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Inmigrantes hondureños en espera de reforma migratoria

Houston. Agencias. | 22 de Septiembre de 2013 a las 13:08

Una reforma inmigratoria, que evite las deportaciones y permita a los hondureños amparados por el TPS tener la certidumbre de permanecer aquí, sigue siendo una de las aspiraciones de la comunidad hondureña en Houston que, mientras tanto, se esfuerza por adaptarse mejor a un país diferente.

Al igual que otras comunidades inmigrantes, la hondureña es combinada. Aunque no es permanente, muchos cuentan con el Estado de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) que Estados Unidos concedió a Honduras en enero de 1999 a causa de la destrucción causada por el huracán Mitch a finales de 1998. Otros, sin embargo, carecen de estatus legal.

Además, comenta el cónsul general de Honduras en Houston, Leonel Zúñiga, “hoy tenemos otra gran comunidad que son los dreamers (como se conoce a los jóvenes beneficiados por el programa de Acción Diferida), jóvenes soñadores que han tenido el acceso a las universidades, que son pequeños empresarios con pequeños negocios, impulsores de desarrollo y eso es un aporte positivo para Estados Unidos”.

Para Zúñiga, la comunidad formada por sus connacionales en Houston se caracteriza por “nobleza, humildad y su sencillez”.

En Houston, la principal organización de inmigrantes originarios de Honduras es Hondureños Unidos de Texas, que actualmente tiene 17,000 miembros repartidos entre nuestro estado y Oklahoma. Según la directora ejecutiva del grupo, Emma Valladares, la mayoría de los miembros, 12,000, viven en nuestra ciudad.

Según Valladares, la mayoría de los hondureños en Houston son “gente humilde que viene a trabajar acá”, aunque matiza que también hay “muchos hondureños emprendedores que tienen sus propios negocios”.

La barrera del lenguaje

En base a su trabajo con la comunidad, Valladares considera que uno de los grandes desafíos de los hondureños es aprender inglés. “El idioma es la barrera más importante que nos está afectando”, señala en cuanto a la adaptación de los hondureños a la vida en EE.UU.

También hay hondureños que incluso después de llevar muchos años en este país, aún se sienten extranjeros. Eso le ocurre a Olayo Montoya, un residente permanente de 50 años de edad que llegó a Houston en 1994 procedente de la capital hondureña, Tegucigalpa.

“Me siento como un inmigrante todavía. Uno ya puede llevar los años que lleve viviendo en otro país, pero sus raíces son otras. Puedo llevar 50 años viviendo acá y siempre me voy a sentir como un inmigrante”, indica Montoya, quien planea regresar a Honduras para vivir ahí los últimos años de su vida, aunque no en Tegucigalpa, dice, por el ambiente de inseguridad.

El choque de culturas es algo que otros inmigrantes hondureños más jóvenes que Montoya también han experimentado. Gabriela Cote inmigró a Houston en 1999 teniendo 16 años y asegura que le costó acostumbrarse, por ejemplo, a los métodos de enseñanza estadounidenses cuando comenzó a estudiar en la escuela preparatoria Robert E. Lee, del Distrito Escolar Independiente de Houston.

“En Honduras era más memorización. Aquí comencé a hacer un poquito más de análisis”, explica Cote, quien también tuvo que esforzarse para aprender inglés rápidamente.


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