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Diez mil afectados, 4,500 refugiados en diez departamentos y se avecina onda tropical

Agencia ACAN–EFE. Desde Managua. | 14 de Octubre de 2007 a las 00:00
Las lluvias que por cuatro días consecutivos han azotado a Nicaragua dejan ya al menos 10.000 afectados, de los cuales 4.500 se encuentran en 36 refugios temporales en 10 de los 17 departamentos del país. El coronel Álvaro Ibarra, de la oficina de prensa del Ejército de Nicaragua, informó el domingo de que las cifras son producto de informes preliminares sobre este temporal que ha afectado mayormente al departamento de Chinandega, en el noroeste del país, fronterizo con Honduras. La fuente dijo que un helicóptero MI-17 de las Fuerzas Armadas realizó el domingo cuatro vuelos en municipios de Chinandega para rescatar a 29 personas, que se hallaban incomunicadas, y que fueron trasladadas a albergues temporales. Las precipitaciones pluviales han inundado viviendas, caminos y carreteras de diversas regiones del país, especialmente en 9 de los 13 municipios de Chinandega, y específicamente en el sector de Estero Real donde las aguas rebasaron el nivel de un puente. En este sector también se volcó un furgón, lo que añadido al problema de la carretera inundada, mantiene parcialmente paralizada la circulación de los automóviles, ya que por el puente del Estero Real sólo pueden pasar camiones del ejército, guiados por brigadas de la Defensa Civil. El presidente Daniel Ortega, al frente del Comité de Emergencia, declaró la noche del sábado alerta roja en el departamento de Chinandega, uno de los más afectados por el temporal. Una alerta amarilla se estableció para León, Carazo, y Estelí; mientras que se puso en alerta verde la capital, Granada, Matagalpa, Rivas, Nueva Segovia, Madríz y Jinotega en la región del Pacífico y norte del país. "Dispondremos de los medios necesarios para evacuar y llevar la ayuda", dijo el mandatario que sostuvo una reunión de trabajo en Chinandega con su equipo de gobierno que integra el Comité de Emergencia. El mandatario advirtió que los suelos están saturados por la enorme cantidad de agua que ha caído y pidió a la población actuar con "calma y disciplina" y atender las recomendaciones de los cuerpos de socorro en caso de que tengan que ser evacuados. "La disposición es salvar vidas, pues las casas se pueden reponer", dijo Ortega ante la resistencia de algunas personas a ser evacuadas a centros de albergue. Hasta el domingo, no hay informes de personas fallecidas o en paradero desconocido a causa del temporal que azota al país, que ha dejado caer unos 600 milímetros de agua. El coronel Ibarra informó de que la Unidad Humanitaria de Rescate del Ejército por vía terrestre, acuática y aérea continúa las labores de salvamento y rescate de afectados por el vendaval en sectores de alto riesgo como los volcanes Casita, El Chonco y el San Cristóbal. Otros informes indican que los daños en la infraestructura vial, las cosechas agrícolas, viviendas y puentes son considerables, y desde ya la población solicita ayuda al gobierno para enfrentar la emergencia. El departamento de Chinandega amaneció hoy en alerta roja, para que las autoridades adopten diversas acciones para proteger a la población y evitar pérdidas de vidas humanas. Otras nueve provincias del país se hallan en alerta verde, en un día en que las lluvias han amainado, pero que, según los pronósticos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), los aguaceros continuarán hoy y mañana. Fuentes de Ineter también señalaron que se acerca a Nicaragua la onda tropical número 36, que no se descarta produzcan mas lluvias la próxima semana, sobre todo a la hora de abandonar el territorio nacional. Imágenes difundidas por informativos de la televisión local muestran a pobladores en busca de transporte que facilitan camiones del ejército, para salir de zonas inundadas, donde los cultivos agrícolas prácticamente se han perdido. Expertos de Ineter explican que las lluvias han sido causadas por un centro de baja presión en la Península de Yucatán, que se ha mantenido estacionado enviando mucha humedad a los países centroamericanos. Agregaron que este centro de baja presión se ha mantenido estacionario porque en el norte del Golfo de México hay una alta presión o anticiclón, que es como una muralla que no permite que el centro de baja presión se mueva hacia el norte. Añadieron que de hecho existe la posibilidad de que este anticiclón empuje el centro de baja presión hacia el Golfo de Honduras, lo que sería peligroso, especialmente para Nicaragua, porque al volver sobre las aguas, toma nueva fuerza, como sucede con los huracanes. Por ahora, este centro de baja presión se ha movido un poco hacia el oeste y está sobre la Península de Yucatán y se espera que siga hacia el oeste para que se disuelva.

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