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Hondureños hacen realidad su sueño americano

Tegucigalpa, Honduras. Agencias. | 27 de Septiembre de 2013 a las 17:16

Desempleada y con dos hijos que mantener, Clementina G. viajó a Estados Unidos en la década de los años 1980 en busca de mejores condiciones de vida. Obtener una visa en ese entonces era más fácil que en la actualidad y tras agarrar un vuelo en el aeropuerto Toncontín un día llegó a Miami.

De eso han pasado más de veinte años y ahora tiene su casa en el sur de Florida, un esposo también hondureño, cinco hijos y siete nietos. Aunque extraña su país, la comida elaborada en el fogón de la casa de su mamá y los seres queridos que dejó en Honduras, esta compatriota que estudió para Perito Mercantil y Contador Público en Tegucigalpa no tiene ninguna duda de que la decisión de irse a Estados Unidos cambió su vida para mejorar.

Trabajadora, honrada, tenaz y luchadora, Clementina logró ver coronada una parte de sus anhelos de madre con la graduación de su hija menor, nacida en Estados Unidos y que ahora es una enfermera graduada en aquel país. Su sueño americano no es el que muestran algunas películas ni la imaginación romántica de muchos compatriotas. Su sueño americano es la seguridad, la estabilidad y el éxito de sus seres queridos, a quienes han apoyado con su trabajo y esfuerzo.

Como ella, son muchos los compatriotas que hoy disfrutan de los frutos de su trabajo en aquel país del norte del continente americano. "Le di una carrera a mi hija, compré una casa, ayudé a mi familia", resume la hondureña Marcia Ávila, quien reside también en Miami y es originaria de Tegucigalpa. "Conozco muchos amigos que antes de irse no tenían nada, ahora tienen sus casitas, pero esas personas valen mucho, son unos guerreros", escribió Gilma López en el muro de Facebook de EL HERALDO . "Qué hay de las personas que llegaron a este país ilegal y ahora son ciudadanos americanos y se han comprado sus casitas.

Eso es triunfo para mí", opinó Erika Valderramos, residente en Utica y originaria de Catamas, Olancho. Jimmy Flores es un compatriota que también alcanzó su sueño americano. Después de trabajar en varias emisoras radiales en Tegucigalpa, "por imposible que pareciera" ahora es el único centroamericano que trabaja en radio en el estado de Minnesota "y he puesto en grande el nombre de mi país". Juan Francisco Santos también ha triunfado en Estados Unidos. "Gracias a Dios he tenido negocio propio pintando carros y llevo ya casi cinco años". Aunque asegura que "mi gran triunfo lo sueño todos los días. El ver a mis hijos y a mi familia cuando regrese a mi país".

De tripas corazón "Mi historia empezó en Honduras unos años atrás", dice la compatriota Carolina Muñoz, quien se casó a los 15 años por primera vez y sufrió de violencia doméstica. "Creo que conocía el infierno muy temprano, pero eso me llevó a desear ser más fuerte de carácter", dice esta hondureña que estudió de noche y trabajó de día para salir adelante.

Fue así como logró ingresar a la Policía y "terminé siendo detective de narcóticos con la DEA". Esta posición le permitió obtener una visa americana por tres meses "y pude viajar a Estados Unidos, ahí empezó lo bueno". Pronto quedó "sin papeles" y empezó a trabajar en el cuidado de niños con una familia de psicólogos. Tras cuatro años en los que no cesó de ayudar a sus padres en Honduras, consiguió su estatus de residente. "Luchaba por aprender inglés", pero a las personas con las que trabajaba, que también eran hispanos, no les interesaba que ella aprendiera.

No obstante, "seguí luchando, logré volver a hacer High school" hasta obtener el diploma. Ahora esta hondureña realiza sus estudios para convertirse en una criminóloga. Dice que "aunque tengo que trabajar, sigo ayudando a mi familia que me queda en Honduras y tengo dos hermosos hijos varones aquí".

Optimisma y tenaz, Carolina asegura que "sigo persiguiendo el sueño americano, ya soy ciudadana americana y ayudo cuanto hispano sea del país si tiene problemas migratorios (...) tal vez mandándolos a buenos abogados (o) si necesitan una referencia para inmigración lo hago". Para esta hondureña "este sueño creo que nunca termina, pero logras vivir mejor, también creo que la necesidad activa la creatividad y a mí me ha tocado hacer de tripas corazón y de los limones que la vida me dio pues hago unas buenas limonadas...". Carlos Godoy, hondureño residente en Downey, California, también logró hacer realidad su sueño americano, pero lo perdió.

"A veces crees haber logrado el sueño americano y al final, en un divorcio estúpido, pierdes tu casa ya pagada, tu negocio y quedas peor que cuando llegaste porque ya estás viejo y cansado, muy difícil levantarte, lo digo por experiencia propia".

Sueño americano y retorno frustrado Otros compatriotas que viajan a Estados Unidos con la ilusión de alcanzar el sueño americano y luego regresar a la tierra que los vio nacer no logran llegar al final del camino trazado, al menos no de la forma que lo esperaban. Para Aura Barralaga, su hermano alcanzó el sueño americano y es el orgullo de su familia.

"Él se fue cuando tenía 17 años, trabajó duro para lograr todo lo que se había propuesto, se casó, tuvo tres hijos, creó su propia empresa". Cuenta que "hasta hace poco iba a meter papeles, recuerdo que una vez llamó alegre porque iba a venir a su país después de tantos años". Sin embargo, aquel dicho de "El hombre propone y Dios propone" es el que primó en esta historia. "Lastimosamente murió, 30 años tenía, lo único que no esperaba era volver a su país y no de visita, sino muerto".


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