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Hasta los niños piden que se detengan las deportaciones

Los Ángeles, California. Agencias. | 24 de Septiembre de 2013 a las 17:52

La presencia de los menores de edad en la marcha del 22 de septiembre fue muy numerosa y su mensaje específico. Ellos pedían detener la deportación de los padres de familia.

En el grupo de los niños marchaba Dulce María, una pequeña de 8 años de edad, cuya madre, Erika, fue deportada a El Salvador cuando ella tenía apenas dos años. La niña dormía cuando agentes de inmigración la sacaron de Estados Unidos. Fue castigada por 10 años de no poder ingresar a este país.

"Yo quisiera que todos los niños y niñas vivan con su papa y su mamá", dijo la menor de edad a Hoy. "También quiero que regresen a mi mamá para que me cuide".

Oswaldo Cabrera, presidente de la coalición y autor del autor del libro "Niños Huérfanos por la Migra" tiene la custodia legal Dulce María y otros 20 menores.

"Imagínese, solamente en el condado de Los Ángeles se está buscando a cinco mil padres de crianza", expuso Cabrera. "Los padres o madres de esos inocentes han sido deportados desde que se implementó el programa de Comunidades Seguras y a causa de la política de deportaciones del presidente Barack Obama".

En efecto, la Administración Obama ha expulsado del país a más de 1.5 millones de indocumentados, un récord que no lo supera ningún otro presidente en la historia de esta nación.

La caravana de manifestantes abarcó por lo menos una decena de cuadras del centro angelino -sobre la calle Broadway- donde enarbolaron banderas estadounidenses, hasta llegar frente al edificio de la Corte Superior, en la esquina de la avenida Temple.

Ahí clamaron por una oportunidad de ser parte del "Sueño Americano", con cánticos como "¡Congreso, escucha, estamos en la lucha!", "¡Sí se puede, sí se puede!", "¡Esta marcha no es de fiesta, es de lucha y de protesta!" o el ya famoso "¡El pueblo unido, jamás será vencido!".

Teresa Moreno, quien viajó desde San Diego para integrarse al contingente, expuso que si los republicanos dejan de apoyar la reforma migratoria jamás regresaran a la Casa Blanca.

"Ellos saben que corren ese riesgo", dijo. "En este juego de pedir y dar, primero nos tienen que dar la reforma migratoria, para después devolverles el favor".

Juan José Gutiérrez, presidente del Movimiento Vamos Unidos USA expresó que ante el éxito de la manifestación los políticos de Washington "han vuelto a temblar" porque la comunidad inmigrante salió a protestar por la inacción del Congreso sobre la reforma migratoria.

"El movimiento de la comunidad inmigrante está más vivo que nunca", dijo, y agregó: "Creo que ya es hora de que [John] Boehner deje de estar escuchando a los extremistas del Tea Party (Partido del Te)".

Por su parte, el concejal de Los Ángeles, Gil Cedillo, fue el único de los políticos latinos de esta ciudad que participó en la marcha. Ausentes estuvieron el alcalde Eric Garcetti y los concejales Nury Martínez, Felipe Fuentes y José Huízar.

"Nosotros somos gente de fe y disciplina; familias que trabajan y quieren ser parte de esta gran nación", consideró Cedillo. "Vivimos tiempos difíciles, pero ya vendrán los tiempos de victoria".

La marcha que, a juicio de los organizadores ha cambiado la conciencia del pueblo inmigrante de Los Ángeles continuará el próximo 5 de octubre con otra megamarcha "Por la Reforma y la Dignidad Humana".

"Hemos venido a esta marcha con la necesidad de unir a nuestro pueblo", opinó Enot Rubio, presidente fundador del Comité Salvadoreño El Piche. "Nos preocupa la división de familias, el record de deportaciones y hay que llegar al corazón de quienes conforman el Congreso para que entiendan el dolor y las tragedias que han causado en nuestras familias".

El capitán Martin A. Baeza, de la estación Hollenbeck del Departamento de Policía de Los Ángeles dijo a Hoy que 47 oficiales del LAPD participaron en bicicleta y motocicleta en el evento que había terminado sin incidentes.


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