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Religiosos piden una iglesia inclusiva y más santa

Managua. Radio La Primerísima | 19 de Junio de 2019 a las 09:22
Religiosos piden una iglesia inclusiva y más santa
Rafel y Tomás Valdez de las Comunidades Eclesiales de Base

Los miembros de las Comunidades Eclesiales de Base demandan una Iglesia Católica más santa y lamentan las ideas que se promulgan y prácticas que se realizan que no están de acuerdo a la Buena Nueva de Jesús.

A través de un pronunciamiento expresan que no están presentando una carta al niño Dios, sino un mínimo de cualidades que son esenciales a la esencia del cristianismo y de su iglesia.

Durante un retiro espiritual realizado a finales de mayo, fue abordado el tema "la Iglesia que queremos y en la que creemos", donde hubo una serie de reflexiones, plasmadas en un pronunciamiento.  

Pronunciamiento

La Iglesia que queremos y en la que creemos

A finales del mes de mayo del presente, nos reuníamos las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) de la que fue la Parroquia San Pablo Apóstol de Managua, para hacer uno de los Retiros Espirituales que cada año hacemos. Elegimos como tema “La Iglesia que queremos y en la que sí creemos” Lo que sigue es el producto de la reflexión llevada a cabo en este encuentro que queremos compartirlo con otras personas y sectores que se sientan interesados en el tema.

Desde un inicio queremos dejar claro que, al escribir ante la opinión pública estas ideas, no nos mueve ningún tipo de despecho o resentimiento, mucho menos rencor u odio. Tampoco, porque creamos ser mejores cristianos que otros. Nos sentimos parte y miembros de esta Iglesia católica del siglo XXI y nos mueve el amor a esta Iglesia. No somos ni teólogos, ni sacerdotes ordenados, ni tenemos pretensiones de poder de ningún tipo y por eso hablamos con la “libertad de los hijos de Dios” como dijo el apóstol Pablo.

Nos duele cuando escuchamos ideas y vemos posiciones y prácticas de la Iglesia que no están de acuerdo a la Buena Nueva de Jesús. Por eso, queremos una Iglesia que, parafraseando a San Agustín, sea más santa que prostituta. Hacemos nuestras las palabras del teólogo brasileño Fray Beto que dice: “La Iglesia tiene un lado muy malo y feo y un lado muy santo y evangélico. Yo me siento en la Iglesia como me siento en mi familia. Con unos tengo más amistad, con otros menos. Así es la Iglesia; y tengo amor a esta Iglesia. Si tú la quieres cambiar tienes que estar dentro, no puedes estar fuera de la Iglesia que quiere el Papa Francisco”

No presentamos una carta al Niño Dios, sino un mínimo de cualidades que son esenciales a la esencia del cristianismo y de su Iglesia. 

La Iglesia que queremos y en la que creemos. Aunque suene a una frase trillada, La tarea más urgente de la Iglesia hoy día es volver a Jesús. El no enseñó doctrinas religiosas. Jesús anuncia un hecho: ha llegado el Reino de Dios, “venga a nosotros tu Reino”

1.         La Iglesia Pueblo de Dios.  Sin duda alguna, el aporte de mayor importancia del Concilio Vaticano II fue decir que la Iglesia es el Pueblo de Dios (Constitución dogmática sobre la Iglesia, Luz de las Gentes, Capítulo2 con ello superó siglos de la eclesiología constantiniana y doctrinaria elaboradas en los Concilios de Trento y Vaticano Primero. “Su definición básica es “Pueblo de Dios” afirmó enfáticamente. Por eso, antes que jerárquica, la Iglesia es una comunidad de discípulos y discípulas seguidores de Jesús, de ahí el rol protagónico que deben tener los laicos para no ser solo meros obedientes y oyentes. El Papa Francisco ha puesto el dedo en la llaga al afirmar que el clericalismo es un flagelo y terreno fértil para muchas abominaciones dentro de la Iglesia. Clericalismo significa la concentración de todo el poder sagrado en el clero por encima de los laicos, desvirtuando así el bello concepto de la Iglesia Pueblo de Dios, donde todos somos igualmente sacerdotes, aunque con funciones diferentes. Es imperativo, por tanto, retomar la senda del Concilio Vaticano II.

2.         Iglesia de los pobres.  Jesús nació y vivió pobre. Anduvo y defendió a los últimos de la Galilea de su tiempo: gente oprimida y desposeída, vagabundos sin techo, jornaleros, mendigos, mujeres y también mujeres prostitutas, niños, enfermos... “recorría toda Galilea proclamando la Buena Noticia del reino curando toda enfermedad y dolencia en el pueblo” (Lucas 6, 18). Fue el defensor de los más últimos y amigo de pecadores: delincuentes, cobradores de impuestos (Lucas 19-11), usureros, a quienes mostraba perdón inmerecido.  Jesús no pone nada por encima de los pobres. Lo que a Él le preocupaba es la vida y el sufrimiento de los pobres, no el pecado “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Juan 10,10) Jesús cambió muchos de los dogmas de la religión de Moisés y del Antiguo Testamento. Así fue Jesús y, si los cristianos que somos sus seguidores, tenemos que aprender a vivir con un corazón sensible como el suyo.

Unos días antes de que finalizara el Concilio Vaticano en 1965, 45 obispos, con Dom Hélder Cámara a la cabeza, llegaron a la catacumba de Santa Domitila en Roma para celebrar allí la Eucaristía; al finalizarla, firmaron el llamado “Pacto de las Catacumbas” que era un compromiso personal de la forma de vivir en sus diócesis el sueño de Jesús y los acuerdos del Concilio. Uno de sus compromisos fue: “Renunciamos para siembre a la apariencia y a la realidad de la riqueza, especialmente en el vestir y en símbolo de metales preciosos” (Marcos 6,9; Hechos de los Apóstoles 3,6). Igualmente, tres días después de haber sido electo Papa Francisco I les dijo a los representantes de los medios internacionales de comunicación: “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre, para los pobres!” Se lo dijo en clave de deseo, evidentemente porque él veía que en la mayoría de los obispados no era esa la realidad. 

Para nosotros, el que la Iglesia sea pobre no es una frase retórica, sino un compromiso grupal y personal para luchar por cualquier sistema socio político que promueva la igualdad y la justicia y no uno que, por su misma naturaleza, crea riquezas para una minoría y pobreza, miseria y exclusión para la inmensa mayoría, como lo dijo el Papa Juan Pablo II al acuñar su famosa expresión  “ capitalismo salvaje” y a cada rato lo denuncia el Papa Francisco, cuando se refiere al “imperialismo del dinero” y a la “idolatría del mercado”, doctrinas que defienden todos los días sin la menor rubor y vergüenza muchos de los que se llaman “demócratas “ y condenan todo lo que huela a socialismo.

Debemos reconocerlo, la gran mayoría de las veces las autoridades jerárquicas de nuestra Iglesia Católica, incluidas las de la Iglesia católica de Nicaragua, se han puesto a favor de las clases dominantes y de los gobiernos que las representan y han condenado gobiernos que luchan por un sistema nuevo. Al igual que otros cristianos “de izquierda” nosotros creemos que, a pesar de los errores históricos, no hay futuro para la humanidad fuera del socialismo, en cuanto proyecto para compartir los recursos de nuestra madre naturaleza. 

Por tanto, queremos una Iglesia que tenga como meta la defensa de la dignidad de los últimos de nuestra sociedad.

3.         Iglesia compasiva.  Es ésta otra de las características esenciales e irrenunciables de la misión y de la conducta de la Iglesia.  Jesús nos comunicó, a través de maravillosas parábolas, su experiencia de Dios: Compasivo y misericordioso; por eso nos mandó “sean misericordiosos como Dios es misericordioso” (Lucas, 6, 36; Mateo 5, 48). Si los hombres y mujeres vivimos del perdón y la misericordia de Dios ¿no habrá que introducir un nuevo orden de cosas en la Iglesia donde la compasión sea un principio de acción y no una excepción? 

4.         Iglesia inclusiva. Queremos una Iglesia que acoja a todos y no discriminar a nadie, comenzando por las mujeres. En una Iglesia inclusiva todos somos iguales (Carta de San Pablo a los Gálatas 3, 28) por tanto, las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres y ejercer las mismas tareas. No se encuentra en los Evangelios ninguna razón por la cual la Iglesia siga discriminando a las mujeres. Jesús no lo hizo. El que lee los Evangelios, encuentra los nombres de las mujeres que estaban integradas en el grupo de Jesús; las primeras apóstalas son mujeres (Lucas 8, 1-4); las primeras apóstalas son mujeres: la samaritana fue anunciar que había encontrado al Mesías en pozo de Jacob, Fueron especialmente mujeres las que le acamparon camino del Calvario (Lucas, 23-27-29); las mujeres discípulas fueron las primeras testigos de su resurrección (Lucas 24, 1—9);  Magdalena  fue a anunciar a los apóstoles, que estaban con miedo después de la muerte de Jesús, que Él  estaba vivo. Entonces no hay motivo para justificar un machismo absolutamente injustificable; por eso no queremos iglesia jerarquía y machista

También, queremos una iglesia que sea inclusiva y respetuosa de la diversidad sexual, que respete a los homosexuales, lesbianas, etc., como lo hace el Papa Francisco; queremos una iglesia jerárquica que sea conciliadora y que no nos eche a pelear a los unos contra los otros.

5.         Iglesia evangelizadora. Todos lo sabemos: La Iglesia debe ser por esencia misionera y testigo de Jesús (Lucas 24, 48) El centro de su predicación debe ser Jesús y su Reino o Buena Nueva; en otras palabras, Cristo céntrica. Con el correr del tiempo se le han ido adhiriendo muchas cosas, normas, ritos, devociones, procesiones, etc., que no tienen mucho de Evangelio. ¡Alguien ha dicho “! pobre catolicismo que no ha llegado nunca a ser cristiano!”. Quitándose la dosis de exageración que pueda tener la frase, debemos admitir que no deja de tener cierta verdad. Con el debido respeto, muchas veces nuestras parroquias parecen ser más fábricas de sacramentos y de ritos que lugares sagrados donde se evangeliza y en donde se reúnen los fieles para celebrar la Cena del Señor (Hechos de los Apóstoles, 2, 42-47)

La predicación de la Iglesia debe ser creíble para los hombres y mujeres del Siglo XXI. Tenemos que evangelizar sobre la roca que es Jesús para que la fe del fiel sea sólida y no titubee ante el menor contratiempo; por eso, entre otras razones, la Iglesia católica decrece día a día. Debemos ser Iglesia que salga al encuentro y no que se quede en el templo, como lo ha dicho el Papa Francisco.

6.         Iglesia democrática. No existen argumentos bíblicos ni teológicos que afirmen que en la Iglesia no haya democracia; sin embargo, ella es en muchos casos una institución autoritaria, patriarcal, machista y jerarquizada.  Si no empieza por casa, la Jerarquía no tiene la calidad ética de denunciar la falta de democracia de afuera. 

Entonces, la pregunta que nos hacemos, como se la hacen otros muchos cristianos de base, es: ¿Cómo podemos avanzar en la democratización de la Iglesia Católica?  Nuestras respuestas son:

•          Manifestar, con libertad y sin temor a la Jerarquía en virtud del derecho y el deber que tenemos como cristianos, nuestra “opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia” (Derecho Canónico, 212.3)

•          Que la Jerarquía ponga fin al encubrimiento de abuso sexual en su interior, reconociendo su responsabilidad públicamente frente a las víctimas y modificando los mecanismos internos que posibilitan estas prácticas criminales. La iglesia católica enfrenta hoy una profunda crisis de credibilidad ante la sociedad, por eso, entre otras razones, decrece aceleradamente en número de fieles.

•          Que la iglesia reconozca a mujeres y hombres como iguales en dignidad y que erradique la discriminación de la que aquellas son objeto dentro de la institución eclesial.

•          Que reconozca la autonomía de las iglesias para organizarse y elegir a sus pastores.

•          Que se reforme el celibato obligatorio, haciéndolo opcional y se abra al interior de la iglesia un amplio debate sobre el sacerdocio de las mujeres, que permita avanzar en la superación de la discriminación que viven en la vida de las iglesias.

•          Que deje de atacarse la libertad de pensamiento y de reflexión teológica en la iglesia.

Donde predomina el poder no puede haber amor ni ternura; por eso el Papa Francisco no se cansa de predicar “la ternura y el encuentro afectuoso”. 

7.         Iglesia ecológica integral.  El 13 de agosto del 2017 fue el día de la Sobrecarga de la Tierra; este día se constató la superación de la biocapacidad de la tierra para atender las necesidades humanas, pues ya necesitamos 1.6 planetas para satisfacerlas y esta proporción seguirá dramáticamente aumentando; esto demuestra que nuestro estilo de vida es insostenible. Por tanto, tenemos que cambiar nuestra manera de ver la naturaleza como un ser con interconexión total, incluida la especie humana. “Solo dejaremos de destruir la naturaleza y de autodestruirnos, cuando adoptemos una nueva visión que nos haga consientes de la dimensión sagrada de la naturaleza “(Asociación de teólogos del Tercer Mundo (Yacarta, Indonesia, 2013). La Conferencia de la ONU sobre el cambio climático nos ha advertido, de la imperativa necesidad de no superar el crecimiento de 2 grados en este siglo. Nos lo ha dicho el Papa Francisco en este texto revolucionario que la encíclica “Laudato SI” ¡Despertemos, Humanidad, ¡ya no hay tiempo! nos lo ha gritado con su vida y su muerte la mártir hondureña Berta Cáceres.

¿Por qué, entonces, la iglesia calla? ¿Por qué, si el Papa Francisco no se cansa de repetirlo, la Iglesia Católica no hace de este dramático asunto un tema central de su predicación y de su evangelización?  Raras veces escuchamos a los sacerdotes y obispos nicaragüenses predicar a sus fieles de ello.  Por ser sagrada nuestra madre Naturaleza, debe ser objeto no solo de cuido y atención, sino también de devoción y veneración por parte de todos los seres humanos y, especialmente, por las religiones y sus iglesias. Nos preguntamos: ¿por qué no hacer ecumenismo y causa común teniendo como centro el cuido y la protección de la naturaleza? Está demostrado que los dogmas y las ideas doctrinarias no abonan al ecumenismo; pero sí lo pueden hacer realidades tangibles de las que depende la supervivencia de nuestra Casa Común y con ello de la especie humana. 

“Yo tengo un sueño” clamaba Martin Luther King, También nosotros, y otros miles de mujeres y hombres honestos soñamos con que otro mundo es posible, otro Cristianismo y otra Iglesia son posibles. Las utopías no se alcanzan nunca, pero sí las podemos hacer más cercanas cada día. 

 

CEB de la Asamblea “Gaspar García Laviana

Comunidad Eclesial de Base Oscar Arnulfo Romero (Colonia Primero de Mayo)

Comunidad Eclesial de Base Buena Nueva (Barrio Enrique Gutiérrez)

Comunidad Eclesial de Base Adolfo Reyes (Barrio del mismo nombre)

Comunidades Cristianas de Rivas, Departamento de Rivas,

Comunidad Cristiana de Tola, Departamento de Rivas,

Comunidad Cristiana de San Juan del Sur, Departamento de Rivas

Comunidades Cristiana Casa Regional, Estelí

Comunidad Cristiana “El Despertar”, Estelí, Depto. De Estelí

Centro de Educación y Promoción Agraria (CEPA) Matagalpa

Comunidades Cristianas de Nueva Segovia

Comunidades Cristianas del Depto. de Madriz

Comunidades Cristianas de La Trinidad, Depto. de Estelí

Pueblo Indígena – Matagalpa. Unidos Por la Causa de los Pobres

CEB de Monimbó, Masaya

Colectivo Mística y Revolución

Comunidad Eclesial de Base San Pablo Apóstol (Colonia 14 de Septiembre)

En el 53 aniversario de las CEB de la ex Parroquia San Pablo Apóstol

Managua, 18 de junio, 2019.


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