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¿Comenzó la recuperación en EU? Por Martin Feldstein

Cambridge. Colaboración de Adolfo Acevedo. | 3 de Junio de 2009 a las 00:00
Aunque la economía americana sigue deteriorándose, ya no reduce tan rápidamente como a comienzos de año o en las semanas posteriores al desplome de Lehman Brothers en septiembre de 2008. A ese respecto, resulta razonable decir que probablemente lo peor de la recesión ya haya quedado atrás. Pero mi interpretación de los datos disponibles no coincide con la de quienes afirman que, en realidad, la economía está mejorando y que probablemente comience en los próximos meses una recuperación cíclica sostenida. Aunque el plan de estímulo de reducciones de impuestos y mayores desembolsos estatales aplicado al comienzo de este año dará un impulso temporal al crecimiento, no es probable que veamos el comienzo de una mejora sostenida hasta el año próximo, como muy pronto. Los optimistas respaldan sus afirmaciones sobre una pronta recuperación señalando diversos datos estadísticos. Observan que está aumentando la actividad de la construcción, los precios de las viviendas están bajando más despacio, la renta personal disponible aumentó en el primer trimestre, el gasto de los consumidores está aumentando y el mercado laboral está mejorando. Pero, si se examinan detenidamente esos datos, resultan menos tranquilizadores. En todos los casos, los detalles no respaldan lo que los titulares parecen indicar. Si bien el gasto total en construcción aumentó recientemente en un mínimo 0,3 por ciento (menos que el margen de error), el gasto privado en construcción disminuyó en realidad y la construcción residencial se redujo en un más significativo 4 por ciento. Asimismo, los precios de las viviendas se redujeron a una tasa muy rápida de 18,7 por ciento en el período de doce meses hasta marzo, lo que no es significativamente menor que la reducción del 19 por ciento en los dos meses hasta febrero, y la bajada mensual más reciente correspondió a una tasa anual de más de 25 por ciento. Además, la renta personal disponible aumentó en el primer trimestre sólo porque hubo un gran aumento de las reducciones fiscales y los pagos estatales de pensiones. En cambio, los salarios, los ingresos de los trabajadores por cuenta propia, los dividendos y los intereses disminuyeron. La anomalía del aumento del consumo propulsado sólo por reducciones fiscales y pagos de prestaciones sociales concluyó en marzo, mes en el que el gasto de los consumidores se redujo a consecuencia de una reducción del empleo y la disminución de los ingresos de los trabajadores, confirmado por un descenso en las ventas al por menor en abril. Por último, el empleo sigue contrayéndose rápidamente. Aunque el ritmo de su reducción se aminoró entre marzo y abril, la mitad de esa mejora fue consecuencia de un aumento del empleo estatal, debido a la contratación de una sola vez de 60.000 empleados eventuales encargados de realizar el censo de 2010. Pero, aunque las noticias recientes no son tan alentadoras como algunos han afirmado, espero que en los próximos meses veamos algunas mejoras reales que reduzcan la tasa de deterioro económico global o haya incluso un aumento temporal de la tasa de crecimiento del PIB, gracias a las medidas de estímulo fiscal aplicadas por el gobierno de Obama. El plan de estímulo añadirá unos 60.000 millones de dólares al PIB global durante los meses de abril, mayo y junio, es decir, el 1,5 por ciento, aproximadamente, del producto trimestral, pero, cuando al final de este verano se conozcan las cifras del PIB correspondientes al segundo trimestre, los estadísticos gubernamentales anualizarán el aumento del 1,5 por ciento y añadirán el 6 por ciento al calcular la tasa de crecimiento anual. Si la actividad económica, aparte del plan de estímulo, sigue deteriorándose a casi la tasa anual del 6 por ciento registrada en los dos últimos trimestres, el impulso temporal debido al plan de estímulo bastará para hacer que el cambio del PIB esté cercano a cero o incluso sea positivo. Pero el dato principal que se debe tener presente es que el efecto de estímulo es un aumento de una vez en el nivel de actividad, no un cambio continuo en la tasa de crecimiento. Si bien el aumento de una vez figurará en las estadísticas oficiales como un aumento temporal de la tasa de crecimiento, no hay nada que pueda hacer que la mayor tasa de crecimiento continúe en los trimestres siguientes. De modo que, a final de año, habrá un nivel de PIB ligeramente mejor, pero es probable que la tasa de crecimiento del PIB regrese a la zona de cifras negativas. El efecto positivo del plan de estímulo no es, sencillamente, lo bastante importante para compensar las repercusiones negativas de una riqueza de los hogares espectacularmente menor, descensos de la construcción residencial, un mal funcionamiento del sistema bancario, que no aumenta la creación de crédito, y la espiral descendente de los precios de las viviendas. El gobierno de Obama ha formulado políticas encaminadas a contrarrestar esos efectos negativos, pero, a mi juicio, no son suficientes para dar la vuelta a la economía y producir una recuperación sostenida. Ahora bien, esas políticas son todavía procesos en marcha. Si se fortalecen en los próximos meses -aumentando la demanda, reparando el sistema bancario y parando la bajada de los precios de las viviendas-, podemos abrigar la esperanza de que en 2010 comience una recuperación sostenida. Si no, seguiremos teniendo que esperar y abrigar esperanzas.

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