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Resistencia: CIDH no documentó a otros desaparecidos, golpeados, violadas, etc.

Tegucigalpa. Acan-efe. | 22 de Agosto de 2009 a las 00:00
Los seguidores del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, no están satisfechos con el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre las violaciones a esas garantías desde que se desató la actual crisis política del país centroamericano, el 28 de junio pasado. Así lo indicó este sábado a Acan-Efe el dirigente de un sector de los maestros Sergio Rivera, uno de los líderes del movimiento de resistencia popular que exige la restitución de Zelaya en el poder. Según Rivera, la CIDH hizo su trabajo muy rápido y por eso "se quedaron miles de casos de violaciones a los derechos humanos sin documentar". "Hizo falta documentar violaciones a los derechos de locomoción y a la integridad de muchas personas, entre otras, lo mismo que cuatro casos de desaparecidos en el sector de Alauca", departamento oriental de El Paraíso, fronterizo con Nicaragua, acotó Rivera. Agregó que hay cuatro personas desaparecidas entre Alauca y el punto fronterizo de Las Manos, por donde Zelaya intentó ingresar a Honduras el 26 de julio pasado, de lo que desistió por la orden de captura que pende en su contra y la advertencia de que si cruzaba a su país sería capturado. Rivera dijo que el movimiento de resistencia popular analizará hoy en una asamblea el informe de la CIDH, y que darán una respuesta al documento que presentó anoche en Tegucigalpa la Comisión, que depende de la Organización de Estados Americanos (OEA). "No estamos satisfechos con el informe, falta indagar más, recabar más información, hay que dedicarle más tiempo a ese trabajo porque se trata de vidas humanas", subrayó Rivera. También indicó que el movimiento popular deposita "pocas expectativas" en la llegada al país, el próximo lunes, de una misión de cancilleres de la OEA, en un segundo intento para restituir a Zelaya en el poder en el marco del Acuerdo de San José, que impulsa el presidente de Costa Rica, Óscar Arias. "No hay muchas expectativas de que se abra algún camino con la OEA, porque no vemos ninguna actitud de los golpistas de querer buscar una solución política negociada a la crisis que vive el país", enfatizó Rivera. El eventual regreso de Zelaya bajo el paraguas del Acuerdo de San José supondría que el gobernante depuesto estaría condicionado y que no podría celebrar la consulta popular que promovía, antes del golpe de Estado, para reformar la Constitución. Al respecto, Rivera expresó que no van a "renunciar al derecho a una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución", y que "ese derecho no lo puede negociar Manuel Zelaya" en su nombre. "El tema de la Constituyente ya no es de Manuel Zelaya, sino que ahora le pertenece al pueblo, a la gente que está en la calles, que debe ser tomada en cuenta", subrayó. Rivera dijo que "la batalla en Honduras" para el retorno al orden constitucional no se ganará con lo que haga la comunidad internacional, sino "con la lucha que hagamos adentro". El dirigente considera que las acciones de la comunidad internacional "no han sido contundentes" y que por eso Zelaya no ha sido restituido en el poder. "Aquí están todos esperanzados en que sean los Estados Unidos los que hagan algo más para que regrese Zelaya, lo que nos parece incorrecto, porque ellos tienen doble moral", apuntó. Agregó que ahora están surgiendo denuncias que dicen que los Estados Unidos conocían los planes golpistas contra Zelaya con antelación, "pero luego aparecen condenando el mismo. No basta con una condena, hay que restablecer el orden democrático". Gobierno de facto también El informe la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que concluye que se violan las garantías individuales en Honduras, es una forma de presión para que se restituya al presidente depuesto Manuel Zelaya, afirmó este sábado el canciller del gobierno de facto. La presentación del informe, hecho la noche del viernes, "es una forma de presionar de la OEA al gobierno de Honduras a aceptar una propuesta de mediación" presentada por el presidente de Costa Rica Oscar Arias, dijo el canciller de facto Carlos López Contreras a medios locales. La CIDH cerró el viernes su visita a Honduras destinada a evaluar las denuncias de abusos contra los seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya, tras el golpe de Estado que instaló en el poder a Roberto Micheletti el 28 de junio. De acuerdo al informe preliminar, "la Comisión confirmó la existencia de un patrón de uso desproporcionado de la fuerza pública, detenciones arbitrarias y control de la información dirigido a limitar la participación política de un sector de la ciudadanía". Uno de los puntos del informe del ente de la Organización de Estados Americanos es el "excesivo uso de la fuerza" de los militares y policías contra los partidarios de Zelaya que realizan manifestaciones desde el día del golpe. "El uso excesivo de la fuerza es un juicio muy subjetivo, porque la fuerza pública para eso existe", afirmó el canciller de facto.

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