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Más de un 1,3 millones no tienen recursos para comprar su comida en... ¡New York!

Agencia EFE. Desde New York. | 20 de Octubre de 2007 a las 00:00
El número de residentes en Nueva York, que trabajan y tienen alto nivel de educación, pero que dependen de los comedores gratuitos ha aumentado, según un nuevo estudio sobre la situación alimentaria de la Gran Manzana. El Banco de Comidas de Nueva York, que distribuye comida a organizaciones e iglesias que cuentan con comedores populares en los cinco condados o distribuyen la comida para que la familia la prepare en su hogar, ha informado de que 1,3 millón de neoyorquinos dependen de este servicio en algún momento en el año, un alza de un 24% con respecto a 2004. La cifra incluye a 397.000 niños, lo que reflejó un incremento con respecto a 2004 cuando 269.000 menores dependían de estos alimentos. En adultos de 18 a 64 años el número se elevó de 599.000 en 2004 a 730.000 para 2007 y en ancianos hubo una leve reducción de 155.000 a 154.000. Un 84% de los participantes es ciudadano estadounidense y el 64% de éstos nació en este país. El ingreso del 92% de los familias que acude a los programas es por debajo de los 25.000 al año; para el 59% de éstos es menos de 10.000 mientras que el 29% recibe menos de 5.000 dólares. El estudio destaca que estos hallazgos no sorprenden ya que recientes datos del Censo demuestran que aproximadamente 1,5 millón de neoyorquinos -de 8,2 millones de habitantes en la ciudad- viven bajo niveles de pobreza, que el gobierno federal estableció para una familia de cuatro miembros en 20.650 dólares para 2007. El 21% de los que participan de los programas de alimentos trabaja (19% en 2004) y de éstos un 57% lo hace a tiempo completo, un incremento del 73% en los últimos tres años. De los 1,3 millón que asisten a los programas de alimentos, disponibles en los cinco condados, al menos un 24% ha acudido a alguna universidad y algunos han concluido sus estudios. Similar a los hallazgos de 2004, el mayor número de los que se benefician de los programas de alimentos -el 79%- vive en hogares alquilados, 11% son vagabundos y un siete% es dueño de su hogar. El reporte del Banco de Alimentos destaca que la falta de vivienda a bajo coste para familias sin recursos es un factor principal que contribuye al incremento del hambre en la ciudad. Señala que quienes acuden a los comedores populares dedican en promedio el 59% de sus ingresos mensuales a pagar alquiler y los dueños de propiedad alrededor del 68% para la hipoteca. El estudio identifica la ausencia de vivienda a bajo coste y recortes del gobierno para diversos programas de alimentarios entre las causas primordiales para el alza en el número de neoyorquinos que depende de los comedores populares o de la ración de alimentos que les suplen para cocinar en su hogar.

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