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Dos millones de inmigrantes indocumentados podrán conducir en California

Phoenix. Agencias. | 13 de Septiembre de 2013 a las 15:22

En un hecho histórico, la Legislatura estatal de California aprobó la noche del 12 de septiembre de 2013 conceder licencias de conducir a inmigrantes indocumentados, y el gobernador Jerry Brown prometió convertir el proyecto en ley con su firma.

La Asamblea estatal aprobó esta medida por abrumadora mayoría, mediante una votación de 55 a favor y 19 en contra a últimas horas del día 12, poco después que el Senado de California había dado su visto bueno al documento legislativo por 28 votos a favor y ocho en contra.

Inmediatamente después de la votación, el gobernador Brown emitió un comunicado de prensa prometiendo que firmaría el documento que concederá permisos de manejar a los indocumentados.

"Este proyecto permitirá que millones de personas vayan a su trabajo legalmente y con seguridad", señaló Brown. "Espero que esto envíe un mensaje a Washington (en el sentido) de que la reforma migratoria ya debía estar aprobada".

Brown se refería a la reforma a las leyes de inmigración, ya aprobada por el Senado federal y pendiente todavía en la Cámara de Representantes. La reforma podría permitir un paso a la legalización para 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.

La medida original de California exigía a los indocumentados demostrar que pagaban impuestos o que tenían un trabajo en Estados Unidos, pero finalmente define que debe ser el Departamento de Vehículos Motorizados, organismo estatal que otorga las licencias, el que determine qué documentos deben presentar los solicitantes de permisos de manejar que se encuentran indocumentados.

Se calcula que la nueva medida permitirá que dos millones de inmigrantes sin papeles puedan conducir sus vehículos con el permiso especial.

La batalla por lograr esta ley parecía muerta la noche del 11 de septiembre, cuando su autor, el asambleísta Luis Alejo, demócrata de Watsonville, retiró su propuesta AB60 por la oposición a la misma de varios grupos pro-inmigrantes, entre ellos el Fondo mexicano estadounidense para la Defensa Legal y la Educación (MALDEF, por sus siglas en inglés) y sindicatos. Estos grupos se oponían a la medida, porque su contenido obligaba a presentar una señal en la licencia de conducir, que especificaba que ese no era un documento de identificación, lo cual, entre líneas, dejaría saber que su portador era un inmigrante indocumentado.

La asambleísta estatal Diane Harkey, republicana de Dana Point, presionó para que la tarjeta plástica que fuese a servir como licencia, especificara que era sólo un documento para manejar un vehículo, pero no para buscar empleo, votar u obtener beneficios públicos.

En cuestión de horas, el concejal de Los Angeles, Gil Cedillo, se comunicó con Alejo y con el también legislador estatal Kevin de León y los convenció para que se presentara el proyecto a votación, en el último día de sesiones de la Legislatura de California, antes de un receso. Cuando era legislador estatal, Cedillo presentó varias veces este mismo proyecto de ley, pero nunca fue aprobado.

La industria de seguros para vehículos y la Asociación de Jefes de Policía de California han respaldado la medida, desde que Alejo la presentó originalmente. Los simpatizantes de este proyecto subrayan que cuando los indocumentados tengan ese permiso "las calles y carreteras de California serán más seguras". Los críticos de la AB60 insisten en que el permiso no garantiza que las carreteras sean más seguras.

Antes de 1993 ser residente legal permanente en el país, no era un requisito para obtener una licencia de manejar.

En estos momentos, otros 10 estados de la Unión Americana otorgan licencias de conducir a inmigrantes indocumentados.


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