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Siete países fundan el Banco del Sur, que no beneficiará en nada a Nicaragua

Varias agencias y diario Juventud Rebelde, de Cuba. Desde Brasilia. | 8 de Octubre de 2007 a las 00:00
El próximo 3 de noviembre nacerá el Banco del Sur, el cual será un banco de desarrollo y arrancará con un capital de 7,000 millones de dólares. Hace más de un año que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, puso en marcha el proyecto del Banco del Sur y los primeros en sumarse fueron el presidente argentino, Néstor Kirchner, y el boliviano, Evo Morales. Por esta razón, la entidad tendrá su sede principal en Caracas y contará con dos subsedes, una en Buenos Aires y la otra en La Paz. Además de estos tres países, serán Brasil, Ecuador, Paraguay y Uruguay los que desembolsen el dinero inicial para levantar el banco. Chile participa como observador en las reuniones, pero de momento no tiene previsto entrar en el capital de la entidad. "El Banco del Sur nos dará una alternativa a la hora de buscar financiación frente a los organismos multilaterales de crédito tradicionales. Esto, para nuestras economías regionales, es muy importante", explica Pamela Falces, funcionaria del Ministerio de Hacienda boliviano y parte de la representación del país andino en muchas de las ocho anteriores reuniones de los técnicos que elaboraron el acta fundacional del banco, firmada en la noche del lunes en Río de Janeiro. El banco suramericano nace como alternativa al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), dos instituciones con sede en Washington, identificados por la izquierda como simples apéndices de la Casa Blanca. El nuevo banco suramericano también competirá con otros organismos regionales, como la Corporación Andina de Fomento (CAF) y Fonplata (Fondo para la Cuenca del Plata). Aparte, en el caso de Brasil, el gigante suramericano tiene su propio banco de fomento, el BNDES, que es uno de los más grandes del mundo. La existencia del BNDES fue lo que primero echó para atrás a Brasilia a la hora de participar en el Banco del Sur. ¿Para qué iba a dar dinero Brasilia para una nueva entidad en vez de reforzar el capital de la propia? "Sólo para no quedarnos afuera", explica una fuente de Itamaraty -el Ministerio de Exteriores brasileño-. "Si Brasil quiere mantener su influencia regional, no se puede dar el lujo de no participar en una entidad donde hay otros seis países... Simplemente, ahora tendremos dos bancos de desarrollo, el BNDES y el Banco del Sur", añade. Para Brasilia fue muy importante que la nueva entidad se definiese como de desarrollo, sin facultades como las que tiene el Fondo Monetario Internacional (FMI), que cuando otorga un crédito sustancial también se convierte en un vigilante de la ortodoxia financiera del deudor. Añadido a esto, el gobierno brasileño discutió hasta el último momento el reparto de poderes del consejo del banco. Brasil siempre ha defendido que los votos de cada país debían ser proporcionales al capital aportado, mientras que Venezuela ha sostenido que cada país debe tener un voto, independientemente de lo que aporte. Aunque aún no está del todo cerrado, la tesis venezolana es la que se ha impuesto en el acta fundacional: un país, un voto. El ministro de Finanzas de Venezuela, Rodrigo Cabezas, dijo a la agencia Efe que lo que se espera es que cada país haga su aporte de acuerdo con su capacidad financiera y desarrollo relativo. En lo que calificó de ejercicio democrático inédito, Cabezas explicó que lo que diferencia el banco de otros organismos de este tipo es que todos los socios tendrán equivalente poder de voto y de veto. El ministro venezolano defendió el carácter político del consenso. "No le quita nada que sea un banco que nace de una decisión y voluntad política en el marco de un esfuerzo que vivimos por la unión latinoamericana", dijo. El gobierno del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pudo haber cedido en la distribución del poder, pero a cambio logró una condición que le interesaba mucho: que los créditos del Banco del Sur sólo pueden concederse a países suramericanos. Al parecer, la diplomacia brasileña quería evitar que prosperara la idea de Chávez de que el banco sirviese también para ayudar a otros aliados de fuera de la región, como Cuba y Nicaragua. "El banco reforzará la reducción de nuestra vulnerabilidad, ayudará a robustecer los países suramericanos, nos dará mayor autonomía financiera y nos colocará en condiciones de enfrentar mejor las crisis internacionales", afirmó a la agencia Reuters el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mántega, tras la firma del acuerdo fundacional. "Estamos apoyando un proyecto que va a beneficiar a nuestros socios comerciales y políticos, y a empresas brasileñas que actúan en esos países", dijo Mántega, que recalcó que la posición de Brasil era la de crear una institución seria, eficiente, con clasificación financiera y rentabilidad. Pero lo trascendente es su propósito de respaldar proyectos de desarrollo económico y social de los países sudamericanos al tiempo de socorrerlos, eventualmente, en caso de alguna crisis. Por eso, algunos lo comparan con una entidad de Fomento. Como todo, la iniciativa es un resultado de los tiempos. Cristaliza cuando en América Latina, como nunca antes, se hace valer la soberanía nacional, y luego del descalabro neoliberal, que terminó de poner de relieve el rol del FMI y el Banco Mundial como instrumentos hegemónicos. ¿A cuántos se les ocurriría volver hoy por sus empréstitos? Pero el Banco del Sur estará signado también por los tiempos de cooperación que corren. Resulta verdaderamente aleccionadora la manera compartida en que se piensa engrosar el fondo común —según se ha filtrado— dedicando cada país, para ello, el diez por ciento de sus reservas. Eso significa que cada quien aportará de acuerdo con sus recursos, lo que puede traducirse como la primera decisión regional que toma en cuenta las asimetrías y pide a cada quien lo que este puede. ¡Enhorabuena! Aunque faltan algunas cosas por decidir, parece un hecho. Será otro paso hacia la real independencia.

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