía 17 años y quedó muy impresionado con la imagen del patriota.

Estados Unidos retiró sus tropas de Nicaragua en agosto de 1925; la ocupación había durado 13 años. Un golpe militar del general Emiliano Chamorro en octubre inició un cambio de gobierno para Nicaragua, al que vendrían otros más.

Sandino regresó a su país en el año de 1926, con la firme intención de luchar al lado de las tropas liberales, que se encontraban bajo el mando del vicepresidente Juan Bautista Sacasa. La lucha inició cuando los conservadores rompieron con el Tratado Bryan-Chamorro, el cual se había firmado en 1916 autorizando al país norteamericano a construir un canal interoceánico útil en caso de que ocurriera algún impedimento para el uso del Canal de Panamá. El Tratado también ofrecía el establecimiento de bases navales militares en el Golfo de Fonseca y en las Islas Gorn.

El Acuerdo de Tipitapa (1927), acuerdo de paz que permitió la perpetua presencia de las tropas yanquis en Nicaragua, aumentó con el sentido liberalista que ya existía en el país; así, Sandino se refugió en las montañas del norte, comandando a un pequeño grupo de hombres, quienes por cinco años aproximadamente se enfrentaron a las tropas americanas y a la Guardia Nacional Nicaragüense.

La resistencia que ofreció Sandino generó un fuerte sentimiento anti-intervencionista y nacionalista que llegó hasta los países de América Central; el entonces presidente Sacasa garantizó y respetó la vida de los guerrilleros y revolucionarios, al deponer las armas en acuerdo de paz interna.

Sin embargo, Anastasio Somoza, entonces jefe de la Guardia Nacional ordenó su detención, ejecutada cuando salía de una reunión en el Palacio Presidencial de Managua; junto con 300 de sus compañeros fue fusilado en Managua el 23 de febrero de 1934.

Pero sus ideas liberales no se olvidan, dado que inspiraron a los integrantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional para derrumbar la dictadura de la familia Somoza en el año de 1979.

Sandino siempre es actualidad: fue asesinado por órdenes expresas de Anastasio Somoza, pero el crimen encendió la ira del pueblo. Años después, con el FSLN a la cabeza, expulsarían de Nicaragua, en 1979, al último hijo del fundador de la tiranía.

La historia de su muerte y la dimensión de su ejemplo deben ser conocidas por las nuevas generaciones nicaragüenses, porque nadie podrá ocultar mucho menos callar, que él combatió y murió por los humildes de su país y la libertad de Nicaragua.

Y como muy bien lo sugiere el autor del premio Nobel de Literatura, Miguel Angel Asturias, el autor de El señor Presidente: “…!Tomad la bandera de Sandino¡. Haced de cada libro, de cada periódico, de cada papel escrito, de cada radio, de cada canal de televisión, de cada pantalla cinematográfica, una voz que clame contra el silencio que se nos quiere imponer”.


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