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¿Tiro de gracia al FMI? Brasil advierte: o cambia o crearemos otro fondo

| 20 de Octubre de 2007 a las 00:00
Los países latinoamericanos echaron el sábado un fuerte rapapolvos al FMI por dormirse en los laureles y no hacer nada para prevenir la crisis financiera, y Brasil llegó a amenazar que si el organismo no cambia, impulsará un fondo monetario regional. Las tornas han cambiado en la economía mundial. En crisis previas las chispas que provocaron las llamas en el planeta saltaron en México, Tailandia, Rusia y Brasil, pero ahora el problema ha venido del Norte, y los países latinoamericanos creen que el Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene parte de culpa. Lo dejó claro hoy el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, en un discurso muy duro en nombre de Colombia, Ecuador, Guayana, Haití, Panamá, República Dominicana, Surinam y Trinidad y Tobago, además de Brasil, ante el Comité Monetario y Financiero Internacional (IMFC, en inglés), el órgano que marca la estrategia del Fondo. Mantega dijo que el organismo multilateral no ha mostrado "ninguna inhibición para expresar opiniones y dictar políticas" para América Latina o Asia en tiempos de crisis, muchas de las cuales resultaron "equivocadas o dudosas". Sin embargo, fue "excesivamente cauteloso" en hacer recomendaciones esta vez, cuando el origen de la turbulencia está en los mercados financieros estadounidenses y europeos. "Es una situación irónica: Los países que eran la referencia de buena gestión, buenas normas y conductas en el sistema financiero son los mismos países que afrontan problemas graves de fragilidad financiera, lo que pone en riesgo la prosperidad de la economía mundial", dijo Mantega en el IMFC. En la misma línea se manifestó el ministro de economía de Argentina, Gustavo Peirano, en nombre de los países del Cono Sur de habla hispana. "El Fondo debería poner por lo menos tanto celo en evaluar las vulnerabilidades de las economías avanzadas como hace con los mercados emergentes", dijo. Como respuesta a las críticas, el FMI distribuyó a la prensa unos extractos de informes que publicó en abril de 2006 y 2007, y que citaban señales de peligro en el mercado hipotecario estadounidense, que fue el origen de la crisis que estremeció al sistema financiero internacional entre julio y septiembre. No obstante, el documento no incluye ningún consejo que el Fondo hiciera al Gobierno de Estados Unidos o a las agencias reguladoras para evitar el peligro. Lo que da alas a los países en desarrollo es que son ellos los que han salvado al planeta de una contracción económica. "El crecimiento mundial se sostiene por los países emergentes", dijo a Efe el ministro de Hacienda de Colombia, Óscar Iván Zuluaga. Mientras que el FMI redujo las previsiones para las naciones avanzadas, especialmente Estados Unidos, para los mercados emergentes las rebajas fueron mínimas y en ellos continúan entrando flujos voluminosos de capital extranjero. Los países en desarrollo reclaman que con el poder económico también debería venir la influencia política. Ahí es donde radica otro de los puntos de discordia entre América Latina y el FMI, pues la región, liderada por Brasil, exige más poder de voto en sus órganos de decisión. El organismo está inmerso en una revisión de las cuotas, que reflejan básicamente el peso económico de los países cuando la institución se fundó en 1944. No obstante, la negociación está empantanada porque las naciones en desarrollo exigen más voto de lo que los países avanzados que están sobre-representados están dispuestos a ofrecer. La nueva fórmula actualmente sobre la mesa prevé que las naciones industrializadas cedan tan sólo un 2 por ciento del poder, algo que rechazó ayer el G24, un grupo que reúne a naciones en desarrollo. Mantega incluyó hoy una amenaza en su discurso. "Los países en desarrollo, o buena parte de ellos, tomarán su propio rumbo, en caso de que se perciba que la reforma no ocurrirá o que tendremos un mero simulacro de reforma", dijo. Sus palabras llegan después de que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, recomendara a las naciones en desarrollo que creen nuevas instituciones que sustituyan al Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Una de esas instituciones está casi en andamiento. Se trata del Banco del Sur, que formarán Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela, y al que la semana pasada pidió su integración también Colombia. Brasil también tiene en mente la posibilidad de un acuerdo entre países latinoamericanos para compartir sus reservas, del mismo modo que en Asia funciona la llamada Iniciativa Chiang Mai, según dijo Mantega a la prensa. Puede que no fuera el tiro de gracia del FMI, pero una iniciativa de ese porte reduciría aún más la importancia de la institución.

Aumentarán el peso de los países en desarrollo en el FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) se pronunció el sábado por incrementar el peso de los países en desarrollo, aumentando el número de votos que corresponda a cada país, en el marco de la reforma de la organización fundada en 1944. La reforma, que incluye un aumento del 10% de las cuotas parte, "permitiría reforzar la representación de economías dinámicas, en su mayoría de países emergentes, cuyo peso y papel en la economía mundial ha crecido", señaló el Comité Financiero y Monetario Internacional (CFMI), en un comunicado publicado en Washington al cabo de su reunión de otoño. El comité afirmó que la reforma del FMI "debe mejorar la representación de las economías dinámicas, muchas de las cuales son los mercados emergentes, cuyo peso y papel en la economía mundial ha aumentado". Estos países deben tener su número de votos aumentado, expresó el CFMI, en cuyo comunicado añadió que "la voz y la representación" de los países pobres también se verán fortalecidos. "En abril se habrá llegado a una conclusión" definitiva para la revisión de la fórmula de las cuotas parte, aseguró el presidente del CFMI, Tommaso Padoa-Schioppa, en una conferencia de prensa. Padoa-Schioppa precisó que "no habrá cambio de calendario"; según él, siempre se entendió que para formalizar un acuerdo en abril, es preciso que quede concluido antes de fin de año. Durante la mañana, el ministro de Finanzas de Nigeria Shamsuddeen Usman, había expresado, en nombre de otros diecinueve países africanos, que los países africanos estan subrrepresentados en el personal de la organización. "Consideramos que la situación actual, en la que los africanos cuentan con sólo 5,6% del personal del Fondo, contra una proporción recomendada de 8%, es inaceptable", dijo. Usman pidió medidas para aumentar la representación africana en todos los niveles, pero especialmente en el cargo de subdirector gerente para Africa. La duplicación del voto "de base" -que se acordó independientemente del monto del capital aportado por un país- le permitiría reforzar un poco la voz de los países pobres en el seno de la institución. Para Padoa-Schioppa, los avances alcanzados en la reunión son tales que deberían permitir llegar a un acuerdo sobre la reforma de las cuotas del Fondo en su próxima reunión, en abril. Para determinar el peso que deberán tener los países emergentes en el seno de las estructuras de dirección del FMI, el CFMI sostiene la propuesta de tomar en cuenta el Producto Interno Bruto (PIB) como "la variable más importante". Pero el PIB recalculado en función de las paridades de poder de compra "también debería desempeñar un papel", precisó el comunicado. Para Padoa-Schioppa, la propuesta de aumentar las cuotas partes en un 10% constituye "un enorme aumento" con relación al 2% que se proponía hasta ahora. A lo largo de sus 63 años de historia, el FMI recurrió a cinco fórmulas matemáticas diferentes para calcular la representación de sus estados miembros, que actualmente son 185. Otra novedad importante con relación a las posturas tradicionales del FMI la expresó el sábado en Washington el director del Fondo para las Américas, Anoop Singh, al declarar que no se oponía a las nacionalizaciones de empresas privadas del sector energético en América Latina, aunque subrayó la importancia de inversiones públicas o privadas para aumentar la productividad en esa área. "En cuanto a saber de dónde viene el dinero, si es público o privado, no somos ideológicos. Esto cambia según el país", respondió Singh al ser consultado por la prensa sobre si las recientes nacionalizaciones en Venezuela y Bolivia preocupaban al FMI. "No somos ideológicos en nuestro enfoque de las inversiones, porque hemos visto claramente que diferentes modelos funcionan en diferentes partes del mundo", precisó el responsable del FMI.

El mundo al revés en la reuniones del FMI y el Banco Mundial

Por Teresa Bouza, agencia EFE Los países emergentes están acostumbrados a que el FMI les diga lo que tienen que hacer para alcanzar la deseada meta de la prosperidad, pero este año han decidido ser ellos los que dan consejos al organismo multilateral. Y en opinión del ex presidente del Banco Mundial (BM), James Wolfensohn (1995-2005), el Fondo Monetario Internacional (FMI) haría bien en escucharlos. Wolfensohn recordó, en un foro financiero que tuvo lugar en Hong Kong a finales de septiembre, que el mundo en desarrollo, que ahora representa un 10 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, aumentará su peso hasta el 65 por ciento para el año 2050. Advirtió que las naciones ricas no están preparadas para ese "cambio tectónico" que se avecina y que creará un nuevo centro económico de gravedad en torno a China e India. Puede que, animados por esas proyecciones y por el hecho de que esta vez no han tenido nada que ver con las actuales turbulencias financieras, los responsables de los países emergentes hayan decidido adoptar un tono desafiante ante el orden establecido. Los ejemplos se suceden desde distintas partes del planeta y hasta en la propia sede del FMI, donde este fin de semana se celebra la Asamblea Anual conjunta del organismo y su institución hermana, el Banco Mundial. Sirva como ejemplo el comunicado emitido el viernes por el G-24, que agrupa a países africanos, asiáticos y latinoamericanos, en el que se acusa al Fondo de fracasar en su cometido de impulsar la estabilidad global. Los ministros del G-24 hicieron alusión a la reciente crisis en el sector de hipotecas de alto riesgo estadounidense que, dijeron, pudo haberse prevenido si el FMI analizara con tanto celo a los países ricos como a los pobres. Las ondas expansivas de ese fenómeno forzaron al Fondo a rebajar esta semana al 4,8 por ciento su proyección de crecimiento global para el 2008, frente al 5,2 previsto anteriormente. "Hacemos hincapié en la necesidad de que el FMI mejore su vigilancia de las economías avanzadas, al poner tanto énfasis en evaluar sus debilidades como las de las naciones emergentes", señalaron los integrantes del G-24. El grupo calificó también de "inaceptable y decepcionante" la propuesta para dar más voz a las naciones en desarrollo en el FMI, que aumentaría su peso en solo el dos por ciento. La actual distribución de poder en la institución refleja la estructura existente en el mundo en 1944, cuando se crearon el FMI y el Banco Mundial. Puede que la frustración por la lentitud de la reforma explique el que el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, pidiera esta semana a las naciones en desarrollo que creen nuevas instituciones globales que sustituyan al BM y el Fondo. "No hay lugar para los países en desarrollo" en el BM y el FMI, dijo Lula durante su visita a África. Algunas naciones latinoamericanas, entre ellas Brasil, han decidido tomar la sartén por el mango con la creación de un banco de desarrollo regional, el Banco del Sur, que podría empezar a operar en los próximos meses. El presidente colombiano, Álvaro Uribe, pidió la semana pasada a los siete socios fundacionales (Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela) que su país sea admitido en esta nueva entidad multilateral regional. Uribe insistió, no obstante, en que el eventual ingreso de su país en el organismo no es un rechazo al Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el FMI. El mandatario venezolano, Hugo Chávez, ha presentado el proyecto como un contrapeso a la influencia de EE.UU. y los organismos multilaterales con sede en Washington, así como un instrumento para que la región asuma las riendas de su destino económico. Voces menos radicales que las de Chávez, como la del premio Nobel de Economía y ex economista jefe del BM, Joseph Stiglitz, creen que la nueva entidad tiene el potencial de alzarse como una voz alternativa a la de las grandes instituciones multilaterales. Con semejante revuelo entre los países emergentes, el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, cree que el FMI tiene solo dos opciones: renovarse o morir.

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