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Cambia radicalmente la vida de inmigrante mexicana

Tucson. Agencia EFE. | 7 de Enero de 2014 a las 16:49

La vida de María Peniche, una inmigrante mexicana que formó parte del grupo conocido como el Dream9, ha cambiado radicalmente desde que valientemente cruzó la frontera y pidió al Gobierno federal que le permitiera "regresar a casa".

Han pasado cerca de seis meses desde que Peniche salió del centro de Detenciones de Eloy (Arizona), donde pasó más de dos semanas detenida y, desde entonces, está luchando por lograr sus metas.

"Mi meta es trabajar en asuntos de relaciones internacionales, quizás en las Naciones Unidas", dijo Peniche, de 22 años y que estudia ciencias políticas y derechos de la mujer en una universidad en Massachusetts.

Hacia adelante

Aunque cuenta con un permiso temporal para permanecer legalmente en Estados Unidos mientras se procesa su petición de asilo político, la inmigrante mexicana no puede trabajar, por lo que decidió establecer una página web donde cuenta su historia y pide donaciones para poder pagar sus gastos relacionados con sus estudios.

"Debo pagar un seguro médico, las comidas en la escuela, transporte, porque la colegiatura ya está cubierta", explicó la joven activista, que deberá comparecer el próximo 22 de abril ante un juez de inmigración en Arizona.

Aseguró que la decisión de formar parte del Dream9 "cambió su vida".

"Si yo no hubiera tomado esta decisión de regresar y enfrentarme a Inmigración no sé si estuviera viva en estos momentos", aseguró Peniche en entrevista vía telefónica.

El movimiento

Varios de los Dream9 dejaron el país por voluntad propia o fueron deportados antes de que el presidente, Barack Obama, anunciara la creación del programa de Acción Diferida, que otorga un permiso de residencia y trabajo durante dos años a los "soñadores".

Los jóvenes indocumentados del Dream9 acapararon la atención a nivel nacional el pasado 22 de julio cuando, en un hecho sin precedentes, tomados de las manos y vistiendo sus batas de graduación de escuela secundaria se presentaron en la garita de entrada de Nogales (Arizona) en la frontera con México pidiendo que se les permitiera ingresar al país.

Los estudiantes representaban las historias de miles de "soñadores" que llegaron a EE.UU. siendo unos niños de manos de sus padres, quienes han crecido y estudiado en escuelas públicas, pero que han visto su futuro truncado ante la falta de un número de seguro social que les permita continuar con sus estudios a nivel universitario.

"No cambiaría la experiencia que viví por nada, aprendimos lo importante que es el apoyo de la familia y de la comunidad", dijo, satisfecha de haber podido "regresar a casa".

Aunque lo logró después de experimentar en carne propia el rechazo social que, aseguró, sufren en México los inmigrantes que regresan después de haber vivido por años o inclusive décadas en EE.UU. La joven estudiante ahora debe sufrir la separación familiar, ya que sus padres continúan viviendo en México.

"No sé cuándo los podré volver a ver. Es muy difícil sobre todo en estas fechas cuando todas las familias pueden reunirse y recibir al año nuevo juntos, pero nosotros no", explicó la joven que, decidió sumarse al Dream9 porque su familia fue blanco del crimen organizado.

Peniche no descartó la posibilidad de que en un futuro más jóvenes traten de reingresar a EE.UU. al igual que lo hicieron los Dream9, ya que ante el alto índice de deportaciones y la "falta de opciones" éste es el único recurso que tienen.

"La reforma migratoria sigue siendo un juego político entre los demócratas y republicanos y desafortunadamente los que siguen sufriendo son nuestras familias", opinó.


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