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Ciudad Juárez y El Paso, dos zonas muy vigiladas

Ciudad Juárez. El Diario. | 16 de Septiembre de 2013 a las 15:48

El área Ciudad Juárez-El Paso se convirtió en el punto más vigilado de la frontera sur de Estados Unidos a raíz del ataque terrorista del 11 de septiembre del 2001, provocando que el área se transformara en un paso difícil para el tráfico de las drogas y el flujo de migrantes que buscan entrar indocumentados a ese país, expusieron expertos en temas fronterizos.

La organización al-Qaida, que se atribuyó los atentados, hizo el pasado jueves una nueva amenaza, que ahora se enfocará en ataques en pequeña escala, así como en boicotear la economía de Estados Unidos, lo que traería graves impactos, como los que ya se vieron en esta región.

El líder de la red extremista al-Qaida, Ayman al-Zawahiri, llamó a los combatientes del grupo a llevar a cabo numerosos ataques a pequeña escala, y hasta un boicot, para dañar la economía de Estados Unidos, según una audiograbación difundida a finales de la semana pasada.

El mensaje de al-Zawahiri fue publicado el viernes en sitios web yihadistas para marcar el décimo segundo aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

El sucesor de Osama bin Laden afirmó que al Qaida tiene aún mucho poder e influencia para atacar y pidió a los combatientes demostrar que la red tiene la sartén por el mango, de acuerdo con reportes del canal árabe de noticias Al Arabiya.

Esto revive las heridas que aún no cicatrizan en la ciudad.

Llevar la vigilancia al extremo por parte de las autoridades estadounidenses, ocasionó que los grupos que trafican con estupefacientes buscaran zonas más desérticas, entre Arizona y Sonora, para completar el contrabando, mientras que los migrantes que antes iban y venían se quedaron del lado norte ante las complicaciones para regresar a sus lugares de trabajo.

Aunque las estrategias van encaminadas a asegurar su territorio, los sectores juarenses establecidos y legales también tuvieron que padecer con las nuevas reglas, recordó el economista, Miguel Ángel Calderón Rodríguez.

Por ejemplo, muchas empresas tuvieron que certificarse en sistemas como el "CT-Pat" –una certificación antiterrorismo– para asegurar que los camiones estaban debidamente registrados y trabajaban para compañías establecidas, lo mismo que los choferes y las placas para evitar que se utilizaran para traficar drogas hacia Estados Unidos o armas para México, explicó.

Conforme avanza el tiempo se están creando nuevas formas de certificación, situación que volvió más caro el proceso de transporte, pero es algo que de manera general han asumido las empresas maquiladoras, donde se trata ya de una política de funcionamiento.

Además, dijo, se ejerció sistemáticamente una mayor vigilancia sobre las personas que vivían en Estados Unidos y venían a trabajar a la maquila o viceversa.

"Cada vez hay mayores controles, eso es algo que afectó la vida en general de la frontera", comentó.

Drogas, migrantes, seguridad

A partir de febrero de 1993, autoridades estadounidenses comenzaron a establecer programas de seguridad en su frontera sur para tratar de frenar el ingreso de personas indocumentadas y de drogas a su territorio.

La primer gran acción, refieren reportes periodísticos, fue el programa "Hold the Line" o "Línea Dura" en español, que implicó llevar más vigilantes al área limítrofe, construir bardas y revisiones más estrictas en los puentes y cruces internacionales para personas con documentos..

La estrategia fue reforzada, para marzo de 1996 el Servicio de Aduanas de Estados Unidos anunció la incorporación de 650 inspectores, advirtiendo que las revisiones a vehículos y camiones de carga en los cruces internacionales serían más severos en los 38 puntos internacionales que existen entre México y Estados Unidos.

Para 1997 se sumaron al operativo otros 160 agentes y expertos en inteligencia y se colocaron equipos de rayos X, así como camionetas equipadas para desarmar maquinaria pesada de camiones en donde pueda ser escondida droga.

El primero de abril de ese año entraron en vigor las Reformas para la Inmigración y Acto de Responsabilidad Migratoria 1996, las que contemplaban un incremento en el número de agentes y recursos para la Patrulla Fronteriza en el sur del país, con lo que se reforzará la vigilancia en la zona limítrofe con México.

Para entonces, en el sector de El Paso, la Patrulla Fronteriza trabajaba en todo el estado de Nuevo México y dos condados de Texas con 900 agentes destinados tanto a la vigilancia del río como a diversos puntos carreteros.

Esa área era considerada la segunda en importancia de la franja fronteriza, no únicamente por sus dimensiones sino también porque era una zona considerada de importancia en cuanto al tráfico de narcóticos, aunque en el aspecto de migrantes el flujo iba decayendo.

Así, en tanto que en 1993 la Patrulla Fronteriza en el sector contaba con 641 agentes, en 1994 tenía 639, en 1995 tenía 645, en 1996 con 868 y en 1997 con 900.

En noviembre de 1997, autoridades estimaron que Juárez-El Paso era el principal corredor del narcotráfico luego que se registró un incremento considerable en el número de decomisos de drogas.

Por otro lado, después de los atentados terroristas del 2011 el flujo de mexicanos indocumentados a Estados Unidos se desplomó en casi 80 por ciento ese año.

De 120 mil migrantes que fueron repatriados en marzo del 2001, para octubre de ese mismo año la cantidad disminuyó a 27 mil, establece el reporte "Mexicanos Repatriados de Estados Unidos" del Instituto Nacional de Migración (INM).

A partir del suceso histórico, los controles de seguridad se incrementaron y la imposición de más sistemas con ese fin ha continuado sostenidamente y no se le ve fin a esa intención, indicó el profesor e investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef), Rodolfo Rubio Salas.

Antes del ataque a las Torres Gemelas, dijo, las fronteras eran más "porosas", por lo que era más fácil el cruce de personas, de droga y de todo lo que se consume del lado estadounidense

"Llevar la vigilancia a los extremos a los que está ahora implicó que el crimen organizado buscara otro tipo de estrategias para poder meter los estupefacientes a territorio estadounidense", comentó.

En términos migratorios, agregó, los investigadores notaron que había una lógica de movimiento hacia la zona fronteriza desértica entre Sonora y Arizona a finales del siglo pasado, pero con lo del 11 de septiembre se exacerbó mucho más.

Ese punto, el desierto, aparentemente era el más vulnerable en términos de la vigilancia de la frontera y también era el territorio en el que más se habían especializado "los coyotes" y "los polleros" para intentar el cruce, porque para ellos implicaba también una mayor posibilidad de éxito.

El impacto migratorio por el ataque a las Torres Gemelas se tiene que analizar desde dos perspectivas: una es que en ningún otro momento de la historia de los flujos migratorios de México hacia los Estados Unidos la migración había sido mayor que entre 2000 y 2005, indicó.

Es decir, en términos de la cantidad de migrantes que se fueron al norte después del 11 de septiembre del 2001 no hay ningún dato que diga que disminuyó, por el contrario aumentó.

El otro punto, cuando se analizan las deportaciones o las personas llegando a la frontera con intención de cruzar al lado estadounidense, se establece que las cifras diminuyeron porque muchos de los que entraron después de esa fecha simplemente ya no regresaron.

"Es gente que dejó de circular porque sabía que las circunstancias en la frontera eran más difíciles, por lo tanto, si ellos se iban de México por ocho meses y regresaban por cuatro, luego estaban otra vez intentando el cruce; pero ya no lo hicieron, por lo tanto ya no se pueden contar", explicó

Lo que sí se sabe, acotó, es que se quedaron allá de manera definitiva

Desde la perspectiva del investigador hay que "leer muy bien los datos" para saber lo que pasó, porque nunca antes habían cruzado tantas persona como después del 2001, aunque aparentemente haya algunos datos que digan que el flujo disminuyó.

El hecho es que ya no estaban circulando, sus estancias las hicieron más largas y aún cuando tenían ciertos periodos que no trabajaban, como los empleados agrícolas, mejor se quedaban en Estados Unidos.

"Regresar implicaba el peligro de ser aprehendido, mientras que para regresar varias veces tenía que juntar dinero para pagarle al 'coyote', entonces decidieron mejor quedarse allá y no seguir con ese proceso circular cuyo resultado era cada vez más difícil", manifestó.

Rubio Salas señaló que en la frontera fueron disminuyendo cada vez más los flujos de migrantes.

El miembro del Colef se formó la hipótesis de que Ciudad Juárez-El Paso es uno de los puntos con mayor vigilancia del lado estadounidense a partir de 2004-2005, cuando fue mucho más notoria la disminución de migrantes que llegaban a la frontera intentando el cruce a Estados Unidos.


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