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Nuevas revelaciones sobre abuso sexual en cárceles de inmigración

Raymondville. Tribuna Hispana USA. | 25 de Octubre de 2011 a las 00:00
Más de 170 acusaciones de abuso sexual fueron presentadas en los últimos cuatro años por inmigrantes indocumentados en centros de detención de Inmigración de Estados Unidos, principalmente contra guardias y empleados de estos centros, de acuerdo a documentos del gobierno obtenidos por FRONTLINE y la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU). Una investigación de FRONTLINE no encontró evidencia de que la mayoría de las quejas hayan sido investigadas o resueltas. La mayoría de las quejas pasaron por la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Interior (IG) la cual es la principal agencia encargada de investigar quejas externas. Los registros de IG muestran sólo 15 “reportes de investigación”, que resultaron en seis casos substanciados o parcialmente substanciados. Dos guardias fueron hallados culpables de abuso sexual; otros tres fueron despedidos de sus puestos. Los documentos, junto a entrevistas de docenas de detenidos, empleados, investigadores y oficiales, revelan una situación en la que los detenidos tienen muy pocos recursos efectivos si son víctimas de un crimen cuando están encarcelados. Muchos dicen que enfrentan constante presión para firmar órdenes de deportación. Y a diferencia del sistema criminal de justicia, los detenidos por autoridades migratorias no tienen un derecho garantizado de ser representados por abogados por lo cual tienen dificultad a acceder a consejería legal cuando quieren someter una queja. Un ex coordinador de salud mental en el Centro de Detención Willacy en Raymondville, Texas le dijo a FRONTLINE que los oficiales de los centros intentaban encubrir quejas de abuso sexual, que como describió suelen ocurrir comúnmente con las mujeres detenidas. La coordinadora dijo que renunció posteriormente debido al trato que recibían los detenidos en ese establecimiento. En respuesta a nuestras preguntas sobre estas quejas, Gillian Christensen un vocero de ICE (La Oficina del Control de Inmigración y Aduanas) dijo que la Oficina del Inspector General y la Oficina de Responsabilidad Profesional (otra agencia de DHS que investiga ese tipo de quejas) investigaron “todas las acusaciones de abuso sexual o conducta inapropiada” y que la agencia toma acciones apropiadas “cuando esas acusaciones tienen base”. “Quién te va a creer” En el 2009, una inmigrante canadiense viviendo en Florida fue parado durante una detención de tránsito rutinaria. Cuando el policía puso su nombre en una computadora, encontró que había una orden para su arresto por haber pagado con un cheque sin fondos de $230 dólares en Walmart hace 10 años atrás. El cheque sin fondos en combinación con su estatus migratorio de no tener documentos legales fue lo que llevó a su arresto. La supuesta víctima de abuso sexual estuvo de acuerdo en ser identificada como Mary en este reportaje en el que FRONTLINE protege su identidad. La víctima dijo que cuando fue arrestada dejó a sus cuatro hijos menores de edad y ciudadanos estadounidenses al cuidado de un familiar. Después de que un alguacil de un sheriff la llevó a la cárcel, las autoridades contactaron a ICE. Mary fue enviada a Willacy. Y cuando llegó otra detenida le advirtió que una mujer en detención había sido violada por un guardia del sexo opuesto. Mary quien nunca antes había sido privada de su libertad, no sabía que creer. “Este es el gobierno, el gobierno de los Estados Unidos”, recuerdó sobre lo que pensó en ese momento. Mary dice que trató de tener un perfil bajo cuando estaba en Willacy. Durante ese tiempo se la pasaba en la biblioteca de leyes en el centro para no estar en su celda y preparar una apelación de su caso de deportación. Un oficial del sexo opuesto, se le acercó por primera vez mientras estaba en la biblioteca, dijo a FRONTLINE. “Me hablaba amablemente, y me hacía preguntas ¿de dónde era? y (decía) ‘Eres hermosa’”, recuerdó. Durante otras visitas a la biblioteca, le hizo sentirse incómoda, pero Mary tenía mucho miedo de decir algo sobre eso. En su tercer encuentro el guardia la tocó, dijo Mary. “Se me acercó y me tomó de la mano. Y me beso. Yo le dije: ‘No deberías hacer eso…No me gusta lo que estás haciendo’”. “Puedo ayudarte a salir de acá”, le contestó el guardia. Mary dijo que lo empujó para que se alejara y le dijo que iba a denunciarlo. “A quién le vas a decir?”, le respondió él. Mary dijo que se sintió sola y no le contó a nadie. “¿Quién me iba a escuchar?”, explicó Mary. “¿Quién te va a creer? Eres un criminal, eres un detenido. ¿Con quién te vas a quejar?” Poco tiempo después, dijo Mary, el guardia la abuso sexualmente. El guardia se le acercó diciendo: “Me encantan las mujeres que tienen un busto grande”. Ella le dijo que el puso su mano sobre sus piernas, y la penetró con sus dedos. Mary dijo que lo empujó y el guardia le dijo: “Si le dices a alguien, no vas a salir viva de aquí para ver a tu familia”. Mary dijo que confió en una mujer que era guardia allí, que le dijo que era “inútil” tratar de quejarse. “Nadie te va a creer, nadie va a hacer nada”, le dijo. La guardia le dijo a Mary que quejarse sólo empeoraría las cosas. Desesperada por salir de Willacy, Mary estuvo de acuerdo en que la deportaran de inmediato a Canadá. “Les dije que quería regresar a mi casa. Por favor. Quiero regresar a mi casa. Sáquenme de aquí, porque si esto me pasa una vez más y yo no salgo de aquí, me voy a suicidar”. No ha visto a sus hijos por dos años, que continúan en los Estados Unidos. Todavía están viviendo con un familiar. Su padre vive en otro país. A pesar de su experiencia Mary tiene esperanza de regresar a Florida algún día, mientras tanto está luchando por llevar a sus hijos para Canadá. La punta de la madeja Sigrid Adameit, un ex guardia del transporte en Willacy le dijo a FRONTLINE que el encubrimiento de casos de abuso sexual y físico sucedían con frecuencia en Willacy. Un día dijo que un supervisor la llamó para que transportará a una mujer detenida que dijo que había sido violada. Adameit llegó al trabajo cuando la mujer detenida todavía estaba en la enfermería donde le realizaban una prueba para víctimas de abuso sexual. Adameit dijo que el supervisor le pidió que reservará el vuelo de salida más inmediato para la detenida. “Asegúrate de que nadie hable con ella”, le dijo. “No le digas nada. Ponla en la camioneta y llévala con el alguacil federal en el aeropuerto’”, le dijo el supervisor. FRONTLINE solicitó información a ICE sobre todos las pruebas de abuso sexual con resultados positivos realizadas en Willacy, pero la agencia no respondió a nuestra solicitud. La compañía que administra Willacy para el gobierno “Management Training Corporation” (MTC) rechazó nuestra solicitud para hacer comentarios sobre la operación de ese centro de detención. El abuso sexual es uno de los crímenes que se reporta mucho menos de lo que sucede en los Estados Unidos de acuerdo al Departamento de Justicia (DOJ). Más del 60 por ciento de las víctimas nunca reportan el abuso con la policía. Varios abogados de inmigración y defensores de los derechos humanos le dijeron a FRONTLINE que el problema es mucho más grave en los centros de detención de inmigrantes. “Todo está en contra de los inmigrantes que son violados o asaltados en los centros de detenciones para que defiendan sus derechos”, dijo Anthony Romero, director ejecutivo del ACLU. “Estas tratando con la población más vulnerable de todas, que no tiene acceso a abogados, que está alejada de todo”. “Solamente estamos rasgando la superficie de algo que sabemos es un fenómeno mucho más grande,” dijo Romero. “Sabemos que hay muchos más casos que no son investigados en los que la gente no es hecha responsable por el abuso o violación de los inmigrantes”. Problemas en Willacy De acuerdo a 170 registros analizados por FRONTLINE, el Centro de Detención de Willacy tiene más quejas de abuso sexual que cualquier otro establecimiento. MTC también recibió más de 900 quejas presentadas por detenidos mediante su sistema de procesamiento de quejas interno, de acuerdo a una auditoría realizada en el 2009 por Creative Corrections, una compañía contratada por ICE para efectuar estas auditorías. De las 900 quejas, cuatro quejas fueron solucionadas a favor de los detenidos. No hay ninguna información sobre la naturaleza de las quejas, o si fueron enviadas a agencias supervisoras en Washington D.C. La auditoría reveló que hubo 49 casos de asalto físico en Willacy, pero no contiene información sobre los asaltos o quién estuvo involucrado. Ninguno de los asaltos fue clasificado como sexual. Pero durante el mismo periodo referido en la auditoría, la Oficina del Inspector General de DHS recibió por lo menos dos acusaciones de abuso sexual en Willacy, de acuerdo a los documentos examinados por FRONTLINE. No está claro si las quejas fueron resueltas o no. Recientemente, Edwin Rodríguez un ex guardia se declaró culpable de abusar sexualmente a una detenida el 26 de octubre de 2008, lo cual coincide con el mismo periodo en el que se realizó la auditoria. Los documentos legales indican: “Rodríguez metió a la víctima en el baño de los guardias adjunto a la celda de la víctima y la penetró sexualmente”. La víctima lo reportó de inmediato, incluyendo a uno de los ex guardias supervisores de su sección. No está claro porque se tardó más de dos años para que Rodríguez fuera encausado, o por qué continuó trabajando en Willacy por ocho meses más después de que el abuso sucedió, de acuerdo a un correo electrónico obtenido por FRONTLINE. “ICE sujeta a todos sus empleados y contratistas al máximo nivel de profesionalismo y nadie está por encima de la ley”, dijo Brandon Alvarez-Montgomery, vocero de ICE en respuesta al caso de Rodríguez. Washington se involucra MTC le dio de baja administrativamente a Rodríguez el 22 de junio de 2009. La fecha coincidió con la visita de Dora Schriro, en ese entonces consultora de DHS para la secretaria Janet Napolitano, que le pidió a Schriro que evaluará el sistema de detenciones e hiciera recomendaciones para una reforma. Schriro visitó Willacy por primera vez en abril de 2009. Schriro dijo a FRONTLINE que le impactó el estado en el que estaban las mujeres en Willacy durante sus visita en abril a ese centro. “Su forma de comportarse era muy sumisa, mucho más de lo normal en mi experiencia”, explicó. Schriro dijo que durante su viaje “varias mujeres presentaron quejas de abuso sexual en ese establecimiento”. Después de la visita Schriro ordenó una investigación sobre las acusaciones de las mujeres al igual que una encuesta de todas las mujeres detenidas allí. Twana Cooks-Allen, una coordinadora de salud mental fue comisionada con llevar a cabo la encuesta en Willacy. Para ese entonces Cooks-Allen ya estaba preocupada, al haber escuchado las quejas de muchas detenidas sobre abuso sexual, entre otras cosas. Un hombre con VIH positivo (Virus de Inmunodeficiencia Humana) le dijo a Cooks-Allen que fue violado repetidas veces por otro detenido del mismo sexo, mientras el guardia solamente miraba para otro lado. Una detenida fue a su oficina con lágrimas en sus ojos, empapando su camisa: “Parecía que alguien había abierto una llave de agua sobre sus ojos y la había dejado correr”, dijo Cooks-Allen. Mediante un servicio de traducción telefónico, Cooks-Allen llegó a entender “que un guardia la había tocado en partes de su cuerpo en contra de su voluntad”. Cooks-Allen le dijo a FRONTLINE que cuando presentó la primera parte de los resultados de las encuestas, oficiales locales de ICE querían saber quiénes habían sido los detenidos que se quejaron. Cooks-Allen dijo que “fue bombardeada” al día siguiente por detenidos que le dijeron que ICE los había acosado sobre sus declaraciones en la encuesta. Un detenido dijo que había sido amenazado con ser deportado. Las encuestas en Willacy fueron canceladas prematuramente por ICE antes de terminar de completarse, dijo Cooks-Allen. Pero Schriro continuó recibiendo reportes de problemas en el establecimiento. FRONTLINE le preguntó a Schriro —que renunció a DHS por causas no relacionada—sobre las acusaciones específicas que escuchó sobre Willacy, pero ella dijo que no podía hablar de casos individuales. FRONTILINE también pidió hablar con el encargado de la oficina local de ICE sobre abuso sexual y otras acusaciones que escuchamos sobre Willacy. ICE rechazó esa solicitud, pero nos envió una declaración escrita con detalles sobre 13 casos de empleados que se comportaron criminalmente en Willacy que fueron abiertos como resultado de la investigación de Schriro. Nueve de los 13 casos involucran instancias de abuso sexual y dos resultaron en quejas substanciadas de abuso sexual. Una guardia contratada renunció después de admitir que tuvo una relación inapropiada con un detenido y otra guardia de seguridad fue despedida después de que se descubrió que observaba a las detenidas bañándose desnudas y contrabandeaba drogas y comida. Cinco de los casos de abuso sexual pendientes no fueron comprobados y otros dos no tenían base. Después de la visita de Schriro varias mujeres fueron transportadas a otro centro de detenciones, para su protección, de acuerdo a ICE. Además de los 13 casos mencionados anteriormente, FRONTLINE tiene conocimiento de por lo menos otro caso más pendiente de abuso sexual. Excluidos del Acta de Eliminación del Abuso Sexual en las Prisiones En el 2003, el Congreso aprobó el Acta de Eliminación de Abuso Sexual en las Prisiones (PREA) que creo una comisión para investigar el problema de abuso sexual en detención y trabajar por cinco años para desarrollar nuevos estándares para solucionar muchos de los problemas ocurridos en Willacy y otros centros para detención de inmigrantes por cargos civiles o criminales. En su último reporte, publicado en junio de 2009 la comisión se enfocó en los inmigrantes de detención destacando su “elevada vulnerabilidad” y “circunstancias inusuales” que “requerían una intervención especial” y presentó una serie de regulaciones extra que debían aplicarse a centros de detención de inmigrantes. El reporte indica que el abuso sexual en centros de detención tiene que recibir “la atención y respeto que merece”. “El miedo a la deportación es una herramienta en las manos de oficiales abusivos, utilizada para forzar a las víctimas a tener sexo y silenciarlas”, concluyó el reporte. Pero la administración de Obama excluyó a los centros de detención de tener que cumplir con las regulaciones propuestas de PREA a principios de este año. Como resultado los inmigrantes detenidos sin cargos criminales permanecerán afuera del ojo público, dijo Chris Daley, subdirector en jefe de Just Detention Internacional, una organización sin fines de lucro que impulsó PREA en 2003 y que ha seguido de cerca que se cumpla con esos estándares. “El hecho de que los detenidos por cargos criminales tengan más protecciones que un detenido con cargos de naturaleza civil es alarmante” dijo Daley. “Deberían tener la misma protección”. Christensen, una vocera de ICE le dijo a FRONTLINE que los Estándares de Evaluación de Desempeño Nacional en Detención actuales que cubren un 50 por ciento de la población detenida por ICE son idénticos a muchas de las partes más importantes de PREA. Agregó que ICE está trabajando en crear nuevos estándares que van a contener provisiones relacionadas con PREA mucho más severas. “ICE tiene cero tolerancia para el abuso sexual,” escribió en un correo electrónico. Pero activistas como Daley dicen que los estándares de ICE no tienen peso alguno y no pueden implementarse legalmente. Las nuevas regulaciones de está administración sobre PREA van a ser presentadas en los próximos meses.

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