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Riesgos no frenan sueño de migrantes guatemaltecos

Ciudad Guatemala. Diario Prensa Libre. | 2 de Septiembre de 2013 a las 11:15

Sin pensar en las cifras de muertes, deportaciones o los debates en el Congreso de Estados Unidos, ayer antes de la conmemoración del Día del Migrante, 29 personas esperaban el amanecer en Tecún Umán, San Marcos, para partir hacia México y luego a EEUU, en busca de un mejor futuro.

El grupo se dividió, y 24 cruzaron el río Suchiate para dirigirse a Arriaga, Chiapas, para abordar un tren carguero. Solo otros cinco restantes asistieron a las actividades socioculturales que se desarrollaron en Tecún Umán por el Día del Migrante. Similares eventos se efectuaron en la capital.

En la Casa del Migrante de la zona 6 capitalina se ofició la misa, presidida por monseñor Mario Fiandri, quien habló de la importancia de la humildad y de la solidaridad con el migrante. "Cada hora salen 14 personas de Guatemala en busca de una vida mejor, y nada podrá detenerlos hasta que las condiciones en el país mejoren", expresó Fiandri.

Además, se prepararon platillos especiales originarios de las naciones centroamericanas y México. Por la tarde, los asistentes disfrutaron de una programación cultural.

El sacerdote Humberto Barrios, quien trabaja en la mencionada institución, comentó que la reforma migratoria ofrecida por el gobierno del presidente Barack Obama busca depurar al máximo la lista de beneficiarios y que serán muchos quienes queden al margen.

También hizo un llamado a la sociedad en general para que se involucren en la demanda de mejoras de las condiciones laborales en el país, pues en su opinión es la única manera de evitar que los connacionales sigan tras el mal llamado sueño americano.

En San Marcos

Cientos de personas altruistas realizaron venta de comida típica, ropa, presentaciones de artistas y bailes folclóricos en Tecún Umán.

La sede está dirigida por el presbítero Ademar Barilli, quien afirma que este año han auxiliado a más de cuatro mil migrantes.

"Aprovechamos este día para recaudar fondos, debido a la falta de apoyo económico que tiene esta casa, que ayuda a miles de personas que por causas diversas no logran pasar hacia los países del norte", afirmó.

Las autoridades guatemaltecas otorgan permiso de tres meses para que los migrantes puedan continuar su camino. Sin embargo, el gobierno mexicano no lo hace, por lo que se ven obligados a regresar a Guatemala, refirió.

Barrios también indicó que la cifra de guatemaltecos que regresan de manera forzada al país aumentan cada año.

"Los deportan por no tener la licencia para conducir, y después de 15 o 20 años de vivir en Estados Unidos dejan allá a su familia y todas sus posesiones", explicó Barrios.

Muchos compatriotas al llegar al país no quieren volver a su casa, porque tienen deudas y los atormenta la idea de regresar de inmediato al norte, por lo que requieren apoyo psicológico.

Las cifras apuntan que el mayor número de deportados proviene de Huehuetenango, seguido en número por San Marcos, Quetzaltenango, Suchitepéquez y Petén.

Según reportes de la Dirección General de Migración, han sido deportados 31 mil 824 guatemaltecos indocumentados de EE. UU.

Desierto: el tramo más peligroso

La fortificación de la frontera ha causado que los migrantes se arriesguen a cruzar por el desierto de Arizona. Las cifras indican que a junio habían muerto dos mil 238 personas en ese lugar. Sin embargo, el promedio aumenta exponencialmente debido a que la política para desalentar a los migrantes no ha dado resultado.

El clima extremo, la falta de agua y la acción de la patrulla fronteriza hace de ese sitio el más peligroso para alcanzar la frontera de Estados Unidos.

El verano último dejó un promedio diario de tres desaparecidos y cinco o seis cadáveres a la semana. Muchos no logran ser enterrados, pues en la oficina forense del condado de Pima hay cuerpos sin identificar.

Jorge (nombre ficticio) salió de Cuba gracias a que países como Ecuador no exigen visa para entrar en su territorio.

Acompañado de su esposa e hijo cruzaron la selva entre Colombia y Panamá. Al llegar a Panamá, el objetivo era Guatemala, pero sin recursos y con muchas necesidades, buscaron la ayuda de la Casa del Migrante.

La ruta es peligrosa desde Ecuador. Hay muchas historias en el camino sobre muertes desafortunadas de cubanos.

Esa es una de las miles de historias que se conocen a diario en la Casa del Migrante, adonde llegan personas de todas las nacionalidades. Ahora se ven grupos familiares que se arriesgan juntos, cuando antes eran jóvenes en su mayoría.

El sacerdote Humberto Barrios indica que esa institución recibe 60 por ciento de deportados guatemaltecos y 40 por ciento de extranjeros, de los cuales el 10 por ciento es cubano, además de sudamericanos, asiáticos e incluso algunos europeos.


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