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México y Centroamérica podrán analizar sus ecosistemas por satélite

Agencia AFP. Desde Chetumal, México. | 24 de Octubre de 2007 a las 00:00
Una antena satelital proporcionada por Alemania y situada en la Península mexicana de Yucatán permitirá en breve a científicos y a los gobiernos de México y Centroamérica monitorear sus ecosistemas y demás condiciones medioambientales de sus territorios. El enorme disco, ubicado en Chetumal, la capital del estado de Quintana Roo (este), permitirá observar variaciones en la vegetación, detectar con rapidez incendios en áreas remotas o analizar las corrientes oceánicas y la temperatura de la superficie marina. La antena, que aún no funciona a pleno, tiene un radio de cobertura que abarca prácticamente todo México, Centroamérica y el norte de Colombia. Su utilidad se extiende a funciones sociales como ocurrió recientemente con una comunidad indígena del estado mexicano de Chiapas (sureste). Esta comunidad abandonó el terreno que ocupaba porque ya no era tan productivo e invadió un área protegida en la reserva de los Montes Azules pero, gracias a la antena de monitoreo ambiental, la Comisión Nacional de Áreas Protegidas pudo detectarlo y asesorar a los campesinos para mejorar sus prácticas de cultivo en lugar de trasladarse. "Si esto no se hubiera hecho de manera prácticamente inmediata, se hubiera generado un nuevo asentamiento humano irregular sin ningún tipo de servicio público ni de oportunidad de desarrollo. Lo que nos permite este tipo de sistemas es llegar de una manera muy pronta", se congratula el titular de la comisión, Ernesto Enkerlin. Esta es sólo una de las aplicaciones del nuevo instrumento, que pronto estará a disposición de cualquier científico e institución de México y Centroamérica. Sus responsables esperan que en diciembre esté funcionando a pleno y que en el primer trimestre del próximo año esté conectada de los tres satélites actuales a seis. Las imágenes son enviadas en tiempo real por los satélites a la instalación de Chetumal, donde los técnicos supervisan e interpretan la información recibida. La antena entró en fase preoperativa hace mes y medio y los científicos mexicanos ya han empezado a buscarle variadas utilidades. Por ejemplo hicieron una cartografía de los manglares del país que les permitió establecer con una precisión imposible hasta ahora que éstos ocupaban 655.000 hectáreas. A partir de ahora se podrán hacer actualizaciones periódicas y analizar la evolución, y lo mismo con otros ecosistemas, como la selva y los bosques montañosos. "La cuestión que nosotros entendemos más es la de la vegetación: monitorear los ecosistemas para ver cuestiones de deforestación, degradación o hacer valoraciones después de eventos extremos meteorológicos, como huracanes", explica Raúl Jiménez, director general de Bioinformática de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio). Fue esta institución la que comenzó a poner en marcha el proyecto cuando hace cuatro años la Agencia Aeroespacial Alemana les contactó para saber si a México le interesaba albergar la antena. Con un costo de unos dos millones de euros, la antena fue financiada exclusivamente por Alemania, interesada en la colaboración científico-técnica con México y en ampliar sus conocimientos sobre sistemas tropicales. México, a su vez, construyó el pequeño edificio de dos plantas que la acoge y la opera. Sin embargo, Jiménez asegura que los datos que proporciona serán compartidos con científicos centroamericanos, algunos de los cuales ya han participado en talleres en Chetumal para conocer la antena y analizar posibles usos.

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