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Comienza el vuelo de los halcones

None | 22 de Marzo de 2006 a las 00:00

Jeane Kirkpatrick, otrora mujer fuerte de Ronald Reagan y reconocida "tanque pensante" de la política conservadora estadounidense, inauguró el vuelo de los halcones hacia Nicaragua, de cara a las elecciones de noviembre próximo.

La ex representante de Estados Unidos ante las Naciones Unidas llegó a Managua en misión exploratoria, según ella misma definió, pero desde el primer momento dejó bien claro que su conservadurismo, no tan compasivo, se mantiene intacto.

Aunque asegura que su visita es extraoficial, su credencial de representante del Instituto Republicano Internacional constituye la mejor prueba de que Washington está dispuesto a todo para impedir un eventual triunfo del sandinismo el próximo 5 de noviembre.

Pese a su frágil apariencia física, y que desmiente la máxima "gardeliana" de que 20 años no son nada, los nicaragüenses aún recuerdan sus incendiarias diatribas contra el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) durante los años 80 del siglo pasado.

Defensora a ultranza desde su escaño en la ONU de los "contras" y del apoyo moral y material que les brindaba el presidente Reagan, Kirkpatrick aprovechó su estancia en Managua para reunirse con sus antiguos pupilos y con representantes de la derecha nicaragüense.

Tampoco se ha mostrado reacia a declarar, como hizo en una entrevista con un diario local, que "la democracia está en peligro en Nicaragua".

Los mensajes no tan subliminales de la "emblemática figura de la Guerra Fría", como la calificó el diario La Prensa, están en sintonía con los argumentos manejados por la derecha local, que intenta "meter miedo" a los nicaragüenses con un eventual retorno al poder del FSLN.

El trabajo de Kirkpatrick en la nación centroamericana está siendo abonado por el embajador de Estados Unidos aquí, Paul Trivelli, convertido en un actor más del escenario político nicaragüense debido a sus constantes apariciones ante los medios.

Trivelli no cesa en su empeño de unificar a la fragmentada derecha, que se debate entre su nueva figura, el disidente liberal Eduardo Montealegre, y el caudillo y ex presidente Arnoldo Alemán, una persona non grata para Washington.

Pese a cumplir en arresto domiciliario una condena a 20 de años de cárcel por actos de corrupción y fraude cometidos durante su mandato (1997-2001), Alemán aún lleva con mano firme las riendas del Partido Liberal Constitucionalista.

Mientras persista esa situación, el vuelo de los halcones del Departamento de Estado norteamericano no cesará.

Para mayo próximo se anuncia la llegada del subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, quien tenía previsto venir en febrero pasado, pero a última hora suspendió por razones desconocidas.

A Shannon le seguirá nada más y nada menos que el secretario norteamericano de Defensa, Donald Rumsfeld, quien llegará en octubre próximo, a un mes escaso de las elecciones generales.

El pretexto para el viaje del halcón mayor será una reunión de ministros de Defensa del continente prevista para Managua, pero nadie cree que Rumsfeld dejará pasar la oportunidad de tratar de influir en el voto de los nicaragüenses.

Ante el anunciado desfile, me vienen a la memoria las palabras de un taxista que entrevisté en octubre pasado, en ocasión de la visita del subsecretario de Estado Robert Zoellick, quien fiel al libreto, también atacó al FSLN y al caudillo liberal, Arnoldo Alemán.

"Solo falta que venga el mismísimo Bush", me dijo, con una mezcla de sorna y rabia.


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