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Cae red que introducía ilegalmente ciudadanos chinos en Europa y EE UU

Madrid. El País. | 10 de Agosto de 2013 a las 12:21

La policía (española), en una operación conjunta con la policía francesa de Fronteras, ha llevado a cabo una operación para desarticular una amplia red dedicada a introducir ilegalmente a ciudadanos chinos en Europa y EE UU. 75 personas han sido detenidas, 51 de ellas en España y 24 en Francia, incluidos los cabecillas del grupo, arrestados en Barcelona. La red transportaba a ciudadanos chinos a países de Europa o EE UU a cambio de entre 40.000 y 50.000 euros. En ocasiones, las vías abiertas por esta red también eran usadas para la trata de personas con fines de explotación sexual. Los agentes se han incautado de 81 pasaportes falsificados de países asiáticos como Taiwan, Korea, Malasia, Japón, Hong Kong o Singapur.

En julio de 2011 dieron comienzo las averiguaciones sobre esta compleja organización, dedicada principalmente al favorecimiento de la inmigración ilegal y también de forma tangencial a la trata de personas con fines de explotación sexual. La propia composición de la organización, perfectamente estructurada, jerarquizada, con su máximo responsable asentado en China y células independientes establecidas y operando en diferentes países con el máximo hermetismo, ha dificultado las investigaciones.

El modus operandi comenzaba con la captación de personas interesadas en abandonar China y trasladarse a Europa o EEUU. A cambio de una deuda vitalicia que solía oscilar entre los 40.000 y los 50.000 euros, la organización proveía de pasaportes falsificados y encargaba a "pasadores" el acompañamiento a lo largo de todo el viaje. Estos expertos eran siempre miembros de total confianza de la organización y conocedores en profundidad de los aeropuertos y ciudades europeas por los que discurrían los traslados. Los "pasadores" residían mayoritariamente en China o Malasia y se desplazaban a la ciudad designada únicamente cuando recibían el encargo de realizar un pasaje, regresando tras el viaje a su lugar de residencia con el fin de dificultar así su localización.

Las rutas y los documentos empleados para trasladar a las personas hasta los lugares de destino cambiaban constantemente en función de los éxitos o fracasos obtenidos en viajes previos, de las necesidades del mercado o de las formas de evitar la detección de los "pasajeros". Normalmente les daban instrucciones precisas sobre cómo pasar desapercibidos en los controles fronterizos, por ejemplo camuflándose entre grupos de turistas. La organización se encargaba también de confeccionar pasaportes falsos de diversos países asiáticos como Taiwan, Korea, Malasia, Japón, Hong Kong y Singapur. Las falsificaciones eran realizadas en China y después eran remitidas a Europa.

España era la última escala dentro de los vastos viajes que ejecutaba la organización y suponía el trampolín hacia el destino final, habitualmente Reino Unido o EE UU. La llegada solía realizarse al aeropuerto de El Prat en Barcelona, donde colaboradores de la organización se encargaban de la recogida y de proporcionar alojamientos seguros hasta que se gestionaban los trámites y documentos exigidos para el último traslado.

Las investigaciones han sido desarrolladas por agentes de la UCRIF de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Barcelona, la Brigada Central de Trata de Seres Humanos de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras y los Puestos Fronterizos Aéreos de Barcelona, Málaga, Palma de Mallorca, Alicante, Madrid, Gerona y Reus, en colaboración con la OCRIEST de la Policía Nacional francesa. La mayoría de los arrestados fueron localizados en diferentes aeropuertos españoles cuando portaban pasaportes falsificados.

En los registros de dos domicilios de la organización en Barcelona, los investigadores se han incautado de numerosos documentos falsificados (81 pasaportes de distintas nacionalidades asiáticas y varias tarjetas de identidad extranjeras) y diverso material utilizado para la falsificación de documentos (tres ordenadores portátiles, dos impresoras-escáner, una lupa electrónica, una lámpara de luz ultravioleta, 22 sellos de caucho de diversos puestos fronterizos falsificados, tampones de tinta de diversos tonos, cinco tipográficas con fechas para su estampación, un fechador, pinzas, cúter, celofán...), así como 11 terminales telefónicos, dinero en efectivo y diversa documentación que está siendo convenientemente analizada.


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