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Costa Rica detiene a nicaragüenses que querían entrar escondidos en furgones

Diario La Nación, de Costa Rica. Desde El Plomo de Pocosol, San Carlos, Costa Rica. | 14 de Octubre de 2007 a las 00:00
Como si se tratara de un traslado de piedra o de arena, 32 nicaragüenses indocumentados viajaban anteanoche hacinados en la góndola, sin techo ni medidas de seguridad, de una vagoneta. Pero no lograron su intención de quedarse en el país pues la Fuerza Pública los interceptó en esta localidad, próxima a la frontera con Nicaragua. Así, en cuestión de 24 horas, la policía detuvo a un total de 90 extranjeros, pues el jueves en la noche capturó a 58 en Zarcero, quienes viajaban en el cajón de un camión ganadero. La vagoneta descubierta el viernes en la noche era conducida por un costarricense de apellido Cordero, a quien acompañaban otros dos "coyotes" nicaragüenses de apellido García. Ellos recogieron a los indocumentados en la comunidad de Banderas para llevarlos a Sabanilla de Alajuela, donde cogerían café. El grupo, integrado por 14 adultos y 18 niños, entre ellos un bebé de dos meses, había salido la mañana del jueves del Reparto René Shic, en la periferia de Managua, informó Norberto Romero, jefe de la patrulla que efectuó el operativo. Los traficantes o "coyotes" son dos hermanos de apellido García, quienes, al igual que el costarricense Cordero, fueron ingresados al mediodía de ayer a las celdas de la delegación del Organismo de Investigación Judicial en Ciudad Quesada, mientras un juez penal resuelve su situación jurídica. La fiscal Marlen Vega pidió prisión preventiva contra los tres por violar la Ley de Migración y ordenó decomisar la vagoneta cuyo propietario no fue identificado. Condiciones precarias. Los nicaragüenses ingresaron al país por el río Pocosol, que desemboca en el San Juan, y caminaron 12 horas desde ese punto hasta Banderas, donde los esperaban los "coyotes". "Estaban dormidos en el piso de la vagoneta, enlodados, con hambre y sed", manifestó el policía Ronny Rodríguez. Nicolasa Rojas, de 45 años y madre de cinco niños, se quejaba de un fuerte dolor de cabeza y mareos a causa de su diabetes, enfermedad para la que no tiene tratamiento pues carece de recursos para pagar una consulta médica o comprar medicamentos. Martha Meza, de 30 años, implora que no la deporten: "solo pido que nos permitan trabajar aquí hasta enero del otro año pues tenemos una gran necesidad de dinero para comer. Si nos devuelven a Nicaragua, vamos a estar mucho peor". La niña Sandra Rojas Martínez, de 13 años cuenta que "vine con mi mamá y cuatro hermanos. En el camino sufrimos mucha hambre, sed y frío, pero lo peor que nos puede pasar es que nos devuelvan a Nicaragua porque nos quedamos sin un peso para vivir".

María del Carmen Martínez emigra obligada por la miseria

¿Qué la movió a emigrar? La miseria en que vivimos en el Reparto René Shic. Vine ilusionada por la posibilidad de reunir dinero para comprar bloques de concreto para colocarlos sobre láminas de zinc herrumbrado y evitar que salgan volando. ¿Por qué insisten en venir sin documentos migratorios? Si no tengo siete córdobas (¢300) para una libra de arroz en Managua, menos voy a tener para pagar los 1.000 córdobas que vale el pasaporte. ¿Cómo financió el viaje? Una señora me prestó 2.500 córdobas a un interés del 10% mensual, con la promesa de que le pagaría a mi regreso de Costa Rica. Ahora no sé cómo le voy a pagar si estoy más arruinada. ¿Cuánto le dio a los coyotes? El acuerdo era que a ellos les pagaríamos cuando comenzáramos a ganar. En Pocosol al chofer de la vagoneta le dimos ¢100.000, los otros ¢50.000 se los daríamos en Alajuela. Ahora me duele tener que volver con las manos vacías, mucho más pobre y sin dinero para pagar deudas.

Más nicas detenidos

Un grupo de 58 nicaragüenses indocumentados fue interceptado por la Policía de Zarcero el jueves pasado a las 8:15 p. m., cuando viajaban escondidos en el cajón de un camión ganadero. El grupo estaba compuesto por adultos, hombres y mujeres, así como por 15 menores de edad. Las autoridades respondieron a una llamada anónima que los alertó sobre el traslado de los ilegales e interceptó el vehículo un kilómetro después del centro de Zarcero, carretera a Naranjo. Según Guillermo Arce, de la Policía de Zarcero, los indocumentados no mostraban deterioro en su salud y no pusieron resistencia a la detención. Los nicaragüenses fueron trasladados a las oficinas de Migración en San Carlos; posteriormente se les envió a Los Chiles para después devolverlos a su natal Nicaragua. El chofer del camión, un hombre de apellido Durán, fue detenido y quedó a las órdenes del Ministerio Público. La nueva Ley de Migración, aprobada el año pasado, sanciona con una pena de dos a seis años de prisión a los responsables de transportar a personas en forma ilegal (coyotaje).

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