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Preocupa consumo de agua embotellada entre latinos en EU

Denver. EFE. | 13 de Octubre de 2011 a las 00:00
El consumo excesivo de agua embotellada entre los hispanos, que duplica al de otros grupos, tiene un impacto negativo para las finanzas de las familias y para el medio ambiente, advirtió una experta. "Recientes investigaciones sugieren que las familias latinas gastan mucho dinero en agua embotellada, y eso es algo muy preocupante", afirmó Laura Sonderup, directora de una firma de análisis de mercado en Denver. Según Sonderup, quien también es directora de Hispanidad y presidenta de la junta directiva de la Cámara de las Américas, una organización de comercio hemisférico basada en Denver, el consumo excesivo de agua embotellada "afecta negativamente a la economía familiar, pero también se debe considerar el efecto que todas esas botellas vacías tienen en los basureros municipales". La situación no es nueva. Ya en el 2001 California implementó una campaña pública para reducir el consumo de agua embotellada entre los hispanos. En la actualidad, las familias latinas destinan como promedio 12 % de sus ingresos a comprar agua embotellada frente a 6 % de las no hispanas. Sonderup analizó esta situación para encontrar las causas y para evaluar distintas alternativas de "mensajes verdes" para los latinos y presentó los resultados de sus investigaciones durante la Cuarta Conferencia Anual de Innovaciones en Marketing para Hispanos, que se celebró en la Universidad Regis de Denver esta semana. "Un consumidor educado toma buenas decisiones para su familia. Por eso es importante cooperar en la tarea de educar a los consumidores latinos sobre las opciones que tienen a su disposición, y sobre las consecuencias de las elecciones que ellos realizan", dijo Sonderup a Efe. Basándose en recientes sondeos realizados por EcoPulse y por la firma encuestadora Bendixen & Associates, Sonderup afirmó que "los latinos son a la vez el grupo de consumidores de mayor crecimiento en el país y el grupo más 'verde'". Además, la amplia mayoría (80 %) de los votantes latinos considera que el medio ambiente afecta "mucho" o "algo" la calidad de vida y la salud de las personas. De hecho, los hispanos están más dispuestos que los blancos o los afroamericanos a pagar más por productos no contaminantes del ambiente, debido a que se sienten "personalmente responsables" por cuidar el ambiente, por lo que tienen más conversaciones sobre temas ambientalistas con su hijos que los miembros de los otros grupos, según la encuesta de EcoPulso del 2010. Pero, a pesar de ello, "aún no se han explorado adecuadamente las mejores maneras de educar a la comunidad latina, ante todo a los inmigrantes, sobre temas ambientalistas", dijo Sonderup. Como resultado, muchos latinos, a pesar de su alta conciencia ecológica, aún desconocen, por ejemplo, que el agua potable de distribución hogareña es de alta calidad y que las botellas de agua vacías no son biodegradables. Pero la responsabilidad no recae únicamente en los latinos. Según Sonderup, sus conversaciones con representantes de la industria de procesamiento y reducción de residuos le permitieron detectar que esa industria incorrectamente asume que los hispanos no reciclan porque no les preocupa el medio ambiente. "Y también se asume erróneamente que para educar a la comunidad latina sobre temas ecológicos basta con traducir los mensajes ya existentes", comentó. Esos enfoques equivocados son, en el mejor de los casos, ineficaces, aunque con frecuencia "impiden que la comunicación con los hispanos sea proactiva, respetuosa y relevante", dijo Sonderup. Existen, sin embargo, excepciones. Por ejemplo, los gobiernos locales de la zona metropolitana de Portland, Oregón, que agrupan a 25 ciudades en tres condados donde viven 1,5 millones de personas, implementaron el verano pasado un exitoso programa de concienciación ecológica entre hispanos. Los mensajes se ofrecen en español y enfatizan conductas culturalmente apropiadas entre los hispanos. En los primeros meses de este programa, 3.300 personas hispanoparlantes participaron de las actividades y se triplicó la cantidad de llamados en español a las oficinas correspondientes pidiendo información sobre cómo reciclar. "Me gustaría que más gobiernos siguiesen los pasos de Metro Portland. Se les debe dar crédito por lo que están haciendo", dijo Sonderup.

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