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Migración captura 30 «dreamers» que intentaron cruzar la frontera desde México

Arizona, EEUU. Agencias. | 30 de Septiembre de 2013 a las 16:10

Un grupo de 30 estudiantes indocumentados, conocidos como "dreamers", fue detenido el lunes cuando intentaba cruzar la frontera de México a Estados Unidos bajo la consigna "sin papeles y sin miedo", en la segunda protesta de este tipo.

El grupo de jóvenes criados en suelo norteamericano pero sometidos a la clandestinidad y autodenominado como "'Dream30' fue tomado en custodia. No sabemos si serán liberados o deportados", dijo un mensaje de la red social Twitter de la Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes (NIYA) que organiza las manifestaciones.

Por el momento la oficina de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos no ha comentado sobre esta acción.

Vestidos con toga y birretes, propias de las graduaciones en los liceos estadounidenses, los 30 jóvenes activistas marchaban por el puente peatonal sobre el Rio Bravo que divide Nuevo Laredo (norte de México) y Laredo (Texas, centro-sur de EEUU) reclamando en inglés: "Déjennos volver a casa".

Acompañados de otros activistas que lanzan consignas con megáfonos y filman la hazaña, el grupo se identificó como una familia en la que la persona más joven es una niña de 13 años.

"¡Sin miedo!", gritaron en español e inglés mientras se acercaban al punto fronterizo, según una transmisión en vivo en redes sociales denominada Bring Them Home.

La protesta es la segunda de este tipo luego de que en julio un grupo de nueve estudiantes realizara una acción similar en Arizona.

En aquella ocasión la mayoría de los estudiantes se autodeportaron para entrar por la fuerza a Estados Unidos y llamar la atención sobre la situación incierta en la que viven por no gozar de una reforma migratoria que les permita vivir legalmente en el país en el que se educaron.

Tras la detención, los jóvenes manifestantes deben pedir asilo por razones humanitarias alegando que sus vidas corren peligro al encontrarse en un país que no conocen, y que están a la suerte de la delincuencia común.

Los "dreamers" (soñadores) son jóvenes que vinieron a Estados Unidos cuando eran niños y que viven en el país ilegalmente. Según estimaciones de organizaciones pro inmigrantes, 1,7 millones de jóvenes podrían beneficiarse del proyecto de ley conocido como DREAM Act, que les permitiría ir a la universidad pagando matrículas como las de los estudiantes locales y les abriría un camino a la ciudadanía.

"Quiero volver a mi casa", dijo el joven identificado como Vidal, que junto a muchos otros gritaba "Llévennos a casa" y cantaban el nombre de lo que consideran su ciudad o estado de origen en Estados Unidos: "Los Angeles", "Michigan", "Jacksonville", "Carolina del Norte", se les escuchaba decir en la transmisión en línea.

A diferencia del primer grupo de "dreamers" que se manifestó en julio en Arizona, los de este lunes, en su mayoría tuvieron que volver a sus países de origen por deportaciones de sus padres, enfermedad o muerte de un familiar o quedaron atrapados en limbos legales mientras hacían trámites migratorios para reunirse con alguno de sus padres en Estados Unidos.

Javier "Javi" Galván, de 16 años, es uno de los jóvenes que intenta cruzar el lunes y poder quedarse en lo que considera su país, dijo al diario El Nuevo Herald.

La familia Galván vivió hasta 2011 en Jacksonville, norte de Florida, y debido a los problemas migratorios volvieron a Morelia, Michoacán (centro oeste de México), desde donde han intentado entre febrero y abril de este año ingresar tres veces a Estados Unidos, incluso pagando a un "coyote" -traficante de inmigrantes- 4.500 dólares por persona.

"Tengo mucha ilusión de que lo voy a lograr esta vez", dijo el joven al diario de Miami en una entrevista telefónica publicada este lunes.

Si todo sale según lo planeado, los jóvenes pedirán desde su centro de detención migratoria estadounidense donde asilo humanitario, pero podrían tardar semanas en recibir una respuesta oficial.

El grupo de nueve "dreamers" que hizo este pedido en julio obtuvo el 7 de agosto una primera victoria en su petición de asilo, cuando el Departamento de Seguridad Interna concedió que existe un "temor creíble" de riesgo por su vida si estos "dreamers" regresan a México, el país donde nacieron pero que no conocen, aseguró entonces NIYA.


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