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Centroamérica sufrirá escasez y carestía de alimentos el próximo año

Managua. Agencia Xinhua. | 20 de Septiembre de 2010 a las 00:00
Los países centroamericanos pueden enfrentar en los próximos meses un nuevo período de tensiones en los precios y la producción de alimentos bajo el influjo de factores exógenos o calamidades naturales, opinan analistas y economistas nicaragüenses. Para el economista y sociólogo, Oscar René Vargas, la región centroamericana volverá a experimentar el flagelo de un crecimiento en los precios de los alimentos como consecuencia de una disminución de las exportaciones a Estados Unidos, que, en su opinión,enfrentará próximamente un nuevo período recesivo en su economía y, en consecuencia, una reducción de su capacidad de consumo. Para Vargas, existe el peligro que estalle una nueva crisis alimentaria mundial que, de producirse, presionará al alza los precios de los alimentos en la región que ya resiente los efectos negativos de las copiosas precipitaciones sobre los cultivos agrícolas. "Esa crisis puede ser otro elemento negativo para nosotros, porque Nicaragua destinó el año pasado el 23 por ciento de sus importaciones en la compra de alimentos y ese ciclo pudiera repetirse nuevamente", subrayó el analista. No obstante, para el ex presidente del Banco Central de Nicaragua, Francisco Mayorga, el panorama es diametralmente opuesto porque "se avecina un buen período de vacas gordas" para el país por las oportunidades que se presentan para el sector agrícola nacional. Según Mayorga, el Banco Mundial pronosticó recientemente un crecimiento extraordinario para América Latina gracias a los buenos tiempos para los commodities (materias primas). Para este ex funcionario, el consumo en algunos países emergentes, entre ellos, la India y algunas naciones asiáticas, abrirán nuevas ventanas de oportunidades que deben ser aprovechadas por Nicaragua. No obstante los pronósticos encontrados de ambos analistas, la prensa centroamericana comenzó a reflejar tensiones en el ámbito de la seguridad alimentaria provocadas por las constantes e intensas lluvias de la temporada, particularmente en la producción de algunos granos esenciales en la dieta del istmo. Centroamérica ya está resintiendo un incremento de precios, por ejemplo, del frijol, asociado al impacto negativo de las lluvias en los cultivos de grano en algunos países como Nicaragua, principal abastecedor de granos y particularmente de frijol y maíz para la región. En Guatemala las lluvias han provocado daños también a los cultivos de frijol, cuyos precios oscilan actualmente entre los 85 y los 90 quetzales por quintal y en Costa Rica, que se abastece de Nicaragua, los importadores están pagando hasta 20 dólares por quintal. La prensa costarricense asegura que la causa principal del aumento del precio del grano se debe a que Nicaragua perdió cerca del 40 por ciento de la producción del grano por las múltiples lluvias provocadas por el fenómeno de "La Niña". Las autoridades nicaragüenses sostienen que las pérdidas son del 25 por ciento y aseguran que existen suficientes reservas para garantizar el abastecimiento y la estabilidad de precios que se han disparado en el mercado local, donde los precios pasaron de alrededor del 50 centavos de dólar a aproximadamente 80 centavos por libra del grano del tipo "seda roja". En Nicaragua también los cultivos de maíz, maní y soya han sido afectados por las inclemencias climáticas que también podrían afectar la calidad de las plantaciones de café, cuyos productores prevén una temporada récord de más de dos millones de quintales de producción a precios excepcionales en el mercado internacional. En El Salvador y en Honduras, la prensa de ambos países también ha informado que las lluvias provocaron cuantiosas pérdidas en los cultivos de granos básicos, en cantidades aún no cuantificadas. En tanto, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) reconoció recientemente que los precios de los alimentos en el mundo ya experimentan un incremento de un 5 por ciento en agosto, tras la decisión de Rusia de prohibir las exportaciones de cereales, especialmente de trigo. Las autoridades rusas tomaron la medida luego de sufrir las consecuencias de una ola de calor sin precedentes que acabó con la cuarta parte de los cultivos de cereal de esa nación, considerada una de las despensas del mundo.

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